La Comisión Europea autorizó un régimen neerlandés de ayudas estatales por €780 millones para respaldar alrededor de 400 MW de capacidad de electrólisis destinada a la producción de hidrógeno renovable.
Los Países Bajos adjudicarán los fondos mediante una licitación competitiva cuya resolución está prevista para el primer trimestre de 2027. El programa combinará una subvención inicial para cubrir hasta el 80% de los costes elegibles de inversión con una prima variable a la producción durante un periodo de entre cinco y diez años.
La segunda herramienta buscará compensar la diferencia entre el coste de producir hidrógeno renovable y el precio disponible en el mercado. El objetivo es mejorar la viabilidad económica de los proyectos durante sus primeros años de operación.
El programa podría incentivar la producción de hasta 40000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y evitar aproximadamente 324000 toneladas de dióxido de carbono por año, según las estimaciones oficiales.
La aprobación europea crea el marco de apoyo, pero no garantiza que los 400 MW lleguen a construirse. Los desarrolladores todavía deberán competir por los fondos y asegurar electricidad renovable, clientes, permisos, terrenos y financiación adicional antes de tomar sus decisiones finales de inversión.
Los proyectos seleccionados tendrán que cumplir los criterios comunitarios aplicables a los combustibles renovables de origen no biológico, conocidos como RFNBO. Estas reglas establecen, entre otros aspectos, las condiciones bajo las cuales la electricidad utilizada por los electrolizadores puede considerarse renovable.
La Comisión evaluó el régimen de acuerdo con las normas europeas sobre ayudas estatales y con el Marco de Ayudas Estatales para un Pacto Industrial Limpio, adoptado en junio de 2025.
Bruselas concluyó que el programa resulta necesario para acelerar la producción de hidrógeno renovable y que su impacto sobre la competencia y el comercio dentro del bloque será limitado.
También consideró que las ayudas tendrán un efecto incentivador, ya que permitirán avanzar con proyectos que difícilmente resultarían viables bajo las condiciones actuales del mercado.
El elevado coste de la electricidad, la falta de contratos de compra de largo plazo y la diferencia de precio frente al hidrógeno producido a partir de gas natural continúan frenando numerosas iniciativas europeas.
Países Bajos busca reducir esas barreras mediante una estructura que cubre tanto la inversión inicial como una parte del riesgo operativo. La combinación pretende ofrecer mayor previsibilidad durante la construcción y los primeros años de funcionamiento.
Los proyectos todavía deberán demostrar su bancabilidad
La licitación pondrá a prueba el interés real de los desarrolladores y su capacidad para convertir las ayudas disponibles en proyectos financiables.
Las subastas europeas de hidrógeno han atraído una elevada cantidad de propuestas, pero algunos adjudicatarios terminaron retirándose por dificultades para asegurar compradores, cerrar la financiación o cumplir los calendarios de construcción.
El apoyo público puede reducir la brecha de costes, aunque no reemplaza la necesidad de contratos comerciales sólidos. Para alcanzar el cierre financiero, los proyectos deberán demostrar que existe una demanda dispuesta a pagar por el hidrógeno renovable durante periodos prolongados.
También tendrán que garantizar un suministro suficiente de electricidad limpia. El cumplimiento de las normas RFNBO exige coordinar la operación de los electrolizadores con nueva generación renovable y aplicar criterios específicos de correlación temporal y geográfica.
La nueva ronda continúa la política neerlandesa iniciada con programas aprobados por la Comisión Europea en 2023 y 2024.
El esquema de 2024 contempló cerca de €998 millones para respaldar al menos 200 MW de electrólisis mediante subvenciones a la inversión y primas de producción.
Entre los proyectos beneficiados anteriormente se encuentra ELYgator, el electrolizador de 200 MW que Air Liquide desarrolla en Rotterdam. La instalación prevé producir alrededor de 23.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable desde finales de 2027.
La nueva convocatoria duplica la capacidad prevista respecto de aquella ronda y confirma el papel de Países Bajos como uno de los principales mercados europeos para esta tecnología.
