El almacenamiento empieza a ganar una escala diferente en Latinoamérica y, con ella, también aparecen nuevas exigencias para la cadena de suministro, el stock local y los tiempos de respuesta de los proveedores. En ese escenario, GoodWe decidió reforzar su estructura regional con nuevas bodegas en Chile y Colombia destinadas a baterías, inversores y componentes.
La apuesta apunta especialmente a recortar uno de los principales cuellos de botella del servicio posventa: la distancia con las fábricas asiáticas. Un reemplazo que podía demandar entre dos y tres meses si el equipamiento debía viajar desde China ahora podría resolverse en mucho menos tiempo.
“Podía tardar dos meses, incluso tres, hasta llegar de China. Ahora puede resolverse en 15 o hasta 8 días, dependiendo de las distancias”, aseguró William Fernando Uribe García, coordinador de After Sales para Sudamérica —excepto Brasil— de GoodWe, en diálogo con Energía Estratégica.
El desafío logístico aparece, además, cuando el almacenamiento deja de ser un mercado marginal. Cerca del 80% de la nueva capacidad de baterías incorporada globalmente durante 2025 fue utility scale, según la Agencia Internacional de la Energía. Chile refleja esa tendencia en la región: solo durante ese año sus nuevas instalaciones se aproximaron a 1GW, impulsadas por la necesidad de trasladar excedentes solares hacia las horas de mayor demanda.

La estrategia adquiere otra dimensión cuando se observa la velocidad con la que el almacenamiento está entrando en los principales mercados sudamericanos. Chile profundiza su despliegue de BESS, Argentina acaba de acelerar dos procesos de contratación a gran escala y Colombia incorporó almacenamiento a su última subasta de energías limpias.
En Chile, la Comisión Nacional de Energía registraba ya en febrero de 2026 74 proyectos BESS declarados en construcción, equivalentes a 6.571 MW de potencia, una señal del volumen que está adquiriendo esta tecnología dentro del Sistema Eléctrico Nacional. El propio regulador identifica al almacenamiento como un habilitador de la incorporación creciente de renovables y de una mayor flexibilidad del sistema.
Ese avance también está modificando la lógica operativa del mercado chileno. La discusión ya no pasa solamente por cuántos megavatios renovables se incorporan, sino por cómo trasladar esa energía entre horas, contener vertimientos y responder a las restricciones de la red, un escenario que vuelve más relevante la disponibilidad efectiva de baterías y equipos asociados.
Para GoodWe, justamente Chile constituye una de las bases de esa reorganización logística. La bodega instalada en el país podrá abastecer necesidades locales y funcionar como punto de apoyo para otros mercados, entre ellos Argentina, Ecuador y Perú, evitando que cada contingencia obligue a iniciar un envío desde Asia.
“Vamos a tener baterías, inversores, algunos repuestos pequeños como MC4, dongles y smart meters”, detalló Uribe sobre el inventario previsto para atender garantías y necesidades de reposición. La infraestructura, por lo tanto, no estará limitada exclusivamente al almacenamiento, sino que cubrirá distintos componentes del ecosistema solar de la compañía.
La estrategia ya tiene dos nodos físicos definidos en la región. En Colombia, el stock estará localizado en One Union Solution, en Bogotá, mientras que en Chile operará desde Faro Logistics, en Pudahuel, Región Metropolitana de Santiago. Desde ambas instalaciones, GoodWe prevé atender garantías, reposiciones y necesidades de baterías, inversores y componentes para distintos mercados sudamericanos.
Colombia cumplirá una función similar para el norte de Latinoamérica. GoodWe prevé utilizar ambas bases según los tiempos de transporte, los procesos aduaneros y la flexibilidad regulatoria de cada mercado, con el objetivo de elegir la vía más rápida ante una incidencia.
El movimiento coincide con una señal concreta del mercado colombiano. La última Subasta de Contratación de Energía Limpia adjudicó 995 MW de generación solar y cerca de 100 MW de sistemas de almacenamiento con baterías. Fue, además, la primera vez que este tipo de tecnología ingresó en un mecanismo de contratación de largo plazo de estas características en el país.
Argentina entra en el radar de nuevas bodegas
Pero Chile y Colombia serían apenas los primeros puntos de una red que GoodWe pretende ampliar. La compañía ya tiene a Argentina bajo análisis para sumar capacidad logística local y posteriormente podría evaluar alternativas en Ecuador, Perú o Bolivia, de acuerdo con la evolución de cada mercado.
“Esto no solamente se va a quedar ahí, vamos a seguir buscando en Argentina, vamos a expandir dependiendo del mercado como se va abriendo”, anticipó Uribe. La decisión final dependerá del crecimiento de la demanda y de las necesidades que comiencen a surgir en cada territorio.
