Brasil está a las puertas de convertir su primera gran subasta de almacenamiento en una prueba no sólo para los desarrolladores, sino también para la capacidad industrial de los fabricantes de baterías. Más de 296 GW demostraron interés para participar del proceso, frente a expectativas del mercado que apuntan a una adjudicación de entre 2 y 5 GW en la convocatoria de diciembre.
En ese escenario, Edson Nagai, Director Técnico Comercial de Great Power, advierte que el desafío no estará únicamente en seleccionar los proyectos, sino en determinar qué fabricantes tendrán capacidad para abastecerlos.
“Son 6000 iniciativas, es un gran número de proyectos. ¿Quién tendrá las condiciones para producir todo esto?”, maniféstó Nagai en una entrevista exclusiva con Energía Estratégica durante The smarter E South America.
El ejecutivo reconoce su preocupación frente a la magnitud que alcanzó el interés por la convocatoria y, particularmente, por la capacidad que necesitará la industria para responder si una porción relevante de esas iniciativas avanza.

La presión sobre la cadena de suministro ya comienza a trasladarse al plano comercial. Great Power, proveedor de celdas y soluciones para integradores y otros fabricantes, detecta un incremento de consultas a medida que los participantes preparan sus proyectos y analizan las condiciones de la futura contratación.
“Cada día recibimos más y más solicitudes de cotización de precios, de entendimiento técnico, principalmente, porque hoy es un producto muy nuevo”, señaló el directivo, quien advierte que todavía existen interrogantes en el mercado respecto de qué componentes podrán producirse o nacionalizarse en Brasil, considerando los requisitos de la subasta.
La preocupación, por lo tanto, no apunta solamente al volumen de interesados. La escala de fabricación, la disponibilidad de celdas, la integración de los sistemas y los tiempos de entrega podrían transformarse en variables decisivas cuando los proyectos que superen las instancias técnicas y regulatorias comiencen a demandar equipamiento.
Del récord de registros a la capacidad de fabricar BESS
La cantidad de proyectos registrados abre otro interrogante sobre cómo se distribuirá finalmente la contratación y qué condiciones determinarán la competencia entre proveedores. Great Power considera que todavía quedan definiciones relevantes antes de conocer con precisión qué capacidad industrial necesitará movilizar el mercado.
“Aún no tenemos claro si el gobierno va a dividir esto entre muchas empresas, no sabemos cómo va a ser, si es solo precio, si va a dividir por etapas, si alguna empresa tendrá algún beneficio o no”, planteó Nagai.
En paralelo, la discusión alcanza a qué productos podrán acceder a financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), qué componentes ingresarán dentro de los criterios de nacionalización y qué margen tendrán las soluciones importadas. Son variables que podrían incidir directamente en la configuración de las cadenas de suministro para los proyectos adjudicados.
Para Nagai, esas incógnitas todavía dejan margen para ajustes durante los próximos meses, aunque no modifican la dirección que observa para el mercado brasileño de almacenamiento.
“La licitación promete. Yo creo que es algo que no tiene retorno: de aquí para adelante, tiene que haber sistemas de almacenamiento de energía, tanto para la solar como para la eólica y cualquier otro tipo de captación de energía, para poder abastecer el mercado”, sostuvo.
La dimensión industrial aparece con mayor claridad al trasladar los grandes números de la convocatoria a un proyecto individual. Nagai utiliza como referencia una instalación de 30 MW con cuatro horas de duración, equivalente a 120 MWh de capacidad, para plantear la cantidad de equipamiento que podría demandar una sola iniciativa y volver sobre la pregunta acerca de qué proveedores estarán preparados para responder a esa escala.
El desafío podría profundizarse si la primera convocatoria abre paso a un mercado recurrente. El sector privado brasileño ya plantea subastas anuales de almacenamiento y una trayectoria de contratación que podría alcanzar hasta 8 GW hacia 2030, lo que obligaría a los fabricantes a mirar más allá de una única adjudicación y planificar capacidad productiva, asociaciones locales, suministro de celdas y servicios técnicos de largo plazo.
El desafío de abastecimiento coincide con un creciente interés industrial. Según Markus Vlasits, presidente de la Asociación Brasileña de Soluciones de Almacenamiento de Energía (ABSAE), más de 20 fabricantes de BESS evalúan producir en Brasil, en momentos en que la primera subasta comienza a acelerar las perspectivas del mercado.
Ese escenario coloca a los fabricantes con capacidad de producción a gran escala en una posición particularmente relevante. Great Power asegura estar entre los diez mayores fabricantes de celdas a nivel global y cuenta actualmente con nueve gigafábricas en China, además de instalaciones en Turquía y Vietnam, según detalla Nagai.
