Future Energy Summit (FES) celebrará hoy la tercera edición de FES México, en uno de los momentos más activos para el mercado energético nacional en años.
El encuentro comenzará a las 8 horas de México (11hs ARG - 16hs ESP) en el Marriott Mexico City Reforma Hotel y concentrará la discusión estratégica del sector en puntos claves como las nuevas convocatorias abiertas para acelerar proyectos renovables y sistemas de almacenamiento, objetivos oficiales de expansión de capacidad y un renovado esquema de participación público-privada.
La agenda apunta directamente a las variables que hoy condicionan decisiones de inversión. Paneles como “México redefine el juego para solar + BESS: interconexión, impacto social y confiabilidad como ejes del desarrollo”, “La nueva lógica del portafolio energético”, “Criterios tecnológicos y de inversión para nuevas tipologías de proyectos” y “México y su próxima ola eólica” marcarán el debate.
La convocatoria empresarial anticipa el nivel del encuentro. Participarán compañías como Sungrow, JA Solar, Huawei, Siemens, CATL, Jinko, Axial, Vestas, 360Energy, Tuto Power, Schletter, Gotion, Enertis / Barlovento Applus+, Chemik, Solar Steel, Yingli Solar, Aurora Energy Research y Skysense.

A ellas se suman otras entidades de renombre como GCL, Growatt, Process Technologies, Pylontech, Marsh, Atera, Alurack, DQD, Elecnor, Factiun, Grupo Zenit, Arctech, BLC Power Generation, Telener 360°, Ventus, Renergy, Voltae, TSK, AMIF, MRM, H2 México y AICE.
El timing del evento coincide con una redefinición concreta del mercado, dado que el gobierno recientemente lanzó dos nuevos llamados para renovables y storage, junto con un mecanismo específico para proyectos estratégicos de autoconsumo.
Los números muestran que el movimiento ya comenzó. Según información oficial de la Secretaría de Energía, el portafolio actualmente bajo evaluación supera los 10 GW de generación y 3 GW de almacenamiento, con inversiones estimadas en 270.000 millones de pesos mexicanos, equivalentes a USD 15730 millones.
El interés empresarial ya quedó reflejado en los procesos abiertos. En la convocatoria de generación con inversión mixta impulsada por CFE, 56 proyectos de 40 empresas avanzaron con el objetivo de incorporar 7500 MW antes de 2030. A esto se suma la primera convocatoria para proyectos prioritarios de generación limpia, que cerró con 51 iniciativas equivalentes a 5336 MW de generación y 1158 MW de almacenamiento, movilizando más de 145000 millones de pesos mexicanos.
El mensaje para el mercado es concreto: México vuelve a abrir espacio para nueva infraestructura, aunque bajo reglas más exigentes y con un rol estatal mucho más activo.
La nueva Convocatoria para la Atención de Proyectos Estratégicos de Generación y Almacenamiento de Energía Eléctrica habilita el desarrollo de centrales renovables y sistemas BESS no asociados desde 0.7 MW, mientras excluye generación distribuida, autoconsumo, cogeneración y proyectos previamente vinculados a infraestructura existente.
Uno de los focos más relevantes está en almacenamiento. La Secretaría de Energía estableció una necesidad inicial de 935 MW con autonomía de tres horas, priorizando regiones críticas para la operación del sistema. Además, los proyectos con entrada en operación antes de 2030 tendrán preferencia.
El registro de manifestación de interés y solicitud de estudios estará abierto del 25 de mayo al 25 de agosto de 2026. Mientras que la entrada en operación comercial deberá concretarse entre 2027 y el primer semestre de 2030.
También cambia la lógica de desarrollo. A través de la Ventanilla Única de Proyectos Estratégicos del Sector Energético (VUPE), los desarrolladores deberán canalizar registros, estudios técnicos, garantías financieras y seguimiento administrativo.
El nuevo modelo también endurece compromisos: aceptación de obras de interconexión, respaldo financiero obligatorio, permisos socioambientales en plazos definidos y riesgo de revocación ante incumplimientos.
Por lo que se discutirá hoy en la tercera edición de FES México ya no es una expectativa regulatoria sino una transformación en marcha, permitiendo asociaciones con CFE mediante inversión conjunta, contratos de largo plazo u otros mecanismos legales.
Para el sector privado, esto cambia la lógica de desarrollo, dado que ya no alcanza con identificar recurso, tecnología o nodo disponible. También será determinante el alineamiento con prioridades estatales y la capacidad de estructurar proyectos bajo nuevos formatos de asociación.