Argentina ofrece, precisamente, una de las señales más fuertes de aceleración. A los 713 MW adjudicados previamente mediante AlmaGBA para nodos del área metropolitana se sumó en julio de 2026 la adjudicación de 700,5 MW de BESS mediante AlmaSADI, distribuidos en 20 proyectos de cinco empresas y siete regiones del país.
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La dimensión de la demanda potencial quedó expuesta incluso antes de las adjudicaciones. Para AlmaSADI, 37 empresas presentaron 235 ofertas por más de 8.300 MW, alrededor de 12 veces los 700 MW establecidos originalmente como potencia objetivo. La inversión estimada para la capacidad finalmente adjudicada ronda los 700 millones de dólares.
Ese salto abre un escenario distinto para fabricantes, integradores y proveedores de equipamiento. Cuando los proyectos comienzan a pasar del pipeline a la construcción y posteriormente a la operación, el servicio técnico, los repuestos y la velocidad para reemplazar un activo dejan de ser cuestiones secundarias, especialmente en instalaciones donde una indisponibilidad implica energía que no se entrega.
Uribe pone especial énfasis en los proyectos utility scale, donde una indisponibilidad puede traducirse directamente en pérdidas económicas. “La generación significa dinero”, señala el ejecutivo, quien destaca que una respuesta rápida ante una falla busca que “esas pérdidas sean cero o mínimas”.
La compañía ya observa además oportunidades de almacenamiento en territorios donde la logística resulta particularmente compleja. GoodWe participa en iniciativas en Chile y Argentina, incluida la Patagonia, y analiza soluciones que combinan generación renovable y baterías en emplazamientos alejados de los principales centros urbanos.
“Argentina y Chile son muy fuertes, están muy fuertes en la parte de almacenamiento”, afirma el coordinador de After Sales. Según Uribe, la compañía también trabaja en Argentina en una solución vinculada con petroleras para accionamiento y manejo de válvulas mediante sistemas basados en baterías.
La diversificación llega incluso a proyectos aislados de la red. El ejecutivo menciona instalaciones en la Patagonia abastecidas mediante sistemas solares y con planes de expansión, un tipo de aplicación donde la disponibilidad de soporte técnico y componentes adquiere todavía más peso por las distancias involucradas.
Crecer por encima del mercado
La expansión logística acompaña un objetivo comercial más ambicioso. GoodWe pretende crecer aproximadamente al doble del ritmo que Uribe atribuye al mercado solar regional y global, que ubica en torno al 11% o 12% anual. Bajo esa premisa, la compañía fija como piso una expansión cercana al 22%.
“Nosotros pretendemos estar por el doble crecimiento de ese crecimiento anual que se proyecta”, sostuvo Uribe.
Y precisa inmediatamente el umbral que la compañía considera necesario para ganar posicionamiento: “Mínimo estamos seguros, entonces tenemos que hacer un 22% para irnos posicionando”.
El objetivo declarado es avanzar hacia una posición de liderazgo sudamericana tanto en almacenamiento como en inversores solares. Colombia, Chile y Argentina son identificados por la empresa como sus tres mercados de mayor fuerza actualmente, seguidos por Paraguay, donde el referente de la compañía observa una expansión relevante pese al menor tamaño de su matriz solar.
Sin embargo, el ejecutivo advierte que medir participación de mercado en la región todavía presenta dificultades. En países como Perú y Paraguay, o en instalaciones alejadas de los sistemas eléctricos convencionales, parte de la capacidad solar instalada no aparece necesariamente en los registros oficiales, lo que limita la precisión de las estadísticas disponibles.
En paralelo, la compañía busca acompañar esa expansión con soporte desde la etapa de preventa hasta el comisionamiento. Los equipos técnicos analizan cada proyecto para definir soluciones de baterías e inversores, validar configuraciones y, según la relación contractual, participar también en la puesta en marcha.
Para GoodWe, la seguridad aparece como otro componente de esa estrategia. Uribe asegura que sus equipos ya incorporaban funcionalidades que progresivamente comenzaron a ser exigidas por las normativas sudamericanas, entre ellas protección contra arcos eléctricos y remote shutdown, además de sistemas aplicados a baterías, inversores y medidores.
El denominador común, sin embargo, vuelve a ser la proximidad. En un mercado BESS que empieza a abandonar la escala de proyectos aislados para ingresar en licitaciones de cientos de megavatios, tener equipamiento disponible dentro de la región puede convertirse en una variable operativa tan relevante como el suministro inicial.
GoodWe intenta adelantarse a ese escenario con Chile y Colombia como primeros nodos y Argentina bajo evaluación. La apuesta consiste en que, a medida que aumente el parque de baterías e inversores instalado en Sudamérica, la posventa deje de depender de un viaje transoceánico y empiece a resolverse dentro de la propia región.

