México entra en una nueva instancia decisiva para su expansión renovable. La segunda convocatoria destinada a proyectos privados de generación avanza con 3995 MW eólicos y solares en juego, mientras algunos de los principales desarrolladores del mercado ya mueven fichas para asegurarse capacidad.
Según pudo saber Energía Estratégica, Terralia, Cox, Atlas Renewable Energy y Copenhagen Infrastructure Partners (CIP) están participando de esta nueva ronda. A ellos se suma el movimiento de otros jugadores: fuentes del sector aseguran que AES e Invenergy, que no lograron adjudicarse proyectos en la primera convocatoria del esquema mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), vienen trabajando de cara a los nuevos procesos vigentes.
La capacidad requerida comunicada por la Secretaría de Energía (SENER) asciende exactamente a 3995 MW: 2955 MW fotovoltaicos y 1040 MW eólicos. El volumen convierte al proceso en uno de los principales bloques de capacidad renovable todavía por definir este año.
La mayor parte se concentra en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), con 3589 MW, distribuidos entre 2549 MW fotovoltaicos y 1040 MW eólicos. Los restantes 406 MW serán exclusivamente solares: 226 MW para el Sistema Interconectado de Baja California (SIBC) y 180 MW para Baja California Sur (SIBCS).

Los proyectos deberán incorporar almacenamiento equivalente, como mínimo, al 30% de la capacidad de generación con una duración de tres horas, de acuerdo con los criterios de planeación vinculante.

De aplicarse esa proporción sobre los 3995 MW finalmente asignados, la convocatoria podría arrastrar al menos 1198,5 MW de baterías, equivalentes a aproximadamente 3595,5 MWh con configuraciones de tres horas. La cifra es una estimación matemática sobre la capacidad objetivo y podría crecer si los desarrolladores plantean porcentajes o duraciones superiores.
La nueva convocatoria privada llega después de una primera experiencia que ya dejó una referencia concreta para el mercado. En diciembre de 2025, México adjudicó más de 3 GW de capacidad renovable y 1257,4 MW de sistemas de almacenamiento a 14 empresas, dentro del primer proceso de generación prioritaria para privados.
En total, 20 proyectos resultaron inicialmente seleccionados, aunque posteriormente dos postulantes desistieron, según informó el organismo regulador.
Ese antecedente es clave para dimensionar la segunda ronda. El nuevo proceso vuelve a poner a competir a compañías que ya consiguieron capacidad, desarrolladores que quedaron afuera de convocatorias anteriores y grupos que ahora buscan ampliar su presencia en el mercado mexicano.
Terralia va por 2400 MW y se posiciona entre los jugadores de mayor escala
Uno de los movimientos más agresivos conocidos hasta el momento corresponde a Terralia. Ricardo Hurtado González, CEO de la compañía, revela en exclusiva a Energía Estratégica que participan en la convocatoria privada con un portafolio de 2400 MW.
La propuesta está integrada por 1800 MW fotovoltaicos y 600 MW eólicos, una cartera equivalente a alrededor del 60% de toda la potencia que SENER busca cubrir mediante esta ronda, aunque naturalmente su presentación no implica que ese volumen vaya a resultar seleccionado.
Terralia participa, según precisa Hurtado González, “en el Sistema Interconectado Nacional y en Baja California Sur” y acompaña sus propuestas con el “30% de baterías” requerido para los proyectos.
La ofensiva de la compañía no aparece aislada. Terralia acaba de atravesar el primer proceso del esquema mixto con CFE, donde consiguió adjudicarse un proyecto eólico de 705 MW acompañado por alrededor de 950 MWh BESS, experiencia que ahora busca capitalizar en las siguientes oportunidades abiertas por el Gobierno mexicano.
“Hemos participado en todas las ventanillas que ha convocado el Gobierno”, destaca Hurtado González, al confirmar que la estrategia de la compañía no se limita a una tecnología ni a un solo mecanismo.
En paralelo, Terralia ya presentó un proyecto de almacenamiento de 240 MWh en Monterrey para competir en la convocatoria exclusiva de BESS.
Grandes jugadores vuelven a la mesa
Fuentes del sector consultadas por Energía Estratégica también ubican dentro de esta segunda ronda privada a Cox, Atlas Renewable Energy y Copenhagen Infrastructure Partners (CIP).
