La potencia conectada bajo el régimen nacional de generación distribuida en Argentina pasó de 96,4 MW en septiembre de 2025 a 174,2 MW en agosto de 2026, un crecimiento superior al 80% en apenas once meses.
En paralelo, entre enero y agosto se patentaron 5166 vehículos 100% eléctricos, frente a 526 unidades en igual período de 2025, según datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA).
Aunque parten de escalas diferentes, ambos movimientos confluyen en una misma oportunidad: integrar generación, almacenamiento y nuevos consumos bajo una gestión energética común, desplazando el negocio desde la venta de equipos aislados hacia soluciones más completas.
Livoltek es uno de los actores que busca avanzar sobre ese modelo en Argentina. La compañía, presente en el país desde hace aproximadamente dos años, ofrece soluciones para los segmentos residencial, comercial e industrial.

Su portfolio incluye inversores de entre 3 kW y 10 kW para aplicaciones residenciales y modelos on-grid de hasta 125 kW para proyectos de mayor escala, además de baterías, BESS y cargadores para vehículos eléctricos, desde alternativas residenciales en corriente alterna hasta equipos rápidos en corriente continua para espacios públicos.
La apuesta hacia adelante es que esas tecnologías dejen de funcionar como equipos independientes.
“La idea nuestra es, especialmente en el aspecto residencial, combinar el cargador para el auto eléctrico con lo que es energía solar, vinculándolo con el inversor y baterías”, explicó Luciano Margulies, ingeniero de soporte técnico de Livoltek Argentina, a Energía Estratégica durante la Expo Eficiencia Energética de Buenos Aires.
En esa línea, el software completa esta arquitectura. “Tenemos la plataforma propia en donde uno carga su equipo, tiene visibles todos los datos y controla cómo gestionar la energía”, precisó Margulies.
La integración forma parte de una estrategia más amplia de expansión en el mercado local. Livoltek busca aumentar su llegada a instaladores y usuarios finales y consolidar presencia en distintos segmentos energéticos, apoyándose en su oferta de generación, almacenamiento y carga.
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La expectativa es que ese crecimiento también se traduzca en mayor visibilidad de la marca. “Me gustaría ir caminando y ver que en una estación de servicio haya un cargador de Livoltek, por ejemplo”, señaló Amalis Maurera, responsable de Marketing de la firma.
La generación distribuida acelera y el C&I concentra la potencia
La base sobre la cual puede desarrollarse esta clase de soluciones viene ampliándose.
Según el último reporte de la Secretaría de Energía, Argentina alcanzó en agosto 5061 usuarios-generadores y 174245 kW instalados y conectados mediante medidores bidireccionales bajo el régimen de la Ley 27.424. Solo durante ese mes se incorporaron 171 nuevos usuarios y 8762 kW.
La distribución de esa capacidad, sin embargo, muestra dos mercados claramente diferentes.
El segmento comercial e industrial reúne 139419 kW, alrededor del 80% de toda la potencia registrada, a través de 2165 usuarios-generadores. El residencial, en cambio, cuenta con más instalaciones —2613— pero suma solo 14100 kW.
En el primer caso, el almacenamiento empieza además a ocupar un lugar cada vez más relevante como complemento de la generación propia y herramienta para administrar la energía disponible.
“Un producto clave para nosotros es el tema de los BESS, que los tenemos también desde la propia marca. Es algo que se está impulsando y viene creciendo mucho en el país”, sostuvo Margulies.
La estrategia de expansión de Livoltek tiene además una pata industrial regional. La compañía cuenta con una fábrica en Manaos, Brasil, donde actualmente produce algunos modelos de inversores y cargadores residenciales para vehículos eléctricos.
La intención es ampliar progresivamente esa capacidad para abastecer una porción mayor de su portfolio desde la región. “Esperamos próximamente poder fabricar toda la línea y poder importar de una manera más rápida para toda Latinoamérica”, señalaron desde la empresa.
La evolución del mercado empieza así a modificar no sólo qué equipos demandan hogares y empresas, sino también cómo los proveedores estructuran su oferta. Generación fotovoltaica, almacenamiento, nuevas cargas y herramientas digitales dejan de aparecer necesariamente como soluciones independientes y comienzan a integrarse alrededor de una misma instalación.

