La expansión de la transmisión será determinante para el éxito de la futura PEG-6 y para convertir la nueva capacidad adjudicada en proyectos operativos, advirtió José Ramón Miralda, CEO de INVESA, durante una entrevista exclusiva en el Future Energy Summit (FES) Guatemala 2026.
La próxima convocatoria se apoyará en los resultados de la PEG-5, pero la contratación de más generación deberá estar acompañada por infraestructura capaz de interconectar las centrales y transportar su producción hacia los centros de consumo.
“La expectativa es grande porque la PEG 6 se va a amparar en que el éxito de la PEG 5 realmente se capitalice”, manifestó José Ramón Miralda, CEO de INVESA.
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El análisis se produce mientras Guatemala avanza con nuevos procesos para cubrir la capacidad pendiente tras la PEG-5. La Comisión Nacional de Energía Eléctrica autorizó las bases de la Licitación Abierta 1-2026, orientada a contratar 300 MW garantizados por año estacional desde el 1 de mayo de 2027 y atender necesidades inmediatas de las distribuidoras desde agosto de 2026.
La contratación admitirá la participación de generadores, comercializadores, centrales existentes y nuevos desarrollos. Empresa Eléctrica de Guatemala, Distribuidora de Electricidad de Occidente y Distribuidora de Electricidad de Oriente conducirán el proceso bajo la supervisión del regulador.
Miralda planteó que la planificación de la generación y de la red deberá avanzar de manera coordinada para evitar restricciones de conexión, incumplimientos contractuales o dificultades en la entrega de la producción comprometida.
“Para que el eslabón que las renovables pueden aportar se pueda cumplir, es sumamente importante que la PEG 6 venga acompañada de una solución de transmisión”, puntualizó el directivo.
La posición coincide con la agenda presentada por la Comisión Nacional de Energía Eléctrica durante el FES Guatemala. El organismo anticipó una nueva convocatoria de potencia firme y un plan de transmisión superior a 500 kilómetros de infraestructura, destinado a reducir cuellos de botella y facilitar el ingreso de las centrales adjudicadas.
“Si esa solución de transmisión no existe, tampoco existirá una PEG 5 ni una PEG 6 exitosa”, advirtió Miralda.
La red como condición para materializar las inversiones
Para INVESA, el resultado de una licitación se comprobará en la cantidad de centrales que consigan financiamiento, completen su construcción, se conecten y comiencen a operar dentro de los plazos contractuales, más allá de la capacidad adjudicada o del número de ofertas recibidas.
“Estamos trabajando desde el sector privado para que las soluciones de transmisión acompañen toda esta inversión en generación y que, eventualmente, lo que se planea conectar se pueda interconectar de manera efectiva”, explicó el CEO.
Esa infraestructura permitirá abastecer tanto a los usuarios regulados como a la demanda libre. El ejecutivo también señaló que la contratación deberá priorizar propuestas sostenibles y ejecutables, en lugar de concentrarse exclusivamente en los valores nominalmente más bajos.
“Así, esa energía llegará a donde debe de llegar, tanto a la demanda regulada como a la no regulada, a precios competitivos. Ojo: no los más baratos, sino los más competitivos y viables para atender las necesidades reales”, enfatizó.
La PEG-5 adjudicó 1258 MW distribuidos entre 57 proyectos, de los cuales aproximadamente el 73% corresponde a fuentes renovables, con una participación destacada de plantas solares combinadas con sistemas de almacenamiento.
El proceso alcanzó un precio monómico promedio de 101,09 USD/MWh, tras una extensa subasta inversa y una competencia que superó ampliamente el volumen requerido.
La adjudicación envió una señal favorable al mercado, aunque abrió una etapa más compleja: transformar los compromisos contractuales en infraestructura operativa y completar las obras dentro de los cronogramas previstos.
“La PEG 5 no es una licitación que termina en la adjudicación, sino que justamente ahí comienza el proceso de cumplir y ejecutar todos los proyectos adjudicados que han recibido ese voto de confianza para dar el siguiente paso”, sostuvo Miralda.
INVESA espera una ejecución expedita y mecanismos que permitan resolver los obstáculos a medida que avancen los desarrollos. La velocidad de respuesta será clave para atender los requerimientos de las distribuidoras y conservar la confianza de promotores y entidades financieras.
“El éxito de estas licitaciones se va a ver reflejado en cuántos proyectos logran estar operativos a tiempo y concretar esas inversiones”, recalcó el ejecutivo.
Del almacenamiento a nuevas tecnologías firmes
La PEG-5 modificó el perfil tecnológico del mercado guatemalteco al incorporar el almacenamiento dentro de proyectos capaces de aportar energía, potencia y flexibilidad, en lugar de considerarlo únicamente una solución complementaria.
La elevada participación de plantas solares híbridas con baterías demostró que estas configuraciones pueden competir dentro de esquemas de contratación de largo plazo. El proceso también consolidó a Guatemala como uno de los mercados centroamericanos con mayor avance en la integración de sistemas BESS dentro de su planificación eléctrica.
INVESA interpreta esa evolución como parte de una secuencia tecnológica. La compañía inició su actividad en Guatemala con centrales hidroeléctricas, luego ingresó en generación eólica y actualmente posee una planta solar próxima a entrar en operación.
