México comienza a dejar atrás la etapa de las expectativas para ingresar en la fase más compleja de su reactivación renovable: ejecutar en tiempo y forma una cartera de proyectos que exigirá capacidad industrial, coordinación logística y soluciones adaptadas a las particularidades técnicas del país.
La Comisión Federal de Electricidad (CFE) seleccionó 37 proyectos de 31 desarrolladores por aproximadamente 7.411 MW en la primera convocatoria de su esquema mixto. De los cuales, 6710 MW son de tecnología solar fotovoltaica. A ello se suman nuevas asignaciones promovidas por la Secretaría de Energía (SENER), que busca adjudicar 4.595 MW fotovoltaicos y termosolares, con almacenamiento obligatorio.
En ese escenario, la disponibilidad de módulos, estructuras o inversores será apenas una parte de la ecuación. La industria deberá demostrar que puede fabricar, transportar, instalar y adaptar sus soluciones sin comprometer las fechas de operación comercial previstas principalmente entre 2027 y 2029.
“La cadena de suministro ahora está pasando de la teoría a la práctica”, manifestó Armando Muñoz, BDM México de Solar Steel, compañía de Gonvarri Solar Steel, durante una entrevista exclusiva realizada en el marco de Future Energy Summit (FES) México 2026.

La nueva cartera representa una de las señales más relevantes de recuperación del mercado eléctrico mexicano en casi una década. Sin embargo, el volumen de capacidad en desarrollo también eleva simultáneamente la demanda de ingeniería, acero, equipos, mano de obra especializada, financiamiento y servicios de construcción.
“Creo que para la cadena de suministro la palabra clave para mí es anticipación”, advirtió Muñoz.
La planificación anticipada será determinante porque los proyectos no solo deberán cumplir plazos más ajustados. También enfrentarán requisitos técnicos, financieros y regulatorios superiores a los observados durante el anterior ciclo de expansión renovable.
“Creo que las exigencias —hablando técnicamente, financieramente, regulatoriamente— cada vez serán más altas”, sostuvo el ejecutivo.
Esa transformación ya comienza a reflejarse en los precios de contratación. Los proyectos mixtos adjudicados por la CFE habrían firmado acuerdos en un rango de 40 a 50 dólares por MWh, frente a un promedio de 136 dólares por MWh entre las propuestas descartadas. Las cifras se alejan de los 17,77 dólares por MWh alcanzados en la subasta de 2017 debido, entre otros factores, al almacenamiento obligatorio, el costo financiero y las nuevas exigencias técnicas.
Capacidad local y adaptación tecnológica
Para Solar Steel, la respuesta de la cadena de valor no puede limitarse a aumentar inventarios. “La cadena de suministro juega un rol clave donde las empresas tienen que anticiparse para tener una trazabilidad, capacidad productiva, etcétera”, señaló Muñoz.
Gonvarri Solar Steel considera que su trayectoria manufacturera le permite trasladar al sector fotovoltaico procesos industriales desarrollados en otras actividades. El grupo cuenta con más de 30 años de experiencia vinculada con la industria automotriz, una capacidad que, según el directivo, facilita la adaptación de productos y operaciones.
Sin embargo, el origen internacional de una tecnología o su desempeño en otros mercados no garantiza por sí mismo su funcionamiento en México. Los desarrolladores y las empresas de ingeniería, procura y construcción (EPC) buscan proveedores capaces de responder a condiciones ambientales y geotécnicas específicas.
“Lo que están valorando es presencia local, apoyo técnico, track record en ejecución: qué tanto has hecho en el país”, explicó el representante de la compañía.
El planteamiento marca una diferencia frente a empresas que desembarcan con productos estandarizados, pero sin experiencia en la aplicación de sus sistemas dentro del mercado nacional.
“Valoran mucho el tema de la adaptabilidad: adaptar la tecnología al mercado local porque México tiene características muy puntuales —zonas de vientos, zonas de corrosión, terrenos complejos—”, detalló Muñoz.
Por esta razón, la cercanía técnica durante la ingeniería y la construcción gana peso frente a una relación basada únicamente en la entrega de componentes. La disponibilidad de equipos locales permite responder con mayor rapidez ante modificaciones de diseño, incidencias en obra o cambios en los cronogramas.
