Los contratos PPA solares bajo el modelo pay-as-produced pierden terreno en España y otros mercados europeos frente a estructuras que combinan generación renovable, baterías, suministro de red y gestión de la demanda. Los grandes consumidores necesitan energía durante las 24 horas, mientras la fotovoltaica concentra su producción en las horas centrales del día.
La transformación fue analizada en julio de 2026 por AleaSoft Energy Forecasting, la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE) y Banco Sabadell, en un webinar organizado por la compañía. El aumento de la volatilidad, los precios cero o negativos y la caída del valor capturado por la solar aceleran la búsqueda de PPA físicos e híbridos capaces de reducir la exposición del comprador.
Este cambio modifica la relación entre generadores, consumidores y operadores de baterías. Los acuerdos ya no se diseñan únicamente alrededor del precio, el volumen y el origen renovable: ahora incorporan perfil horario, firmeza, flexibilidad y reparto de responsabilidades entre varias contrapartes.
La industria reclama perfiles continuos
El principal límite del PPA solar convencional es la falta de correspondencia entre producción y consumo. Una planta fotovoltaica entrega electricidad durante el día, mientras fábricas, centros de datos y otras instalaciones electrointensivas mantienen cargas elevadas durante la tarde, la noche y la madrugada.

El comprador puede fijar el precio de la electricidad producida por la instalación, pero continúa expuesto al mercado durante las horas sin radiación. También debe gestionar desvíos y completar el suministro cuando la generación contratada no coincide con sus necesidades.
Esta dificultad adquiere mayor relevancia en un contexto de presión sobre la competitividad industrial. AEGE agrupa a 30 compañías cuyas plantas representaron en 2025 alrededor del 7% de la demanda eléctrica peninsular, frente al 10% que representaban en 2023.
“Si no hay consumo eléctrico, no hay actividad industrial y, por tanto, hay un decaimiento de la actividad”, manifestó Pedro González, director general de AEGE.
Las tensiones geopolíticas, los problemas de suministro, los aranceles y las facturas energéticas condicionan la capacidad de estas empresas para competir internacionalmente. La estabilidad del coste eléctrico se convierte así en una variable industrial, no solo energética.
“Lo que se necesita precisamente es previsibilidad”, remarcó González. El directivo vinculó esta exigencia con la autonomía estratégica y la permanencia de la actividad manufacturera en Europa.
La evaluación de un PPA ya no termina en el precio medio. El consumidor analiza cuánta de su demanda queda realmente cubierta, en qué horas recibe la electricidad y qué exposición conserva frente al mercado mayorista.
Los PPA híbridos permiten integrar fotovoltaica, energía eólica, baterías, suministro de una comercializadora y productos de cobertura. El objetivo es construir una curva de entrega más próxima al perfil del offtaker y reducir las compras en los periodos más caros.
Para los proyectos nuevos, esta combinación puede definirse desde el diseño. En las plantas operativas, añadir almacenamiento exige adaptar los contratos existentes y distribuir las obligaciones entre el productor, el comprador y el gestor del sistema BESS.
“Este mundo es muchísimo más complejo, con lo cual los estudios tienen que ser ad hoc y el PPA tiene que ser evidentemente ad hoc”, sostuvo Roger Font, Managing Director de Project Finance Energy en Banco Sabadell.
Font señaló que algunos compradores ya pueden transformar un perfil solar en un producto híbrido, mientras otros necesitan que el promotor contrate a un operador específico para gestionar la batería. Los offtakers también están simplificando la presentación comercial de los acuerdos, aunque la arquitectura que existe detrás sea cada vez más sofisticada.
Volatilidad, canibalización y baterías
La expansión fotovoltaica genera una concentración creciente de oferta en las mismas franjas horarias. Cuando muchas plantas producen simultáneamente, las cotizaciones bajan y el valor capturado por la tecnología se deteriora.
España ha registrado durante 2026 numerosas horas con precios cero o negativos, especialmente en invierno y primavera. Con la llegada del verano, el aumento de la demanda redujo esos episodios, pero también elevó los picos de precio durante la tarde.
Evolución de los precios capturados por la fotovoltaica y la eólica en España. La hibridación con almacenamiento permite desplazar la generación hacia horas de mayor valor. Fuente: AleaSoft Energy Forecasting.
Este comportamiento expone la debilidad de un contrato exclusivamente solar. El comprador recibe abundante electricidad cuando vale menos, pero vuelve al mercado cuando el precio aumenta y la planta deja de generar.
Las baterías permiten cargar durante los periodos con exceso de oferta y descargar cuando la energía adquiere mayor valor. El almacenamiento mejora el precio capturado por el productor y reduce la exposición del consumidor durante las horas más costosas.
