La incorporación masiva de energías renovables y almacenamiento está agregando una nueva capa de complejidad a las compañías eléctricas. Ya no se trata únicamente de sumar capacidad instalada, sino de administrar miles de activos interconectados, distribuidos en amplias extensiones geográficas y generando información en tiempo real.
En ese contexto, la principal dificultad que enfrentan muchas empresas continúa siendo la misma: información dispersa en múltiples plataformas que no se integran entre sí. Según Geovanny Solera, Senior Infrastructure Business Development Manager de Esri, la falta de una visión unificada limita la capacidad de análisis y respuesta de las organizaciones.
“Se puede hacer análisis para entender la relación que existe entre todos los diferentes activos o el ambiente en el que está el activo y unificar esos datos que típicamente existen en silos dentro de una empresa, que no siempre se integran entre sí”, manifiesta Solera.
La problemática cobra especial relevancia en un escenario donde las redes eléctricas incorporan cada vez más generación renovable, sistemas BESS, infraestructura de transmisión, recursos energéticos distribuidos y nuevos requerimientos operativos. Para responder a ese desafío, las utilities están acelerando procesos de digitalización que les permitan gestionar toda esa información bajo una misma lógica operativa.

Actualmente, Esri trabaja con más de 15000 empresas eléctricas y gasíferas a nivel global, incluyendo compañías como PG&E y Enel Green Power. A través de ArcGIS, la firma permite modelar redes, visualizar activos, integrar información de terreno y analizar variables geográficas que impactan sobre la operación.
“Hay empresas globalmente que están usando nuestra solución para site suitability, entender cuál es la mejor ubicación para una torre eólica o paneles solares”, asegura el ejecutivo, aludiendo a que la capacidad de relacionar información técnica con el entorno físico también está ganando peso en la planificación de nuevos proyectos.
La tendencia coincide con el crecimiento acelerado de los sistemas de almacenamiento en América Latina. Sólo en Chile, la Asociación Chilena de Energías Renovables y Almacenamiento (ACERA) registra 1.691 MW y 6.964 MWh de capacidad BESS en operación, mientras otros 6.385 MW y 29.018 MWh avanzan en construcción. Además, existen 15.460 MW aprobados y 12.624 MW en evaluación.
La mayor parte de ese desarrollo corresponde a configuraciones híbridas entre energía solar fotovoltaica y almacenamiento, una combinación que incrementa la cantidad de activos que deben ser monitoreados y mantenidos durante todo su ciclo de vida.
En paralelo, Argentina recibió ofertas por 8335,9 MW de almacenamiento en la licitación AlmaSADI, más de doce veces el volumen originalmente convocado. Brasil, por su parte, acaba de lanzar su primera subasta nacional para proyectos BESS stand-alone con contratos de 15 años.
Para Roberto Cadiz, Senior Infrastructure Manager de Esri Chile, la expansión de estos sistemas está modificando la forma en que las empresas gestionan su infraestructura: “En la práctica, lo que nosotros hacemos con ellos es darle el sentido de la mantención de los activos en el caso de esas baterías”.
Del mantenimiento reactivo a la anticipación de eventos
La integración de información también está transformando la gestión de activos críticos. Más allá de registrar equipamiento, las utilities buscan identificar patrones de comportamiento, anticipar fallas y optimizar intervenciones en terreno.
“Cuando hablamos de una compañía de gas, agua o electricidad, los sistemas de ArcGIS están como un sistema de sistemas vertiendo información, en tiempo real en algunos casos”, afirma Cadiz.
La utilización de información georreferenciada permite además incorporar variables externas que tradicionalmente quedaban fuera del análisis operativo. Inundaciones, incendios, movimientos sísmicos o eventos meteorológicos pueden modelarse para evaluar impactos potenciales sobre la infraestructura.
Según Solera, la plataforma también facilita compartir información mediante aplicaciones móviles y web, permitiendo que distintas áreas de una organización trabajen sobre una misma fuente de información.
“La herramienta ayuda a gestionar datos, analizarlos y compartirlos a través de aplicaciones móviles o web para tomar mejores decisiones a la operación eléctrica”, destaca.
La digitalización también genera impactos económicos concretos. El ejecutivo asegura que la migración desde procesos manuales hacia herramientas móviles puede incrementar la productividad hasta un 55%, dependiendo del punto de partida de cada organización.
A ello se suman casos específicos donde el uso de inteligencia geoespacial permitió reducir costos operativos. Entre ellos, el condado de Miami, que ahorró 2 millones de dólares optimizando desplazamientos, o UPS, que reportó ahorros superiores a 400 millones de dólares mediante sistemas avanzados de planificación de rutas.
A medida que crecen los proyectos renovables, las baterías y los activos distribuidos, el desafío deja de ser exclusivamente tecnológico. La capacidad de integrar información dispersa y transformarla en decisiones operativas aparece como uno de los factores que definirá la eficiencia de las redes durante la próxima etapa de la transición energética.

