Decenas de fabricantes de sistemas de baterías analizan evaluar instalaciones productivas en Brasil, según se ha dado a conocer en el sector.
El objetivo es poder suministrar las subastas de proyectos BESS stand-alone que se realizarán en diciembre y que podría ser la puerta para futuras convocatorias, considerando que se registraron 6091 proyectos por 296,8 GW interesados en participar
“La previsión de subasta y el requisito de contenido nacional están perfectamente entrelazados, porque no puede haber una política de contenido local sin una previsión de demanda”, sostuvo Markus Vlasits, presidente de la Asociación Brasileña de Soluciones de Almacenamiento de Energía (ABSAE) y director ejecutivo de New Charge, en exclusiva con Energía Estratégica.
“De hecho, hubo de hecho una manifestación de interés muy grande en la que Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES - institución que certificará contenido nacional) anunció que está hablando con más de 20 diferentes fabricantes BESS interesados para, en principio, establecer fábricas de baterías en Brasil”, explicó aludiendo a que la continuidad de las contrataciones será decisiva para que ese interés se convierta en inversión.

Lo cierto es que Brasil llega a esta etapa con alrededor de 2 GWh de BESS implementados y operativos, aunque sin grandes proyectos y sólo distribuidos entre centrales pilotos, soluciones comerciales e industriales, sistemas asociados a solar para electrificación rural y una sola iniciativa de mayor envergadura asociada a transmisión.
“Creo personalmente que no será una única subasta, sino que necesitaremos una serie de subastas de flexibilidad para almacenamiento. Creo que 4 o 5 GW de potencia (16 a 20 GWh de capacidad a almacenamiento), incluso sería un buen primer marco”, indicó el presidente de ABSAE.
“Finalmente estamos saliendo del campo de ideas y ese mercado de almacenamiento en Brasil está empezando a formarse. Estamos ahora entrando en la primera fase de expansión. Tenemos 300 GW de proyectos registrados en la primera subasta, es decir que no falta interés”, indicó el presidente de ABSAE.
Cabe recordar que los proyectos deberán superar los 30 MW y contar con cuatro horas de almacenamiento. Mientras que el suministro comenzará el 1 de agosto de 2028, con contratos de 15 años.
En tanto que el mercado trabaja con una referencia adjudicable de 2 a 5 GW (equivalentes a 8 - 20 GWh) tras los 296 GW registrados, aunque ese número de ofertas deberá reducirse tras los filtros técnicos, particularmente por la capacidad disponible de red.
La primera ronda también servirá para fijar una referencia concreta de precios, donde el pago a los proyectos ganadores se hará mediante una Receta Fija Anual (RCA) abonada en 12 cuotas mensuales, actualizada por IPCA.
Vlasits contrasta ese modelo con las contrataciones realizadas este año: 17 GW térmicos y 2 GW hidroeléctricos, con aproximadamente un 60% de las plantas térmicas existentes y el resto correspondiente a nuevas unidades.
Como referencia económica, menciona Vlasits lo recientemente adjudicado en centrales existentes y nuevas de generación térmica a gas (17 GW x R$ 2,5 millones), hidroeléctricas (2 GW por R$ 1,6 millones) y plantas a óleo-diésel por R$ 800.000, estas últimas con costes variables adicionales.
“Tengo plena convicción que, mirando el coste global, la sumatoria del valor fijo y el valor variable, los sistemas BESS serán soluciones más competitivas de lejos en cuanto a precios, porque su coste variable es 0”, asegura.
Todavía quedan variables tributarias por definir, por lo que el valor fijo no está cerrado. Pero la licitación revelará dos datos claves: el coste efectivo de los sistemas y la disponibilidad real de equipos capaces de cumplir con contenido local.
“Creo que nos sorprenderemos mucho por la competitividad, pero también tendrá un señal de la real disponibilidad de BESS con contenido local, del real coste de esos sistemas disponibles”, agrega.
Para los proyectos que queden fuera, la salida inmediata no parece estar en un mercado merchant como el chileno, dado que el principal obstáculo es la actual formación del Precio de Liquidación de las Diferencias (PLD).
“Es una metodología que de cierta forma acaba enmascarando la real escasez o abundancia de energía. Como no tenemos esa señal de precio debidamente calibrada, por el momento será bastante difícil, al menos para los proyectos grandes”, apuntó el especialista.
“Seguramente los grandes proyectos que no resulten adjudicados esperarán las próximas subastas o nuevas contrataciones. Estamos hablando mucho de servicios auxiliares pero me parece una temática un poco parada aquí”, subrayó.
El B2B puede superar al mercado centralizado
El escenario es distinto detrás del medidor. Las tarifas de uso de distribución ya generan señales suficientes en determinadas regiones para viabilizar proyectos comerciales e industriales.
Hasta ahora, buena parte de los grandes consumidores del mercado libre contrataba renovables con descuentos en las tarifas de uso de infraestructura. Esa ventaja reducía el diferencial necesario para justificar sistemas de almacenamiento.
Una modificación legal aprobada el año pasado empezó a alterar esa ecuación. Los consumidores que ya cuentan con el beneficio podrán mantenerlo para su actual perfil de carga, pero los nuevos usuarios y los incrementos de demanda ya no accederán al mismo descuento.
“Esto en el medio plazo será un acelerador muy relevante para los BESS detrás del medidor, porque removerá un subsidio que era muy dañoso porque estaba dificultando la implantación de proyectos”, afirmó Vlasits.
“Para el sector de C&I ya estamos viendo las primeras señales de crecimiento. Es un sector que está creciendo muy rápidamente. Y creo que ese crecimiento se va a acelerar en los próximos años”, añadió.
“Cuando volvamos a mirar los números en 2032 o 2033, es perfectamente factible que haya más BESS descentralizados que centralizados, tal como ha sucedido con el crecimiento de la energía solar”, proyecta Vlasits.
La estimación de largo plazo combina subastas, B2B y soluciones off-grid en el norte brasileño. ABSAE apunta a cerca de 80 GW de BESS hacia 2034.
Con casi 300 GW registrados, una primera contratación esperada de hasta 5 GW, nuevos incentivos para el segmento detrás del medidor y más de 20 fabricantes evaluando producción local, Brasil empieza a definir no sólo cuánto almacenamiento incorporará, sino también qué parte de esa cadena de valor podrá desarrollar dentro del país.