“El valor añadido de poder trasladar la energía de momentos con valoración más baja en los mercados a momentos con precios más altos está claro”, explicó Oriol Saltó i Bauzà, Associate Partner en AleaSoft Energy Forecasting.
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Esta flexibilidad también transforma el papel de la industria. El consumidor deja de limitarse a recibir una factura y comienza a coordinar suministro, autoconsumo, coberturas, gestión de carga y almacenamiento.
“Los grandes consumidores están dejando o deben dejar de ser agentes pasivos que simplemente consumen cuando lo necesitan”, advirtió Saltó.
La volatilidad pasa así de ser una variable externa a convertirse en un riesgo que debe gestionarse contractualmente. Un PPA híbrido puede limitar esa exposición al desplazar energía, complementar la curva solar y reducir las compras en las franjas más desfavorables.
Un caso de aplicación behind-the-meter
El mismo principio de desplazar energía desde las horas de menor valor hacia los periodos de mayor coste también puede aplicarse detrás del contador. En un estudio realizado por AleaSoft Energy Forecasting para un gran consumidor con autoconsumo fotovoltaico, el dimensionamiento óptimo correspondió a una batería de 50 MW y 200 MWh.
Según el análisis, la incorporación del almacenamiento permitiría elevar el autoconsumo del 39% al 52% y reducir en un 21% la electricidad tomada de la red. El escenario presentaba una reducción neta de costes del 20% y un periodo de retorno estimado de seis años. La batería también permitiría añadir ingresos procedentes del Servicio de Respuesta Activa de la Demanda.
Este caso muestra el mismo fundamento que impulsa la transformación de los contratos PPA: coordinar generación, consumo, almacenamiento y precios de mercado.
Estudio de AleaSoft Energy Forecasting para un gran consumidor para hibridar un autoconsumo fotovoltaico con una batería behind-the-meter. Fuente: AleaSoft Energy Forecasting.
Los contratos para operar baterías
La integración del almacenamiento abre una segunda capa contractual. Una batería no produce ingresos de forma automática: debe decidir cuándo cargar, cuándo descargar y en qué mercados participar.
“Operar una batería no es algo pasivo, como puede ser operar una planta fotovoltaica”, puntualizó Saltó.
La gestión exige previsiones de precios, conocimiento de los mercados intradiarios y capacidad para coordinar arbitraje, servicios de ajuste y otras fuentes de ingresos. Cuando el propietario no dispone de esas capacidades, recurre a un operador u optimizer.
“Los Optimizer Agreements son los PPA de las baterías”, definió el directivo de AleaSoft.
Estos contratos pueden incluir un reparto de beneficios, un suelo de ingresos o una renta fija por el uso del activo. En un Tolling Agreement, el operador gestiona el sistema y asume una parte del riesgo comercial bajo condiciones previamente acordadas.
El esquema permite separar la propiedad de la batería de su explotación. Un inversor puede aportar el capital, mientras un tercero especializado administra el activo y busca maximizar su rendimiento en los mercados.
La aparición de estos acuerdos amplía el número de participantes de cada operación. Un PPA híbrido puede involucrar al generador, al consumidor, a la comercializadora, al propietario de la batería y al operador encargado de su optimización.
Marketplaces para conectar necesidades complejas
La multiplicación de actores favorece el desarrollo de plataformas especializadas. Ya no basta con vincular una planta renovable con un comprador: también deben coincidir el perfil de consumo, la duración, las garantías, la tecnología y la tolerancia al riesgo.
AleaHub funciona como plataforma para PPA, activos y proyectos renovables. La propuesta conecta desarrollos que buscan compradores, consumidores interesados en asegurar el suministro y promotores que necesitan encontrar operadores o contrapartes.
“Tenemos algunos marketplaces, marketplace para PPA, proyectos buscando offtakers, offtakers buscando proyectos”, detalló Saltó.
La compañía también avanza en espacios orientados a Tolling Agreements y Optimizer Agreements. El objetivo es reducir la fricción de un mercado donde cada contrato requiere una combinación específica de generación, consumo, almacenamiento y operación.
La evolución de los PPA refleja una transformación más amplia del sistema eléctrico. La electricidad renovable pasa a valorarse no solo por su origen o precio, sino también por su horario de entrega, firmeza y capacidad de adaptación.
El modelo pay-as-produced conservará espacio entre consumidores capaces de absorber la curva solar o complementarla con otras coberturas. Sin embargo, para una industria que necesita carga base y previsibilidad, su capacidad para resolver de forma aislada el suministro será cada vez más limitada.
La nueva generación de PPA integrará producción renovable, baterías y gestión del riesgo en una solución de suministro adaptada al consumo real. Esa será la principal diferencia frente al contrato solar tradicional.

