El sistema eléctrico del Caribe comienza a transitar una nueva etapa en la que las baterías pasan a ocupar un rol central dentro de la matriz. Así lo planteó Héctor Núñez, Head of Sales North LATAM de Sungrow, durante su participación en FES Caribe, al describir cómo evoluciona el desarrollo de proyectos en la región.
“La batería tendrá mucho más protagonismo incluso que los proyectos fotovoltaicos”, afirmó el ejecutivo, en referencia a una matriz que ya cuenta con una alta participación solar y que ahora requiere mayor capacidad de respuesta para garantizar estabilidad y calidad de suministro.
En ese sentido, el mercado avanza hacia un esquema donde las soluciones de respaldo dejan de ser opcionales. La tendencia indica que los nuevos proyectos incorporarán baterías desde su concepción, mientras que los activos en operación comienzan a evaluarlas como una vía para optimizar su desempeño y adaptarse a nuevas exigencias del sistema.
Este proceso cobra impulso en un contexto donde la confiabilidad del sistema gana relevancia. Eventos recientes en República Dominicana, como interrupciones de gran escala, reforzaron la necesidad de incorporar tecnologías capaces de aportar flexibilidad y soporte a la red.

En paralelo, el sector atraviesa un momento de ajuste que invita a repensar la estructuración de los proyectos. Tras varios años de reducción sostenida de costos, el mercado enfrenta una nueva dinámica vinculada al precio de las materias primas. “A partir de diciembre del año pasado el litio prácticamente duplicó el valor”, advirtió Núñez, marcando un cambio en las condiciones del mercado.
Lejos de frenar el desarrollo, este escenario impulsa una evolución en la forma de planificar las inversiones. La necesidad de contemplar mayores niveles de incertidumbre lleva a desarrollar contratos más flexibles y estrategias más integrales. “¿Cómo yo puedo firmar un contrato sin saber qué va a pasar dentro de 6 meses?”, planteó el directivo, abriendo el debate sobre nuevos esquemas de cobertura y colaboración.
En este contexto, la mirada de largo plazo cobra un peso aún mayor. Más allá de la inversión inicial, la sostenibilidad de los proyectos depende cada vez más de su operación a lo largo del tiempo. “La gente se preocupa por CAPEX, pero el OPEX es clave”, sostuvo Núñez, al destacar la importancia de optimizar los costos operativos durante toda la vida útil.
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Dado que estos desarrollos implican relaciones que pueden extenderse por 20 años, la articulación entre fabricantes, desarrolladores y operadores se vuelve fundamental. Modelos más colaborativos permiten mejorar la eficiencia y sostener la viabilidad en un entorno más dinámico.
Al mismo tiempo, la tecnología continúa evolucionando para acompañar este cambio de paradigma. Sungrow apuesta por soluciones integradas que combinan electrónica de potencia y baterías en un mismo sistema, facilitando la adaptación a nuevas condiciones operativas.
Entre sus desarrollos más recientes se encuentran sistemas con capacidades de hasta 7 MWh en un único contenedor, integrando los equipos de conversión dentro de la solución. Este enfoque no solo mejora la eficiencia, sino que también simplifica la operación y reduce la complejidad de los proyectos.
A su vez, las condiciones del Caribe plantean desafíos particulares. Factores como la humedad y la salinidad exigen diseños robustos, donde tecnologías como la refrigeración líquida permiten preservar el rendimiento y garantizar la continuidad operativa.
Otro aspecto clave es la evolución de los requerimientos técnicos del sistema. La incorporación de funcionalidades como blackstart o grid forming ya forma parte de la agenda, aunque el mercado aún se adapta a estas nuevas exigencias. En este escenario, la capacidad de ajuste se convierte en un diferencial relevante.
La experiencia de Sungrow en República Dominicana refuerza este enfoque. Con más de cinco años de presencia en el país, la compañía ha participado en proyectos de gran escala e incluso en la implementación de soluciones con capacidades avanzadas para soporte de red.
En definitiva, el mensaje que dejó FES Caribe es claro: el crecimiento de la energía solar abre paso a una nueva etapa donde las baterías permiten sostener y potenciar ese desarrollo. En un contexto de transformación tecnológica y ajuste de mercado, el desafío no es frenar los proyectos, sino adaptarlos para que sigan avanzando con bases más sólidas.

