La licitación pública LPI ETESA 01-26 de Panamá dejó mucho más que precios competitivos. Si bien el dato inmediato es la agresividad tarifaria —con adjudicaciones renovables incluso por debajo de los 30 USD/MWh y un promedio consolidado cercano a 34 USD/MWh—, el verdadero mensaje parece estar en lo que viene: un mercado que empieza a diseñar su siguiente evolución tecnológica.
Esa es la principal lectura que hizo Guadalupe González, Senior Energy Consultant y ex directora de Electricidad de la Secretaría Nacional de Energía de Panamá, durante su participación en el streaming Se tenía que decir y se dijo de Energía Estratégica. Para la especialista, la próxima gran discusión del mercado panameño podría dejar de estar centrada exclusivamente en precio para pasar a una nueva etapa marcada por el almacenamiento energético.
“Lo vemos con mucho futuro: tenemos un alto potencial renovable y la entrada de almacenamiento sería un shift tecnológico interesante”, señaló González.
La afirmación cobra relevancia porque Panamá acaba de cerrar una de las licitaciones más competitivas de Centroamérica, con 74 propuestas de 42 empresas generadoras y una presión competitiva que terminó hundiendo las referencias iniciales del mercado. Pero sostener esa dinámica exigirá resolver antes el marco regulatorio.

“Se trabaja fuerte para tener toda la normativa y la reglamentación lista para el momento de la licitación, que no haya ninguna duda de parte de los actores en cómo va a proceder”, agregó la consultora.
El interés no es aislado. A medida que los mercados de la región empiezan a abrir espacio a nuevas soluciones de flexibilidad, Panamá también sigue esos movimientos. República Dominicana aparece como uno de los casos que hoy concentran atención en el sector.
En paralelo, el presente del mercado sigue explicándose por el resultado económico de la subasta. La oferta de referencia para energía limpia había sido fijada en 47,8 USD/MWh, pero la adjudicación final mostró un escenario mucho más competitivo. AES Panamá logró la propuesta más baja con 29,7 USD/MWh, mientras varios proyectos solares se ubicaron entre 32 y 34 USD/MWh.
“La más económica en energía fue 29.7, el precio que lo puso AES, y tiene realmente el componente de energía asignada mayor en el listado, eso da buenísimos números”, sostuvo González.
Pero detrás de esos precios, la ex funcionaria identificó otro factor estructural: previsibilidad. La existencia de un cronograma licitatorio con nuevas convocatorias ya previstas comenzó a enviar señales más claras al mercado, permitiendo que desarrolladores e inversores estructuren sus estrategias con mayor anticipación.
“Es producto de un cronograma, y eso da partida a que los actores del sector se organicen, tengan suficiente información para organizarse en el largo plazo también, porque recordemos que vienen dos licitaciones más”, afirmó.
Ese cambio de dinámica empieza a reflejarse también en los costos del sistema. Panamá, que históricamente registró costos marginales de 180 y hasta 200 USD, hoy muestra una tendencia descendente mucho más alineada con un mercado competitivo.
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“Los últimos números del costo marginal del sistema que vi andaban por los órdenes de los 66 dólares a inicios del año”, señaló González.
Ese descenso mejora la competitividad sistémica y acompaña uno de los principales objetivos detrás de estos procesos: reducir la presión sobre tarifas eléctricas. Aunque desde la mirada pública, la expectativa siempre sigue siendo mayor.
“Yo siempre quisiera ver más barato... desde el sombrero del gobierno queremos reducción de tarifas al final”, reconoció. Aun así, González consideró que el resultado fue consistente con la evolución del mercado.
La licitación también dejó una definición estratégica sobre cómo Panamá interpreta su transición energética. El crecimiento renovable no aparece como un objetivo aislado, sino condicionado por la necesidad de preservar estabilidad operativa. La ejecutiva lo resumió en que para el país es importante tener energía renovable y limpia, manteniendo la confiabilidad del sistema.
La participación de centrales hídricas con capacidad firme reforzó esa lógica. El mensaje fue claro: el país busca avanzar en descarbonización sin comprometer la seguridad de suministro.
En ese contexto, el almacenamiento aparece menos como una posibilidad teórica y más como el próximo paso lógico.
Más que una adjudicación puntual, el proceso dejó una señal estructural sobre hacia dónde evoluciona el mercado panameño: precios más competitivos, mayor previsibilidad regulatoria y preparación para incorporar nuevas tecnologías de flexibilidad.
“Yo creo que podemos considerar esta licitación como exitosa”, concluyó González, siendo que el principal análisis no parece ser únicamente en cuánto cayó el precio del MWh, sino en que Panamá empieza a preparar las condiciones para una nueva etapa del mercado eléctrico, donde el debate ya no pasará solo por contratar energía barata, sino por cómo sostener una matriz renovable cada vez más sofisticada.
Vea el streaming completo aquí: https://www.youtube.com/watch?v=REIuAZy1IbM
Las próximas paradas de FES
La gira de Future Energy Summit continuará con FES Guatemala el 14 de mayo y FES México, a realizarse el 19 de mayo, donde actores clave del sector público y privado abordarán los desafíos y oportunidades vinculados a la expansión del sistema energético, los nuevos esquemas de inversión y la ejecución de proyectos estratégicos.
Para acceder a la agenda completa de la gira 2026 de FES, conocer más información al respecto y ser parte de los encuentros, se encuentra disponible la plataforma digital de FES, mientras que todos los eventos contarán con transmisión en vivo a través del canal oficial de YouTube de Future Energy Summit.
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