Latinoamérica tiene una oportunidad de asumir la Dirección General de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA). Tras las conducciones de un representante de África y Europa, la rotación regional coloca América y Asia como posibles protagonistas del nuevo ciclo que comenzará en abril 2027, por un período de cuatro años.
“La alternancia geográfica no está establecida formalmente en el reglamento, pero funciona como una norma no escrita dentro de los organismos multilaterales”, explicaron fuentes del sector en diálogo con Energía Estratégica.
Bajo ese criterio, la sucesión del italiano Francesco La Camera (quien finaliza mandato tras dos períodos al frente de IRENA) puede abrir espacio a una candidatura regional capaz de reunir respaldo técnico y consenso diplomático.
La convocatoria busca candidatos “visionarios y con gran perspicacia política” para conducir a la Agencia en la aceleración de la transición energética, considerando que IRENA exige al menos 15 años de trayectoria profesional, incluidos diez o más en funciones de alta dirección dentro del sector público, gobiernos, organismos internacionales, empresas, instituciones privadas u organizaciones no gubernamentales.
Pero la definición no dependerá únicamente de los antecedentes profesionales: nacionalidad, posición internacional del país y el apoyo del gobierno también influiría en las instancias decisivas.
¿Cómo se posiciona país por país?
Uruguay parte con una narrativa consistente. Su elevada participación renovable en la generación eléctrica, la continuidad de su planificación y su pertenencia plena a la Agencia le permiten exhibir resultados ante los demás Estados.
“Mientras que Costa Rica es un país que siempre tiene buen perfil para cargos en organismos internacionales”, indicaron fuentes cercanas a este portal de noticias.
Colombia puede entrar en la discusión si presenta un nombre con suficiente respaldo político. Incluso, la región ya cuenta con un antecedente: el exministro de Minas y Energía (2016-2018), Germán Arce, llegó a la instancia final del proceso anterior, aunque la Asamblea terminó eligiendo a Francesco La Camera.
Argentina también participó de aquella competencia. Sebastián Kind, ex subsecretario de Energías Renovables del país, integró la lista inicial de diez candidatos, pero no avanzó hasta la definición.
Ambos casos muestran que América Latina ya tuvo figuras capaces de superar las primeras evaluaciones. La diferencia, esta vez, podría estar en la posibilidad de construir un planteo regional alrededor de la alternancia geográfica.
“México es un país que también tendría, pero le juega contra la historia reciente en la falta de avance con las renovables (a pesar de lo hecho por la actual gestión que adjudicó diversas convocatorias por +11 GW) A ello se debe añadir que muchos de los referentes en renovabilidad no vienen del sector gubernamental actual”, analizaron desde el sector.
“Paraguay por el historial de renovabilidad como país, también podría posicionarse bien”, agregaron especialistas en la materia.
Brasil y Chile cuentan con mercados sofisticados, a la vanguardia en la materia de transición energética, amplios avances de proyectos centralizados y distribuidos, alta capacidad renovable instalada (alrededor de 268 GW y 30 GW, respectivamente, considerando grandes hidroeléctricas)
No obstante, la falta de membresía plena puede restarles influencia en una elección definida por los integrantes con derecho a voto. Esa situación no necesariamente impide que sus representantes se postulen, pero reduce la fortaleza de la plataforma diplomática.
Entre Europa y Asia, la región aparece como punto de equilibrio
La elección estará atravesada por la competencia tecnológica entre Europa y Asia. Ambos bloques buscan preservar su influencia sobre la agenda renovable, la fabricación de equipos, el desarrollo de nuevas soluciones y las cadenas de valor asociadas a la transición energética.
“Para varios países europeos, un director asiático puede resultar más complejo por el creciente peso y disputa tecnológica Europa-Asia. En tanto que China usualmente no toma el control de organismos internacionales de este estilo. Está en una posición de no estar en la punta de lanza, porque significaría estar en un espacio de disputa directa con Estados Unidos (que dejó de ser miembro de IRENA en enero de 2026)”, plantearon las fuentes allegadas.
“Al mismo tiempo, respaldar a otro país asiático tampoco constituye necesariamente una salida sencilla. India, Corea del Sur y Japón compiten con China en distintas tecnologías y cadenas industriales asociadas con el nuevo sistema energético”, añadieron.
En este contexto, una figura procedente de América Latina podría funcionar como alternativa de equilibrio. Su viabilidad dependerá de la capacidad del candidato para garantizar neutralidad, continuidad institucional y diálogo con todas las regiones.
Oceanía tendría menos margen para imponer una postulación por su reducido volumen de países votantes. Fuera de los bloques con mayores posibilidades, Canadá podría aparecer como una opción por su trayectoria diplomática y su presencia en la industria energética.
El escenario todavía está abierto. La evaluación técnica establecerá quiénes cumplen con los requisitos, pero la decisión final se alcanzará mediante acuerdos entre gobiernos con prioridades políticas, industriales y estratégicas diferentes.
¿Cómo sigue el proceso? La elección del nuevo director general tendrá dos etapas claramente diferenciadas. La primera será técnica y contará con la participación de Russell Reynolds Associates, la consultora contratada para revisar las postulaciones y elaborar una preselección de aspirantes.
Después, la lista abreviada llegará al Comité de Selección de IRENA. Allí comenzará la fase política, en la que los gobiernos negociarán apoyos y evaluarán no solo la experiencia de cada candidato, sino también los equilibrios regionales y geopolíticos involucrados en la designación.
El Comité deberá reducir el universo de postulantes y elevar dos nombres para la decisión de la Asamblea General. En esa instancia votarán los miembros plenos, por lo que pertenecer formalmente a la Agencia puede transformarse en una ventaja relevante.
Las entrevistas con los preseleccionados se proyectan para septiembre y los finalistas participarán en la 17.ª sesión de la Asamblea, prevista para enero de 2027. Allí se definirá quién conducirá la organización apartir de abril y durante un mandato de cuatro años, renovable por un período adicional.
Dentro de ese marco, la candidatura no podrá sostenerse únicamente en el prestigio individual. Cuando la selección pase de la fase técnica a la diplomática, comenzará a pesar con mayor fuerza la trayectoria del país de origen.
El escenario todavía está abierto. La evaluación técnica establecerá quiénes cumplen con los requisitos, pero la decisión final se alcanzará mediante acuerdos entre gobiernos con prioridades políticas, industriales y estratégicas diferentes.
