Guatemala empieza a reunir las condiciones para convertirse en uno de los mercados más atractivos para el desarrollo del almacenamiento energético en Centroamérica. El crecimiento proyectado de la demanda eléctrica, las nuevas licitaciones y la necesidad de ampliar la red están modificando el diseño de los proyectos renovables y la forma en que desarrolladores e inversores evalúan sus inversiones. En ese escenario, Schletter considera que el país tiene el potencial para "consolidarse como un hub regional de almacenamiento".
Durante el FES Guatemala, Ángel Alegría, Head of Commercial de Schletter, explicó que la compañía redefinió el rol que el país ocupa dentro de su estrategia para Latinoamérica: "Definitivamente, Guatemala y Centroamérica han pasado de ser un mercado al que brindábamos servicio a ser un pilar en nuestra estrategia de crecimiento".
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La apuesta responde al momento que atraviesa el sector eléctrico guatemalteco. Las proyecciones oficiales anticipan que la demanda podría duplicarse durante la próxima década, lo que obliga a incorporar nueva generación, ampliar la infraestructura de transmisión y sumar tecnologías capaces de aportar flexibilidad y potencia firme al sistema.

En ese contexto, Guatemala adjudicó en abril de 2025 la licitación PEG-5, destinada a contratar hasta 1258 MW de potencia firme y su energía asociada mediante contratos de hasta 15 años con suministro desde 2030. En paralelo, el país impulsó PET-3, la mayor convocatoria para expandir la red de transmisión, aunque finalmente fue declarada desierta.
Durante el FES Guatemala, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica (CNEE) confirmó además que prepara una futura PEG-6, cercana a 300 MW, junto con una nueva PET-4, que buscará relanzar la expansión de la red bajo condiciones más atractivas para los inversores.
Para Schletter, las señales regulatorias y las nuevas necesidades del sistema eléctrico aceleran la consolidación del almacenamiento como uno de los ejes del mercado energético guatemalteco.
"Vemos que Guatemala tiene todas las bases para convertirse en un hub de almacenamiento, con un impulso superior incluso al de mercados más grandes", aseguró Alegría. Según explicó, ese escenario también abre una oportunidad para aportar valor desde la ingeniería, "ayudando a la bancabilidad y a la seguridad de la integridad de los módulos y las baterías".
La compañía también observa un punto de inflexión en la regulación. Alegría sostuvo que la resolución CNE 126-2024 confirma la importancia que empiezan a adquirir los sistemas de almacenamiento dentro de la planificación energética del país. "Estamos en un momento de maduración forzada, y lo podemos ver claramente en Guatemala con la CNE 126-2024, que marca las pautas de cómo las plantas de generación eléctrica con baterías son una infraestructura clave", afirmó.
Las futuras licitaciones también reflejan ese cambio. La exigencia de potencia firme favorece el desarrollo de proyectos híbridos capaces de combinar generación solar y almacenamiento para responder a las necesidades del sistema.
La matriz eléctrica guatemalteca continúa sustentándose principalmente en la hidroelectricidad, que durante 2024 generó 5,33 TWh, por debajo de los 5,57 TWh registrados el año anterior. Esa dependencia de las condiciones hidrológicas explica la necesidad de diversificar la matriz con nuevas fuentes renovables y recursos que aporten flexibilidad operativa.
En ese proceso, la energía solar aparece como una de las tecnologías con mayor potencial de expansión, especialmente en generación distribuida. La capacidad instalada pasó de 7,5 MW en 2009 a más de 160 MW en 2024, mientras que la planificación energética nacional proyecta alcanzar 1200 MW hacia 2050.
La calidad desplaza al menor precio
El crecimiento del almacenamiento también está modificando la forma en que los desarrolladores analizan sus inversiones. Para Schletter, el mercado centroamericano comienza a dejar atrás una lógica centrada exclusivamente en el costo inicial para priorizar la confiabilidad de los activos durante toda la vida útil de las plantas.