“Cada tecnología tiene su momento adecuado, y ese desarrollo eventualmente te trae el almacenamiento, que es precisamente el momento que estamos viviendo hoy con la incorporación de proyectos híbridos”, consideró Miralda.
La empresa opera las hidroeléctricas Xacbal y Xacbal Delta y participó en el desarrollo de algunas de las primeras centrales eólicas del país. Su siguiente etapa incorpora generación fotovoltaica y contempla la integración de baterías según los requerimientos del mercado.
“El almacenamiento es parte de la solución —no es la única, pero sí una parte fundamental— y la regulación está acompañando en ese sentido para poder incorporarla”, afirmó el CEO.
INVESA también espera que la PEG-6 habilite tecnologías que todavía no se encuentran consolidadas en Guatemala, entre ellas el gas natural, identificado por Miralda como un posible componente del proceso de transición y del plan nacional de descarbonización.
La incorporación de esos recursos deberá considerar la capacidad efectiva del sistema. El crecimiento de la generación solar incrementa la presión sobre las redes centroamericanas, por lo que las restricciones de transporte y la necesidad de aportar firmeza ganan peso al momento de definir la viabilidad de los nuevos desarrollos.
La certeza jurídica y la demanda libre sostienen el interés
El atractivo de Guatemala también se apoya en la estabilidad de su marco eléctrico. El país se aproxima a tres décadas de continuidad regulatoria, una condición que facilita la estructuración de proyectos y el acceso al financiamiento.
“El país está celebrando prácticamente 30 años de contar con una ley de energía estable, sin cambios, donde se ha protegido muy bien el esquema regulatorio y la certeza jurídica que brinda”, subrayó Miralda.
Este entorno permite que las decisiones de inversión trasciendan las licitaciones de las distribuidoras. Los contratos con grandes consumidores y otros esquemas del mercado libre constituyen una segunda vía de crecimiento para el desarrollo de nueva capacidad.
Miralda explicó que el respeto de las reglas, la certeza y la seguridad jurídica favorecen proyectos independientes de las convocatorias públicas y respaldan la confianza de los financiadores en sus modelos de negocio.
El directivo identificó una porción relevante del consumo que no se encuentra cubierta por las distribuidoras ni por la PEG-5. La demanda regulada pendiente y el mercado no regulado abren oportunidades adicionales para centrales renovables, soluciones híbridas y contratos privados.
“Hay una importante parte de la demanda que no está cubierta por las distribuidoras ni por la PEG 5, lo cual representa una gran oportunidad para todos”, manifestó.
El avance de las inversiones también enfrenta desafíos normativos. La entrada en vigor de nuevas exigencias de prevención de lavado de dinero obliga a revisar documentos societarios, procedimientos de debida diligencia y modelos contractuales utilizados en los procesos de abastecimiento. Una adecuación tardía podría generar ajustes durante la evaluación de ofertas o el cierre financiero de los proyectos de la PEG-6.
En el ámbito municipal, distintos gobiernos locales comenzaron a exigir licencias o cobros para construir plantas solares sin un respaldo claro en la legislación nacional. El sector privado advirtió que estas medidas podrían demorar iniciativas adjudicadas en la PEG-5, elevar los costos y generar nuevos focos de incertidumbre jurídica.
INVESA analiza su expansión en Centroamérica
Más allá de Guatemala, INVESA evalúa inversiones en El Salvador y mantiene una plataforma regional con participación en Panamá, Honduras y Nicaragua.
“En términos de la región, El Salvador está dentro de nuestros planes de expansión como grupo. Estamos trabajando y evaluando algunos proyectos de inversión allí”, anticipó Miralda.
La estrategia se apoya en la experiencia acumulada en distintos mercados centroamericanos y en la relación construida con entidades financieras. La trayectoria de los activos existentes permite que la banca analice nuevas operaciones a partir de antecedentes concretos de ejecución y cumplimiento.
El CEO consideró que Guatemala asumió el liderazgo regional gracias a sus ajustes regulatorios, la estabilidad de su esquema eléctrico y las señales generadas por la PEG-5. La reproducción de esas condiciones en otros países podría extender el flujo de capital hacia el resto de Centroamérica.
“Guatemala repunta y ha tomado el liderazgo con cambios regulatorios oportunos y estabilidad, que es lo mismo que esperamos para los demás países”, evaluó.
Desde la perspectiva de INVESA, la interconexión regional y la consolidación de un ecosistema compartido pueden ampliar la escala de los proyectos, mejorar la complementariedad entre los sistemas y extender los beneficios de la infraestructura más allá de las fronteras nacionales.
“Es positivo para todos que el ecosistema que estamos construyendo no solo beneficie a un país, sino que también sea parte de lo que nos conecta regionalmente”, concluyó Miralda.
La PEG-6 representa una nueva prueba para el mercado guatemalteco. Su alcance estará definido por el volumen y las tecnologías contratadas, pero especialmente por la capacidad de coordinar la expansión de la red, el almacenamiento, la generación firme y la adecuación regulatoria con el avance de las adjudicaciones.
Guatemala ya demostró capacidad para convocar capital y estructurar procesos competitivos. El próximo desafío será asegurar que la nueva potencia se construya, se interconecte y abastezca de forma efectiva tanto a las distribuidoras como al mercado libre.

