La licitación de almacenamiento AlmaSADI llega hoy a una instancia decisiva con la apertura de las ofertas económicas. La convocatoria lanzada por CAMMESA reúne 232 proyectos que suman entre 7272 MW y 8230,5 MW, frente a un volumen adjudicable de 700 MW más un margen adicional del 10%.
Para Paulo Farina, ex subsecretario de Energía Eléctrica de Argentina, ese nivel de competencia “sorpresiva” debería reflejarse directamente en los valores económicos, de modo que prevé que la puja entre desarrolladores, integradores y proveedores permita perforar con holgura el precio máximo fijado por la Secretaría de Energía en USD 12.500/MW-mes.
“No hay duda que espero mejores precios que la anterior licitación BESS (denominada AlmaGBA en la cual se adjudicaron 713 MW en agosto de 2025). Creo que deberíamos estar en torno a USD 10000 MWmes, pero no quiere decir que todos estén por debajo de ese monto. Y siendo un poco optimista USD 100.000 MW x año deberíamos encontrar también”, manifestó en diálogo con Energía Estratégica.
La expectativa del mercado se apoya además en una mejora de las condiciones de financiamiento. Según Farina, algunas compañías ya consiguen recursos a tasas de entre 7% y 8%, una situación que modifica la estructura económica de los proyectos y permite aceptar retornos más ajustados.

De todos modos, cabe aclarar que la adjudicación oficial está prevista para el 8 de julio pero el acto de apertura de sobres B de hoy marcará el termómetro del mercado de almacenamiento energético argentino, particularmente para un proceso que contempla inversiones estimadas en, al menos, 700 millones de dólares.
Sin embargo, aún adjudicando la totalidad del volumen previsto más el margen de tolerancia, más de 7000 MW quedarían fuera de la contratación inicial.
Ese escenario ya abre interrogantes sobre el destino de los proyectos que no resulten seleccionados. Una de las alternativas es el Servicio de Reserva de Confiabilidad Adicional (SRC Adicional), creado mediante la Resolución 400 de la Secretaría de Energía, instrumento para el cual CAMMESA ya trabaja en mecanismos de selección que permitan futuras convocatorias vinculadas al almacenamiento y otras tecnologías de respaldo.
La elevada cantidad de ofertas también genera otro debate dentro del sector: si la competitividad observada en AlmaSADI podría derivar en futuras contrataciones de una magnitud superior a la originalmente prevista.
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“Que no pase que, como la oferta es infinita, porque hay financiamiento y hubo más de 8300 MW de ofertas, se terminen adjudicando 3500 MW pensando en que si individualmente es bueno, también lo será en su conjunto sea bueno. Y no sé si es así”, advirtió Farina.
"El riesgo es que se adjudique mucho, sin tener una noción de cómo bajar el costo del sistema en su conjunto. Mi gran duda es que, viendo que está siendo competitivo y es necesario, nos enamoremos de soluciones que no sabemos si nos bajan el costo a largo plazo”, agregó.
El desafío pendiente de la transmisión
Más allá de la licitación, Farina sostiene que la implementación de storage no debería reemplazar la discusión sobre la expansión de la red de transporte eléctrico. A su entender, parte de la necesidad actual de incorporar BESS responde a limitaciones que arrastra el Sistema Argentino de Interconexión desde hace años.
“El problema de Argentina es que tarda mucho y está muy desordenada, y podría haber empezado mucho antes con el tema de la expansión del sistema del transporte”, afirma.
La observación se produce mientras continúan demoradas las principales obras de transmisión anunciadas por los últimos gobiernos. Por caso, el último plan presentado en mayo de 2025 contempla 16 proyectos prioritarios (varios de ellos también considerados en programas anteriores) y más de 5600 kilómetros de líneas de 132 kV y 500 kV, destinados a aliviar restricciones estructurales de la red.
Incluso, se esperaba la publicación de los pliegos técnicos de la obra AMBA I durante el primer semestre de este año como paso previo a su licitación, mientras que otras iniciativas estratégicas debían comenzar a avanzar durante 2027. Sin embargo, hasta el momento no se difundieron los documentos respectivos.
Por eso, el ex subsecretario insiste en que la discusión debería centrarse en la optimización integral del sistema: “Tendríamos que estar discutiendo dónde poner nueva generación, dónde ampliar el sistema de transporte y dónde poner baterías. Y se tendría que demostrar que la suma de esas tres cosas baja el costo. Hay que empezar a preocuparse por bajar el costo del sistema”.
La preocupación de fondo pasa por evitar que el almacenamiento termine funcionando como una solución transitoria frente a la falta de ampliaciones de red.
“Siempre se está posponiendo esa decisión y ahora con los BESS encontramos una solución milagrosa que va a poder permitir posponer esa decisión cinco años más. Entonces, si hacemos eso, es un error”, insistió.

