Con una oferta de productos cada vez mayor en el mercado fotovoltaico argentino, impulsado por la apertura de importaciones, Camilo Bayona, Product Manager de LONGi para Sudamérica, advirtió sobre uno de los riesgos que observa ante el nuevo escenario.
“La apertura del mercado está permitiendo que marcas de baja calidad o Tier 2 comiencen a ganar espacio por los precios tan bajos”, señaló en diálogo con Energía Estratégica durante la Expo de Eficiencia Energética en Buenos Aires.
Para Bayona, el desafío no pasa sólo por el rendimiento o el precio de los módulos, sino también por la seguridad y confiabilidad de las instalaciones, ya que equipos de baja calidad pueden derivar en fallas eléctricas o incluso incendios.
“No nos fijemos tanto en precios, sino en rentabilidad, seguridad y nuevas tecnologías”, remarcó.

En ese punto, planteó que la expansión del sector debería estar acompañada por mayores exigencias sobre productos, instaladores y servicios asociados. A su juicio, los controles deben contemplar tanto los componentes utilizados como el diseño, la ejecución y el mantenimiento de los sistemas fotovoltaicos.
Argentina, de todos modos, no parte de un vacío normativo. Dentro del régimen nacional de generación distribuida, los equipos conectados a red deben ser instalados por profesionales calificados y cumplir determinados requisitos de certificación.
Los paneles, por ejemplo, deben acreditar la IEC 61730-1/2 sobre construcción y seguridad y, según su tecnología, estándares como IRAM 210013-17 o IEC 61215.
Bayona tomó como referencia a Colombia, donde el Reglamento Técnico de Instalaciones Eléctricas (RETIE) -cuya última modificación fue aprobada mediante la Resolución 40284 del 23 de junio de 2026- concentra en un único marco nacional exigencias sobre productos, instalaciones y mecanismos de evaluación de conformidad.
Uno de los diferenciales frente al esquema argentino es su alcance: para los productos eléctricos comprendidos por el reglamento, fabricantes e importadores deben demostrar su conformidad con los requisitos técnicos establecidos antes de su comercialización y, cuando corresponde, del levante aduanero.
“Afortunadamente Colombia tiene una regulación propia que restringe la entrada de equipos de baja calidad y busca garantizar unas instalaciones seguras”, sostuvo.
A partir de esa experiencia, su planteo para Argentina apunta menos a crear un esquema desde cero que a fortalecer las exigencias existentes a medida que crece el mercado.
“Yo buscaría garantizar no solamente la seguridad de los equipos que entran, sino las instalaciones como tal. Que las personas que hacen la instalación, el diseño y los servicios posventa estén totalmente capacitadas para hacerlo”, afirmó.
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Pese a esas advertencias, LONGi mantiene una lectura favorable sobre las perspectivas del mercado argentino.
Los números acompañan esa percepción. En generación distribuida, el régimen nacional alcanzó en julio de 2026 los 165,5 MW instalados y 4891 usuarios-generadores, prácticamente el doble de la potencia registrada un año atrás. El segmento comercial e industrial concentra 132,1 MW, cerca del 80% del total conectado.
A escala utility, la fotovoltaica también continúa ampliando su presencia. Durante 2026, la capacidad instalada ya superaba los 2,5 GW, mientras que CAMMESA contempló la incorporación de 210,6 MW solares adicionales entre agosto y octubre.
“La reducción de subsidios y el aumento de las tarifas eléctricas para determinados segmentos abren nuevas oportunidades para los sistemas fotovoltaicos ”, afirmó Bayona.
Dentro de ese escenario, la compañía identifica oportunidades en los segmentos comercial, industrial y residencial, especialmente en proyectos donde la superficie disponible obliga a maximizar la generación por metro cuadrado.
Este condicionante se combina con otro factor relevante para la región: las altas temperaturas. Según explicó el ejecutivo, los módulos BC de LONGi cuentan con un coeficiente de temperatura de Pmax de hasta –0,26%/°C, lo que permite reducir las pérdidas de potencia en condiciones de altas temperaturas”.
“Es un producto que desarrollamos para todo el mundo, pero que hemos priorizado para los clientes de nuestra región”, indicó.
El anuncio regional se produce después de que LONGi presentara globalmente en junio su Hi MO X10 Ultimate, basado en arquitectura HPBC 2.0, con una eficiencia de hasta 25,2% y potencias de hasta 680 W.
Asimismo, la compañía espera cerrar 2026 con una evolución favorable en Argentina, aunque anticipa que el mayor despliegue llegará durante el próximo año.
“Todo apunta a que el 2027 va a ser un año de gran crecimiento para la industria. Este año ya lo fue, pero el que viene va a ser uno mucho más grande”, aseguró Bayona.
La hoja de ruta contempla reforzar la relación con distribuidores, ampliar el acompañamiento a empresas EPC, participar en nuevos desarrollos y sumar capacidades locales. La estrategia también alcanzará al resto del Cono Sur, con Chile, Uruguay y Paraguay entre los mercados señalados por el ejecutivo.
El almacenamiento será otro de los focos de la compañía durante 2027, acompañando la aparición de nuevas oportunidades para esta tecnología en Latinoamérica, de modo que Bayona ubicó a Chile como la principal referencia regional en BESS y destacó también la evolución de Colombia, que en junio de 2026 aprobó nuevas reglas para incorporar sistemas de almacenamiento de energía eléctrica con baterías al Sistema Interconectado Nacional.
Así, LONGi proyecta combinar durante el próximo año una mayor presencia local, nuevas soluciones fotovoltaicas y almacenamiento, con Argentina y el resto del Cono Sur dentro de sus principales apuestas regionales.

