Greenwood Energy busca reactivar proyectos eólicos que quedaron frenados en La Guajira y, al mismo tiempo, ampliar su presencia con nuevas iniciativas en desarrollo, en una estrategia que combina la recuperación de Alpha y Beta con un pipeline adicional de gran escala.
“Nuestra apuesta por la Guajira es de 2 GW”, confirmó Marco Páez Saavedra, COO - Chief Operating Officer - Director de Operaciones, de Greenwood Energy, en entrevista exclusiva con Energía Estratégica.
El primer paso está concentrado en Alpha y Beta, dos parques que en conjunto suman 504 MW y que ya cuentan con licencias ambientales. La compañía trabaja actualmente en completar la etapa de desarrollo y fortalecer los componentes ambientales, sociales y de gobernanza necesarios para llevar ambas iniciativas a condición de Ready to Finance.
Ese proceso será determinante para movilizar el capital previsto. Greenwood estima que Alpha y Beta requerirán alrededor de 1000 millones de dólares de inversión.

“Queremos y esperamos el próximo año llegar a terminar esta parte de Ready to Finance para lograr un cierre financiero e iniciar construcción ojalá a mediados del 2027”, detalló Páez Saavedra.
Pero el plan de Greenwood en La Guajira no termina allí. La empresa avanza además sobre otros 900 MW eólicos greenfield, lo que amplía significativamente su cartera futura en la región.
“Los 900 MW son 3 proyectos distribuidos en diferentes capacidades que estamos terminando de negociar”, precisó el COO - Chief Operating Officer - Director de Operaciones. Sin embargo, el ejecutivo no aclaró qué iniciativas completarían la capacidad restante hasta alcanzar ese objetivo global.
Para la compañía, sin embargo, la prioridad absoluta está puesta en Alpha y Beta, tanto por su grado de avance como por el impacto que podrían tener sobre el sistema eléctrico colombiano. Páez Saavedra sostuvo que ambos parques representarían entre 3% y 4% del mercado nacional de energía y que podrían comenzar a aportar generación en un horizonte de entre dos años y medio y tres años, si se cumplen los hitos previstos.
Tras años de paralización, Alpha y Beta vuelven al centro de la agenda eólica
La reactivación de ambos parques se produce después de varios años en los que La Guajira acumuló proyectos eólicos frenados, suspendidos o directamente descartados, en medio de dificultades vinculadas al relacionamiento social, la infraestructura de transmisión, los procesos regulatorios y las condiciones para sostener inversiones de gran escala.
En ese escenario, la paralización del proyecto E200 de EPM se sumó a otros desarrollos detenidos previamente y llevó a que alrededor de 1.535 MW eólicos quedaran fuera de ejecución en la región, considerando también iniciativas de compañías como Celsia, Enel Colombia y EDP Renewables.
Cabe recordar que la reactivación de Alpha y Beta ya había sido abordada en una mesa interinstitucional encabezada por el exministro de Minas y Energía, Edwin Palma Egea, quien ocupó el cargo hasta el 6 de agosto de 2026.
En ese espacio participaron representantes de la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG), la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), el Ministerio del Interior, Corpoguajira y el Ministerio de Ambiente, con el objetivo de revisar la hoja de ruta necesaria para completar los procesos sociales y de consulta previa vinculados al avance de los parques eólicos.
En paralelo, Colombia también comenzó a introducir ajustes regulatorios para intentar acelerar nuevos desarrollos. Entre ellos se encuentra la Licencia Ambiental Eólica con Diseño Optimizado (LAEólica), concebida para simplificar el trámite ambiental de proyectos eólicos medianos y generar nuevas condiciones para destrabar capacidad que todavía no logra llegar a construcción.
Según Páez Saavedra, Alpha y Beta deberían haber entrado en operación en 2023, pero atravesaron sucesivas demoras hasta llegar a un escenario en el que su continuidad estuvo comprometida.
Para Greenwood, por lo tanto, reactivarlos puede transformarse en una señal para el resto del mercado eólico de La Guajira. Páez Saavedra considera que un nuevo fracaso no sólo afectaría a los proyectos involucrados, sino que podría profundizar la desconfianza de financiadores y desarrolladores sobre la posibilidad de ejecutar nuevas iniciativas en la región.
‘’Si Alfa y Beta no se dan, la desconfianza en este tipo de proyectos en la región, va a incrementar”, advirtió el directivo.
Comunidades y Gobierno, claves para destrabar La Guajira
La estrategia de Greenwood no se limita a completar permisos y asegurar financiamiento. La compañía identifica el relacionamiento con las comunidades como una de las condiciones centrales para volver bancables los proyectos eólicos de La Guajira.
Páez Saavedra reconoce que el esquema deberá adaptarse específicamente a las comunidades Wayuu y que no puede replicarse de manera automática el modelo utilizado por Greenwood con el pueblo Arhuaco en otros desarrollos de Colombia.
“Con las comunidades Wayuu tenemos que construir algo particular, algo que sea propio para ellos, con ellos”, explicó.