Alegría explicó que históricamente la región tomó decisiones basadas en el CAPEX, pero advirtió que la incorporación de proyectos híbridos elevó la complejidad técnica de las instalaciones. "Históricamente la región ha tomado decisiones basándose en el CAPEX del proyecto, pero el mercado se está encontrando con un choque técnico al tener proyectos híbridos mucho más complejos", afirmó.
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Según el ejecutivo, la exigencia ya no pasa únicamente por producir energía. Las plantas también deben aportar estabilidad, potencia y servicios complementarios a la red, lo que incrementa la importancia de la calidad de cada uno de sus componentes.
En ese contexto, Alegría advirtió que reducir costos en la estructura puede terminar generando pérdidas mucho mayores durante la operación. "Los clientes se están dando cuenta de que, a lo mejor, ahorrar 5% en una estructura que no tiene la calidad a lo largo de la vida útil de la planta va a generar muchísimos más costos, además del riesgo de indisponibilidad y lo que eso puede causar para este tipo de contratos", sostuvo.
Ese cambio de paradigma también modifica la forma de medir la rentabilidad de los proyectos. "Todo esto está llevando a que se deje de mirar únicamente el CAPEX para ver el costo distribuido de la energía (CAPEX más OPEX), lo cual nos da una visión más real de la rentabilidad de la planta", explicó.
Para la compañía, esa evolución también responde a una mayor exigencia por parte de financiadores e inversores. Alegría señaló que los desarrolladores buscan cada vez más bancabilidad, respaldada por productos certificados y fabricantes con trayectoria. "Los clientes están buscando sobre todo bancabilidad, un punto que solo conseguimos utilizando productos de empresas de trayectoria con calidad certificada", afirmó.
Consultado sobre cuál será el principal factor competitivo durante los próximos cinco años, el ejecutivo no dudó: "Si tengo que mencionar uno me iría por la bancabilidad real". Y agregó: "Definitivamente creo que el mercado sabrá premiar a los desarrolladores y owners que pasen de comprar componentes a fabricar infraestructura estratégica para la generación eléctrica".
Ingeniería para un mercado más exigente
El potencial que Schletter identifica en Centroamérica también está asociado a las condiciones climáticas de la región. Huracanes y ráfagas de viento obligan a diseñar estructuras capaces de garantizar la estabilidad de las plantas durante décadas.
Alegría explicó que esa realidad representa una oportunidad para fabricantes con experiencia en ingeniería estructural. "En Centroamérica tenemos zonas afectadas por huracanes o ráfagas puntuales bastante fuertes que pueden afectar la estabilidad de las estructuras", afirmó. Y agregó: "Siendo un fabricante alemán con ADN en diseño de ingeniería, aquí podemos proveer mucho valor agregado y demostrar nuestra experiencia".
La estrategia tecnológica de Schletter se apoya sobre dos pilares: optimizar el uso de materiales y simplificar la instalación en campo.
En el primer caso, la empresa apuesta por perfiles nervados y materiales de alta resistencia para reducir peso sin comprometer el desempeño estructural, mejorando además la logística de transporte.
"Utilizamos los mejores materiales del mercado con la mayor resistencia y las mejores protecciones contra la corrosión, utilizando perfiles nervados", explicó Alegría.
El segundo foco apunta a reducir tiempos de montaje mediante componentes preensamblados y sistemas que disminuyen la cantidad de tornillería necesaria durante la instalación.
"Estamos aplicando tecnologías click and top para reducir tornillería y enviando partes preensambladas para reducir tiempos y garantizar que la instalación en campo se haga correctamente", señaló.
La hoja de ruta de la compañía va incluso un paso más allá. "Trabajamos en estructuras que prácticamente puedan ser instaladas sin utilizar herramientas", concluyó Alegría.
En un mercado donde el almacenamiento gana protagonismo y los proyectos incorporan mayores niveles de complejidad, Schletter considera que la competitividad dejará de medirse únicamente por el precio. La combinación entre ingeniería, rapidez de instalación, confiabilidad y bancabilidad será, para la compañía, el factor que marcará la diferencia en la próxima etapa de expansión del mercado eléctrico guatemalteco.

