La Península Ibérica estrenará su primera triple hibridación renovable con un complejo que reúne 122 MW de capacidad eólica, solar y de almacenamiento, pero utiliza un único punto de conexión a la red de aproximadamente 50 MW.
EDP inició las pruebas del sistema de baterías de Las Lomillas, en Cuenca, la última tecnología que faltaba incorporar al emplazamiento. El sistema BESS tendrá 36 MW de potencia y 72 MWh de capacidad, por lo que podrá operar durante dos horas a máxima descarga.
El proyecto aprovecha la infraestructura eléctrica de un parque eólico de 49,5 MW instalado en 2005. Dos décadas después se incorporaron 36 MW fotovoltaicos y ahora se suma el almacenamiento, sin necesidad de desarrollar un nuevo punto de evacuación para cada tecnología.
La clave no está en inyectar simultáneamente los 122 MW, algo que impediría el límite de la conexión, sino en coordinar la producción para utilizar esa capacidad durante más horas y reducir los periodos en los que la infraestructura permanece infrautilizada.

Un sistema de gestión energética instalado en la subestación determinará cuándo conviene enviar directamente la producción solar y eólica a la red, almacenarla en las baterías o cargar el BESS con electricidad del propio sistema para descargarla posteriormente.
Las decisiones se tomarán mediante algoritmos y bajo las instrucciones de los equipos de gestión de energía y del centro de control de EDP. El objetivo será mantener la inyección dentro de la capacidad disponible y asignar prioridad a la alternativa más eficiente en cada momento.
La combinación permite aprovechar perfiles de generación diferentes. El viento puede aportar energía durante la noche o en horas de baja irradiación, mientras que la fotovoltaica concentra su producción durante el día. Las baterías agregan la posibilidad de trasladar parte de esos excedentes a otros periodos.
Con esta configuración, el complejo podrá adaptar mejor su entrega a las necesidades del mercado y del sistema eléctrico. Aunque no elimina la variabilidad renovable, el almacenamiento permite controlar rampas, reducir vertimientos y responder con mayor rapidez a cambios en la demanda o la generación.
La puesta en servicio del BESS convertirá a Las Lomillas en una instalación parcialmente gestionable, capaz de decidir no solo cuánto producir, sino también cuándo entregar parte de la energía disponible.
“Es un modelo que contribuye a una gestión más eficiente, al permitir adaptar la producción renovable a las necesidades del sistema eléctrico y aprovechar al máximo la capacidad del punto de conexión”, explicó Miguel Stilwell d’Andrade, CEO de EDP.
El directivo consideró que la experiencia podría replicarse en otros activos, aunque señaló que para ello será necesario agilizar los procedimientos administrativos asociados a la hibridación y el almacenamiento.
El proyecto responde a uno de los principales cuellos de botella de la transición energética española: la escasez de accesos y conexiones disponibles en zonas con elevado recurso renovable.
Frente a la alternativa de construir nuevas líneas y subestaciones, la hibridación permite incrementar la utilización de activos existentes. Esto puede reducir tiempos, limitar inversiones adicionales y disminuir el impacto territorial de la expansión de la red.
El modelo también mejora el aprovechamiento de permisos, terrenos, caminos, sistemas de control y otras instalaciones ya construidas para el parque original.
Las Lomillas comenzó a operar como un parque eólico de 33 aerogeneradores. En 2025 añadió la planta fotovoltaica y, con la incorporación del BESS, completará una evolución de activo monotecnológico a complejo híbrido con tres tecnologías.
El almacenamiento recibió una ayuda máxima de €6,2 millones dentro del programa del IDAE para proyectos innovadores hibridados con instalaciones de generación renovable, financiado mediante los fondos NextGenerationEU.
La triple hibridación busca sacar más rendimiento a las redes existentes
La relevancia de Las Lomillas no se limita a su capacidad. El proyecto sirve como prueba para un modelo en el que varias tecnologías comparten infraestructura y se coordinan como un único activo frente al sistema eléctrico.
La instalación dispone de más potencia nominal que capacidad de evacuación, pero los perfiles eólico y solar no suelen alcanzar sus máximos al mismo tiempo. Esa complementariedad permite elevar el uso anual de la conexión sin superar su límite técnico.
Cuando la producción conjunta exceda la capacidad disponible, las baterías podrán absorber una parte de la energía. Posteriormente, el sistema podrá descargarla cuando se libere espacio en la red o las condiciones de mercado resulten más favorables.
La operación coordinada también puede suavizar las variaciones de potencia que se producen por cambios repentinos en el viento o la radiación solar. De este modo, el complejo ofrecerá una entrega más predecible que la de las plantas operadas de manera independiente.
EDP ya cuenta con casi 1 GW de potencia hibridada en España y Portugal. Con Las Lomillas, superará los 260 MW bajo estos esquemas en el mercado español.
La compañía opera otras instalaciones que combinan eólica y solar en Cruz de Hierro, Villacastín, Castillo de Garcimuñoz y Rabosera. Sin embargo, ninguna de ellas integra simultáneamente las dos fuentes con almacenamiento.
Mientras que en Portugal, su cartera hibridada se aproxima a 700 MW e incluye Alto Rabagão, Alqueva, Mina de Orgueirel, Monte de Vez y Charneca das Lebres. Alqueva también combina generación hidráulica, solar flotante y baterías.