En Alpha y Beta, en cambio, el estado avanzado de los proyectos y los plazos disponibles obligan a trabajar sobre una base ya construida. El ejecutivo remarcó que el reto también exige una coordinación estrecha entre Gobierno, autoridades ambientales, organismos encargados de las consultas previas, responsables de infraestructura y desarrolladores privados.
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La estrategia toma como referencia la experiencia de la compañía con TERRA, su desarrollo fotovoltaico junto al pueblo Arhuaco. El proyecto contempla una primera etapa de 52 MWp, actualmente en construcción, y Greenwood prevé que alcance operación comercial en abril de 2027.
La empresa pretende ampliar ese complejo con nuevas fases, aunque Páez Saavedra reconoció que la disponibilidad de capacidad de conexión se convirtió en una de las principales restricciones para continuar agregando potencia.
Ese mismo problema adquiere una escala mayor en La Guajira. Según el ejecutivo, la viabilidad de nuevos parques dependerá también de que avancen subestaciones, líneas de transmisión y procesos regulatorios y de consulta previa asociados a esa infraestructura.
Por ello, Greenwood considera necesaria una articulación entre las autoridades energéticas, ambientales y territoriales, junto con los organismos encargados de los procesos de consulta y los actores privados que buscan invertir en la región.
El objetivo es generar condiciones que reduzcan los riesgos percibidos por el capital internacional. La compañía asegura que existe interés de financiadores por ingresar a Colombia y particularmente a La Guajira, aunque todavía persisten interrogantes sobre la capacidad de ejecución de proyectos de esta magnitud.
“Ellos quieren colocarlos. Tenemos que hacer un trabajo conjunto para dar esas condiciones y que se puedan dar”, afirmó el Country Manager en referencia a los recursos de inversionistas y financiadores.
Y concluyó: “Las comunidades tienen que creer, los privados debemos creer, debemos establecer mensajes de respeto con las personas de allí y sumar esfuerzos de gobierno y de todas las entidades”.
PPAs de hasta 20 años para respaldar el financiamiento
En paralelo, Greenwood ya trabaja sobre la estrategia comercial que podría sostener la financiación de Alpha y Beta.
“Para estas primeras estructuras vamos con contratos de largo plazo, estamos en negociaciones de las ventas de energía bajo una estructuración de PPAs a 15 y 20 años”, precisó Páez Saavedra.
La compañía considera que este formato ofrece mayor previsibilidad para los financiadores en esta etapa de maduración de los proyectos. Esa misma lógica explica por qué Greenwood decidió no priorizar su participación en las últimas subastas mientras Alpha y Beta todavía avanzaban hacia una condición financiera más robusta.
El objetivo, explicó el ejecutivo, es no asumir compromisos antes de completar los requerimientos necesarios para llevar los proyectos desde una condición avanzada de desarrollo hacia un verdadero Ready to Finance.
Mientras acelera ese proceso en Colombia, la compañía también empieza a incorporar almacenamiento en otros mercados de su portafolio regional.
En Panamá, donde posee 40 MW solares en operación comercial, Greenwood avanza con una reingeniería del proyecto para agregar baterías. La primera etapa considerada se ubica entre 3 y 4 MW, con la intención de aumentar posteriormente esa capacidad.
En su proyecto fotovoltaico TERRA, en cambio, el almacenamiento todavía no forma parte de la configuración inicial. La prioridad de la empresa es completar la planta fotovoltaica y posteriormente evaluar si las baterías pueden generar valor adicional sobre el modelo financiero.
El nuevo escenario renovable toma protagonismo en FES Colombia
Este escenario será uno de los ejes de Future Energy Summit (FES) Colombia, que se realizará el 1 de octubre en el JW Marriott Hotel de Bogotá.
El encuentro llega después de un nuevo movimiento del mercado, con la contratación de 995 MW solares y 100 MW asociados a almacenamiento, además de la subasta de Cargo por Confiabilidad que adjudicó cerca de 1,8 GW de nueva capacidad renovable con contratos de hasta 20 años.
Los procesos dejaron también capacidad sin adjudicar y proyectos preparados para competir, por lo que la continuidad de las convocatorias empieza a ocupar un lugar central dentro de la discusión sectorial.
Empresas como Isagen, CATL, Terpel, Sungrow, SolaX Power, JinkoSolar, GameChange Solar, ISA Energía, Promigas, PV Hardware y Atlas Renewable Energy debatirán sobre el futuro renovable del país.
También participarán Marsh, Nexans, Patria Investments, AFRY, Atera, Skysense, Alurack, TCL, CTG Latam, Vatia, Gotion, Yingli Solar, JA Solar y ERCO, entre otras compañías.
Hacia el cierre, un panel con representantes del Gobierno abordará las prioridades energéticas de Colombia hacia 2030, en un momento en el que el país deberá definir no sólo cuánto quiere contratar, sino qué señales necesita ofrecer para convertir esas futuras subastas en nueva energía firme disponible para el sistema.

