Indonesia puso oficialmente en marcha su programa para desplegar 100 GW solares antes de 2029, con una primera tanda de 14 proyectos fotovoltaicos que suman 5,3 GW y se distribuyen en seis provincias del país.
El presidente Prabowo Subianto inauguró las iniciativas el 25 de agosto como primer paso de un plan que pretende reducir la dependencia de los combustibles fósiles y transformar a gran escala el sistema eléctrico indonesio.
La hoja de ruta contempla inicialmente alcanzar 17 GW fotovoltaicos, respaldados por aproximadamente 33 GW de sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS). Sin embargo, la ambición final es considerablemente mayor.
“Construiremos una capacidad de energía solar de 100 GWp. Nos lo tomamos muy en serio y nuestro objetivo es alcanzar los 100 GWp en un plazo de tres años”, afirmó Subianto.

El programa completo demandaría alrededor de USD 73 000 millones, equivalentes a 1140 billones de rupias indonesias, según las estimaciones oficiales.
De los 100 GW previstos, 20 GW corresponderán a proyectos centralizados, mientras que otros 80 GW se distribuirán entre 80 000 aldeas del país.
Ese segundo bloque estará acompañado por 320 GWh de almacenamiento en baterías, lo que convierte al BESS en una de las piezas centrales de la estrategia para integrar semejante volumen de generación distribuida.
Los primeros proyectos están repartidos entre Java Occidental, Java Central, Bali, las islas Bangka Belitung y las islas Riau, entre otras localizaciones comprendidas en las seis provincias mencionadas por el programa.
Entre las instalaciones anunciadas aparecen la central solar Gilimanuk, de 300 MW, el proyecto fotovoltaico flotante Gajah Mungkur, de 134 MW, y la planta de la aldea de Sembur, de 920 MW, además del proyecto Pulau Rengit, de 780 kW.
El Gobierno también pretende acelerar el desarrollo mediante la simplificación regulatoria y la disponibilidad de terrenos. Un trabajo interministerial ya identificó cerca de 24 000 hectáreas en la isla de Java susceptibles de albergar proyectos fotovoltaicos.
La escala del programa no responde únicamente a objetivos de descarbonización. Las autoridades estiman que el despliegue podría evitar el consumo de hasta 6 millones de kilolitros de diésel al año y reducir considerablemente los subsidios energéticos.
El ministro de Energía y Recursos Minerales, Bahlil Lahadalia, proyectó ahorros anuales en subsidios por aproximadamente 73,9 billones de rupias y la creación de cerca de 5,52 millones de puestos de trabajo.
Indonesia pretende, además, vincular el despliegue de nueva capacidad con el desarrollo de una cadena de suministro propia.
“Indonesia ya cuenta con una industria nacional de paneles solares y sistemas de almacenamiento de energía en baterías, por lo que con la planta de energía solar de 100 GWp realmente podremos valernos por nosotros mismos”, sostuvo Lahadalia.
En esa dirección, el fondo soberano Danantara Indonesia consiguió en marzo de 2026 USD 1400 millones para desarrollar una fábrica de módulos fotovoltaicos con capacidad de producción de hasta 50 GW anuales, cuya finalización está prevista para finales de este año.
El desafío será convertir los anuncios en GW conectados
La escala y, sobre todo, la velocidad planteada por el Gobierno también generan interrogantes sobre la capacidad de ejecución.
El Institute for Essential Services Reform (IESR) respaldó el lanzamiento, pero advirtió que alcanzar 100 GW en menos de cuatro años representa un objetivo sumamente ambicioso y requerirá una estructura nacional de implementación capaz de movilizar decenas de GW anualmente.
“El éxito del Programa de Energía Solar Fotovoltaica de 100 GW no debe medirse por la cantidad de proyectos que se inician, sino por la cantidad de GW de energía solar fotovoltaica que se pueden construir, conectar a la red y generar electricidad de manera confiable antes de 2029”, señaló su directora ejecutiva, Fabby Tumiwa.
Para conseguirlo, el instituto reclama un marco legal claro, con objetivos, responsabilidades, mecanismos de financiamiento y reglas de contratación definidos, además de la armonización de la planificación energética nacional con la de PLN.
También plantea publicar una cartera anual de proyectos que detalle localizaciones, capacidades, calendarios de adquisición y necesidades de almacenamiento hasta 2029, con el objetivo de ofrecer mayor previsibilidad a los inversores.
Otro de los frentes críticos será la red eléctrica. El IESR considera necesario ampliar y reforzar transmisión y distribución, avanzar con la digitalización, incorporar baterías y aumentar la flexibilidad del sistema para absorber la nueva generación.
A ello suma la necesidad de utilizar licitaciones competitivas y financiables, desarrollar una política de contenido local que no eleve excesivamente los costos y ampliar la participación más allá de los proyectos impulsados principalmente por PLN, incorporando gobiernos locales, cooperativas, comunidades, empresas y productores independientes.
El desafío es proporcional al tamaño de la meta. Los 5,3 GW correspondientes a los primeros 14 proyectos representan apenas el punto de partida de una estrategia que pretende multiplicar rápidamente la escala fotovoltaica del país.
Si Indonesia consigue ejecutar los 100 GW previstos, el programa combinará 20 GW de grandes centrales con 80 GW distribuidos y hasta 320 GWh de baterías, además de una nueva capacidad industrial de fabricación local.
La carrera ya comenzó. Ahora, como advierte el propio sector, la prueba estará en transformar la ambición política y los proyectos anunciados en decenas de GW efectivamente construidos, conectados y generando electricidad antes de 2029.

