La Corporación Financiera Internacional (IFC) propuso una inversión de hasta USD 50 millones en el Programa de Acceso Universal a la Energía Verde (UGEAP), un fondo diseñado para ampliar la financiación de proyectos de energía renovable distribuida en el África subsahariana.
La operación todavía está sujeta a aprobación. La IFC dio a conocer la propuesta el 11 de agosto y prevé que su directorio la analice el 15 de septiembre de 2026.
De concretarse, el aporte representaría cerca del 16,7% del objetivo total de USD 300 millones del fondo y convertiría a la IFC en su primer inversor de Clase A.
UGEAP busca recaudar USD 200 millones mediante acciones preferentes Clase A y otros USD 100 millones mediante un tramo subordinado Clase B. La estructura está pensada para reducir el riesgo de los inversores sénior y facilitar la entrada de capital institucional y de desarrollo.

La IFC ingresaría con recursos propios en el tramo de Clase A. La institución considera que su participación podría reforzar la credibilidad del vehículo y ayudar a movilizar financiación adicional.
El fondo está gestionado por Cygnum Capital y tiene como mercados objetivo Benín, Etiopía, Kenia, Namibia, Nigeria, Tanzania y Uganda.
Su estrategia se concentra en proyectos que suelen quedar por debajo del tamaño típico de los grandes fondos de infraestructura: sistemas solares domiciliarios, minirredes, instalaciones comerciales e industriales, soluciones fuera de red y pequeños productores independientes de energía.
Las inversiones individuales previstas se ubican generalmente entre USD 5 millones y USD 30 millones.
Ese rango resulta clave para el modelo. UGEAP no pretende financiar un reducido grupo de grandes centrales, sino canalizar recursos hacia empresas y desarrolladores que suelen encontrar mayores dificultades para acceder a deuda de largo plazo en los mercados locales.
El vehículo puede invertir directamente o trabajar a través de instituciones financieras nacionales, compartiendo riesgo con bancos comerciales.
Capital para proyectos que la banca tradicional no cubre
Uno de los principales objetivos del fondo es ampliar el crédito disponible para empresas renovables de menor escala.
En muchos mercados africanos, los desarrolladores pueden contar con proyectos técnicamente viables y demanda suficiente, pero enfrentan tasas elevadas, plazos cortos de financiación o directamente falta de crédito.
La estructura de UGEAP intenta cubrir esa brecha y, al mismo tiempo, involucrar a bancos locales para que acumulen experiencia evaluando proyectos solares, minirredes y otros activos energéticos.
A marzo de 2026, el fondo había comprometido USD 19,2 millones en dos operaciones en Kenia y Nigeria.
Su cartera incluye financiación para Solarpanda, proveedor keniano de sistemas solares domésticos, y una línea de crédito de USD 13 millones para Sterling Bank, en Nigeria.
Esta última fue la primera inversión de UGEAP canalizada a través de una institución financiera y también su primera operación bajo la gestión de Cygnum Capital.
Sterling Bank utiliza esos recursos para conceder préstamos a proveedores de sistemas solares domésticos, desarrolladores de minirredes, compañías de solar C&I y otras empresas vinculadas a las renovables.
Meghana Duggirala, colíder de UGEAP, señaló que el objetivo es “cerrar una brecha financiera crítica para los promotores y proyectos más pequeños que a menudo no reciben suficiente apoyo de las fuentes de financiación tradicionales”.
La posible entrada de la IFC se sumaría a la participación ya existente del Fondo Verde para el Clima y el Banco Europeo de Inversiones.
El déficit energético todavía marca la escala del desafío
La propuesta llega en un contexto en el que el África subsahariana continúa concentrando la mayor parte de la población mundial sin acceso a electricidad.
En 2023, alrededor de 565 millones de personas de la región seguían sin servicio eléctrico, equivalentes al 85% del total global.
Aunque 35 millones de personas obtuvieron nuevas conexiones durante ese año, el crecimiento demográfico hizo que el número absoluto de habitantes sin electricidad se redujera en apenas cinco millones.
La generación distribuida está adquiriendo un papel creciente para cerrar esa brecha. Entre 2020 y 2022, los sistemas solares domésticos y las minirredes aportaron el 55% de las nuevas conexiones eléctricas en el África subsahariana.
Además, el Informe sobre el Progreso Energético de 2025 del Banco Mundial estima que la solar off-grid podría ser la alternativa de menor coste para el 41% de las personas que todavía podrían permanecer sin electricidad en 2030.
El problema sigue estando en la disponibilidad y el precio del capital.
La inversión privada en energías limpias en África aumentó desde aproximadamente USD 17.000 millones en 2019 hasta casi USD 40.000 millones en 2024, pero continúa lejos de las necesidades del continente.
La Agencia Internacional de Energía estima que la inversión energética africana deberá superar los USD 200.000 millones anuales hacia 2030 para cumplir simultáneamente los objetivos de acceso, desarrollo y transición energética.
A esa brecha se suma un coste de capital que en muchos mercados africanos puede ser entre dos y tres veces superior al de las economías avanzadas y China.
En ese escenario, los USD 50 millones propuestos por la IFC no buscan financiar directamente una gran cartera de centrales, sino reforzar una plataforma capaz de canalizar capital hacia decenas de proyectos más pequeños.
Si la operación recibe luz verde en septiembre, la institución pasará a ocupar un rol de ancla dentro de UGEAP y aportará respaldo a una estructura que pretende llevar financiación precisamente allí donde el déficit no está en el recurso renovable, sino en el acceso al crédito.