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La compañía dispone, además, de alrededor de 12000 empleados y una estructura de investigación y desarrollo integrada por 2000 ingenieros en China, un despliegue que el ejecutivo vincula directamente con la posibilidad de responder a mercados donde el almacenamiento comienza a escalar con rapidez.
Pero la estrategia de Great Power para Brasil no pasa únicamente por comercializar sistemas terminados bajo su propia marca. La empresa busca ocupar un lugar dentro de la cadena de suministro como proveedor de celdas para integradores y fabricantes locales, algunos de los cuales posteriormente comercializan las soluciones bajo sus propias marcas.
“Tenemos algunas empresas que ya compran nuestras células y otras con las que estamos haciendo asociaciones. Compran las células y fabrican. Estamos creciendo en Brasil”, explicó Nagai.
La estrategia cobra relevancia ante una eventual aceleración de la demanda derivada de la subasta. Si una parte de los proyectos adjudicados opta por integración local, la disponibilidad de celdas y la capacidad de articular proveedores internacionales con fabricantes brasileños podría convertirse en uno de los puntos críticos para cumplir los cronogramas.
En ese sentido, Nagai remarca que el posicionamiento de la compañía apunta a funcionar como proveedor antes que como competidor directo de todos los actores presentes en la cadena.
“Queremos producir las células y ofrecerlas a quienes no tienen producción de células”, sostiene.
Tecnología para acompañar la escala
La capacidad industrial se complementa con una nueva generación de baterías. Para aplicaciones estacionarias y BESS, Great Power concentra su oferta en tecnología litio-ferrofosfato (LFP) y desarrolla celdas de alta capacidad orientadas a extender la vida útil y reducir la degradación.
Entre las soluciones que la compañía busca introducir en Latinoamérica aparecen las series Ultra de 588 Ah y 648 Ah, diseñadas para superar los 10.000 ciclos, dependiendo de las condiciones de operación y el perfil de uso. La propuesta integra las celdas con sistemas de gestión y conversión para adaptar cada BESS a las características del proyecto.
La adecuación cobra especial importancia en Brasil por las diferencias entre regiones y los desafíos de la red. La elevada generación solar y eólica del Nordeste convive con grandes centros de consumo concentrados en el Sudeste y Sur, por lo que Great Power identifica al almacenamiento como una herramienta para absorber excedentes renovables y posteriormente inyectarlos ante picos de demanda o restricciones de transmisión.
“Cuando muestras que tienes calidad, que tienes una buena asistencia, una buena post-venta, cuando tienes apoyo técnico, es lo que estamos haciendo hoy aquí, explicando, entendiendo la necesidad del cliente”, señaló el ejecutivo.
El otro desafío de escalar BESS: qué hacer con las baterías usadas
Pero una expansión masiva del almacenamiento abre una discusión que va más allá de cuántos sistemas puede fabricar la industria. También obliga a definir qué ocurrirá con miles de baterías una vez que alcancen el final de su vida útil.
Y Nagai considera que este punto todavía recibe menos atención de la necesaria en Brasil. Great Power asegura que ya cuenta con una empresa asociada mediante un contrato en Brasil para gestionar ese proceso. Según explicó el ejecutivo, las baterías serán desmontadas y sus celdas procesadas hasta convertirse en black mass, material desde el cual posteriormente pueden recuperarse litio, fosfato y otros componentes.
“Va a retirar el litio, va a retirar el fosfato, va a retirar todos los minerales y esto vuelve nuevamente para hacer batería, para hacer otros productos que usan estos elementos químicos”, detalló Nagai.
La empresa encargada del proceso, que según el directivo opera desde hace una década, ya desarrolla actividades vinculadas con fabricantes automotores como Stellantis, Toyota, Renault y BMW, entre otros actores mencionados durante la entrevista. Además, prepara una central de recepción en São Paulo para concentrar la recolección del material fuera de uso.
De este modo, la primera gran subasta BESS comienza a exponer un desafío industrial mucho más amplio que la adjudicación de unos gigavatios. Brasil necesitará una cadena capaz de abastecer celdas, integrar sistemas, aportar soporte técnico y gestionar las baterías cuando terminen su ciclo operativo.
Para Great Power, la oportunidad brasileña también puede convertirse en una puerta de entrada para profundizar su despliegue latinoamericano. La compañía ya dispone de una filial en Chile, desarrolla negocios en México y proyecta una subsidiaria en Brasil con alcance regional, mientras busca ampliar su red de socios e integradores.
En ese escenario, el récord de proyectos registrado para la subasta deja una pregunta que atraviesa toda la cadena: más allá de cuántos desarrolladores quieran competir, cuántos fabricantes tendrán capacidad industrial para convertir esa demanda potencial en sistemas BESS efectivamente instalados.

