Según observa Ángel Alegría, Head of Commercial de Schletter, Guatemala lidera hoy el mapa de inversión renovable en Centroamérica luego de la adjudicación de la PEG-5 y de los anuncios realizados por ambos mercados durante FES Guatemala 2026. A su vez, República Dominicana se encamina a recuperar dinamismo con nuevas licitaciones.
"El que está marcando la pauta en la zona es Guatemala con la última licitación", manifestó Alegría en diálogo con Energía Estratégica. Sobre República Dominicana, agregó que "todos sabemos sobre la licitación de República Dominicana, que es un mercado que va a empezar a dinamizarse nuevamente", identificando a ambos países como los principales motores de crecimiento para la región.
La lectura del ejecutivo coincide con el resultado de la PEG-5, que adjudicaría 1258 MW, de los cuales el 73% corresponde a tecnologías renovables, con un marcado protagonismo de la energía solar junto a sistemas de almacenamiento BESS.
Vea la entrevista completa: https://www.youtube.com/watch?v=U1yEAb4OaF0

Según la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE), el proceso reunió 73 rondas y 93 ofertas, permitiendo alcanzar precios de contratación inferiores a los vigentes y consolidando una señal favorable para nuevas inversiones. El organismo ya anticipó que el desarrollo continuará mediante las futuras licitaciones PEG-6 y PET-4.
En el caso del país caribeño, recientemente adjudicó 325,69 MW de nueva capacidad renovable para proyectos con BESS y cerró con precios récord finales de entre USD 0,1060 y USD 0,1090 por kWh. Asimismo, en la firma de concesiones, anunció que volverá al mercado en las próximas semanas para contratar otros 300 MW de generación renovable, y que incluso abrirá un proceso independiente para incorporar 200 MW de sistemas de baterías.
Proyectos híbridos, mayor complejidad y foco en la bancabilidad
La evolución del mercado también está modificando el perfil de los proyectos. La incorporación de almacenamiento está llevando a que las plantas fotovoltaicas dejen de enfocarse únicamente en la generación para comenzar a prestar servicios complementarios al sistema eléctrico.
"Estamos entrando en plantas de generación que no están buscando solo generar energía, sino que están buscando también garantizar potencia a través de almacenamiento, y esto hace que los proyectos sean cada vez más complejos", afirmó Alegría.
Ese cambio también elevó las exigencias sobre las estructuras. Según explicó el ejecutivo, los desarrolladores priorizan soluciones que reduzcan los tiempos de instalación, aporten mayor confiabilidad y acompañen la madurez que alcanzó la tecnología fotovoltaica.
La bancabilidad aparece además como uno de los aspectos determinantes para concretar inversiones.
"Todos estos proyectos necesitan financiación y, evidentemente, tenemos que aportar como estructuristas de gran trayectoria esa ayuda a la bancabilidad; que los bancos vean con qué estructura estás trabajando, que tienes la calidad necesaria y la experiencia para llevar a cabo estos proyectos", destacó.
Respecto de las tecnologías, Alegría señaló que Guatemala mantiene una demanda equilibrada entre estructuras fijas y trackers, sin una preferencia dominante por una de las dos alternativas.
El "cóctel" de climas extremos
Además del cambio tecnológico, Centroamérica presenta uno de los entornos climáticos más exigentes para el desarrollo fotovoltaico.
Seguir leyendo
"Definitivamente influye la exposición a climas tan extremos que tenemos en toda Centroamérica. Hay zonas que son atacadas por huracanes, otras donde tenemos vientos que quizás no son tan fuertes pero sí ráfagas puntuales bastante peligrosas, y otras zonas donde hay mucha corrosión", explicó Alegría.
Ese escenario cobra aún mayor relevancia frente a la confirmación de un episodio intenso del fenómeno de El Niño, que proyecta déficit de precipitaciones, sequías prolongadas y temperaturas superiores a lo normal en buena parte de Centroamérica y el Caribe, especialmente sobre el Corredor Seco Centroamericano. Si bien este fenómeno suele reducir la actividad de huracanes en el Atlántico al incrementar la cizalladura del viento, las condiciones climáticas extremas continúan representando un desafío para la infraestructura energética y obligan a diseñar proyectos con mayores niveles de resiliencia.
Para Schletter, esa combinación de variables ambientales incrementa el valor de la ingeniería aplicada a las estructuras.
"Ese cóctel realmente, aunque no es bueno para los proyectos como tal, a nosotros como marca nos ayuda a brindar más valor agregado", sostuvo Alegría.
En ese sentido, explicó que la experiencia de la compañía constituye una ventaja competitiva para este tipo de mercados.
"Nuestra estructura tiene ADN alemán, está adaptada a este tipo de climatología y creció en ella, por lo que realmente es un mercado en el que podemos mostrar el valor que podemos dar", afirmó.
Actualmente Schletter participa en proyectos utility, además de atender los segmentos comercial e industrial (C&I) y residencial, apoyándose también en otras marcas del grupo STAL para cubrir diferentes aplicaciones.
Centroamérica, prioridad en la estrategia de crecimiento
El crecimiento del mercado regional también ocupa un lugar central dentro de la estrategia comercial de la compañía.
Alegría explicó que el objetivo continúa siendo consolidar relaciones de largo plazo con desarrolladores y propietarios de activos, acompañando tanto a clientes consolidados como a nuevos jugadores que comienzan a participar del sector.
"Nuestros objetivos son los mismos que hemos tenido siempre: mantener a nuestros partners", aseguró.
Además, destacó que la empresa busca profundizar su presencia en la región.
"Queremos hacer relaciones a largo plazo con clientes recurrentes. Luego, en nuestra estrategia de crecimiento, buscamos tener a Centroamérica muy en el radar, crecer en esta área, acompañar a clientes que también son nuevos en el sector y poder brindarles esa experiencia y valor agregado", manifestó.
De cara a la próxima edición de FES Guatemala, el ejecutivo planteó que el verdadero cambio será conceptual: pasar de proyectos enfocados únicamente en generar electricidad a infraestructura capaz de aportar estabilidad al sistema eléctrico.
Alegría expresó su expectativa de que los proyectos actualmente en desarrollo entren en operación de manera satisfactoria y concluyó: "Estamos pasando de un modelo de negocio de generación pura a un modelo de generación que da esos servicios complementarios. Esto no solo aumentará el volumen del negocio, sino que también convertirá a la energía solar fotovoltaica en algo estratégico para la región."