Solar Steel dispone de una estructura comercial y logística en el país, además de una bodega y un producto local, con el objetivo de atender tanto los grandes desarrollos como las instalaciones de menor escala.
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Utility scale recupera protagonismo
Aunque las oportunidades se distribuyen entre distintas escalas, los proyectos utility scale vuelven a ocupar el centro del mercado mexicano.
“Creo que hay oportunidad en todos los segmentos del mercado. Utility ahora obviamente es lo que más se menciona por todo el tema de los proyectos prioritarios y los mixtos”, reconoció el ejecutivo.
El cambio de ciclo llega después de un periodo en el cual buena parte de la actividad privada se concentró en la generación distribuida y en soluciones para clientes comerciales e industriales. Durante 2025, México añadió cerca de 990 MW de generación distribuida, con lo que alcanzó 5.189,71 MW acumulados y más de 600.000 instalaciones interconectadas. Más del 99,5% de esa capacidad corresponde a tecnología fotovoltaica.
Solar Steel mantuvo durante los últimos siete u ocho años una participación activa en cubiertas solares, naves industriales y carports. La reactivación de las centrales de gran escala no implica abandonar esos segmentos, sino preparar equipos diferenciados para atenderlos de manera simultánea.
El desafío será particularmente relevante porque la primera convocatoria mixta partió de un universo de más de 200 iniciativas y cerca de 38 GW en evaluación, antes de seleccionar los 37 desarrollos adjudicados. El nivel de interés confirmó la disponibilidad de proyectos, pero el próximo filtro será su bancabilidad y capacidad de construcción.
Para atender ese mercado, la compañía divide sus capacidades por tipo de proyecto. “Nosotros tenemos un equipo dedicado a utility, tenemos un equipo dedicado al tema de naves industriales y carports para todos los segmentos”, precisó Muñoz.
Almacenamiento: de complemento a requisito
La expansión no estará protagonizada únicamente por la capacidad fotovoltaica. El almacenamiento comienza a integrarse estructuralmente en los proyectos de gran escala y en las soluciones comerciales e industriales.
Los 37 desarrollos adjudicados dentro del esquema mixto deberán incorporar sistemas de baterías equivalentes al 30% de su capacidad durante tres horas, aunque algunas iniciativas podrían superar esa condición.
La incorporación de baterías agrega presión sobre los cronogramas y la coordinación entre proveedores. Los desarrolladores deberán integrar desde etapas tempranas los sistemas de generación, las estructuras, las conexiones eléctricas, la gestión energética y las soluciones de almacenamiento.
En el segmento detrás del medidor, Solar Steel también observa un cambio definitivo en la demanda. “Hoy no puedes hablar de un proyecto comercial e industrial sin almacenamiento; van de la mano”, asevera Muñoz.
De las adjudicaciones a las obras
Para Solar Steel, 2026 representa el año en el que la regulación y las oportunidades comienzan a materializarse, pero la señal definitiva llegará cuando los proyectos entren en construcción y operación.
El mercado ya cuenta con procesos de adjudicación, contratos y nuevas convocatorias. La pregunta pendiente es si desarrolladores, fabricantes, EPCistas, entidades financieras y autoridades podrán sincronizar sus decisiones para evitar retrasos.
“¿Qué me gustaría que llegara en 2027? Me gustaría que llegaran la ejecución y la implementación”, planteó Muñoz.
La industria deberá anticipar compras, cerrar contratos de suministro y asegurar recursos humanos antes de que la demanda se concentre. También necesitará resolver con rapidez las particularidades técnicas de cada emplazamiento.
“Me gustaría ver que esos proyectos maduraran, que estuvieran ya activos en el mercado, operando, y que el mercado se empiece a mover hacia adelante”, concluye el BDM México de Solar Steel.
La ola de proyectos ya no se medirá únicamente por los MW anunciados o adjudicados. Su verdadera dimensión dependerá de cuántos lleguen a construirse, conectarse y operar dentro de los plazos comprometidos. Para la cadena solar mexicana, la etapa de preparación comienza antes de que las primeras máquinas ingresen al terreno.