Los nombres no son menores porque llegan con antecedentes de participación recientes dentro de los distintos mecanismos que lanzó México en el último año, tanto la convocatoria de privados en diciembre del 2025, como la primera del esquema mixto en mayo del corriente año.
CIP, por ejemplo, fue uno de los protagonistas de la primera ronda de proyectos prioritarios para privados, en la que obtuvo dos desarrollos en Campeche: La Alegría, de 694,2 MW, y La Esperanza, de 350,7 MW. En conjunto, ambos proyectos alcanzan 1.044,9 MW.
Atlas Renewable Energy, en cambio, logró adjudicarse capacidad dentro del esquema mixto con CFE. Según la información relevada por este medio, la compañía habría resultado seleccionada para desarrollar los proyectos CFV Concepción Mendizábal Fase 1, Fase 2 y Fase 3. Mientras que Cox participó de ese proceso pero no fue seleccionado.
Cox llega, además, en plena transformación de su presencia mexicana. Meses atrás anunció la compra de Iberdrola México por 4.200 millones de dólares, operación que comprende 2.600 MW de capacidad instalada, de los cuales 1.232 MW son renovables, además de una cartera en desarrollo de 12 GW y una suministradora con más de 500 grandes clientes y alrededor del 25% de participación en su segmento.
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Ese movimiento también conecta indirectamente con la primera ronda privada. Entre sus adjudicatarios figuró Green Park Energy, filial de Iberdrola, con dos plantas fotovoltaicas: Tecozautla, de 122,3 MW en Hidalgo, y El Toro, de 107 MW en Guanajuato.
Ambos desarrollos incorporan baterías: 31,3 MW en Tecozautla y 29,7 MW en El Toro, respectivamente.
Los 3.995 MW permiten anticipar la siguiente convocatoria mixta con CFE
El tamaño de la convocatoria privada cobra todavía más relevancia al observar el volumen total que México pretende asignar antes de que termine 2026.
La Secretaría de Energía aseguró que mantiene pendiente una cartera de 6754 MW renovables, compuesta por 4.595 MW fotovoltaicos y termosolares y 2159 MW eólicos, que deberán distribuirse entre los mecanismos todavía en curso.
“El objetivo es tener todas las plantas nuevas que se requieren asignadas este mismo año”, afirma Luz Elena González, secretaria de Energía.
A partir de allí surge una lectura relevante para el mercado. Si los 3995 MW previstos para esta segunda convocatoria privada se adjudicaran íntegramente y formaran parte de esos 6.754 MW pendientes, quedarían aproximadamente 2.759 MW por canalizar mediante el mecanismo mixto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El cálculo arrojaría, en términos tecnológicos, alrededor de 1640 MW solares o termosolares y 1119 MW eólicos todavía disponibles.
Se trata de una inferencia a partir de las cifras comunicadas y no de un objetivo oficial ya asignado a una próxima convocatoria mixta con CFE. La potencia definitiva de ese mecanismo podría ser mayor o menor por modificaciones de planeación, superposición de proyectos, desistimientos o ajustes posteriores de SENER.
Y el antecedente muestra que apetito privado sobra. La primera gran convocatoria del nuevo esquema mixto con CFE comenzó con más de 200 iniciativas y cerca de 38 GW en evaluación, frente a un requerimiento cercano a 7,5 GW. Posteriormente, la CFE adjudicó 37 proyectos a 31 desarrolladores. Fuentes sectoriales estimaron entonces una capacidad superior a 7411 MW.
Ese proceso es distinto de la segunda ronda privada analizada en esta nota. Bajo el modelo mixto, CFE participa en la estructura de los proyectos y conserva el control previsto por el nuevo marco, mientras la convocatoria privada abre otro canal para incorporar capital y generación particular.
Otra carrera paralela: 935 MW de almacenamiento stand alone
Mientras generación privada y proyectos asociados con CFE avanzan por sus respectivos canales, México abrió además otro frente específicamente orientado al almacenamiento independiente.
La capacidad requerida asciende a 935 MW de Sistemas de Almacenamiento de Energía Eléctrica (SAEE) stand alone, todos con una duración de tres horas. Si se cubriera íntegramente el objetivo, el mercado incorporaría aproximadamente 2805 MWh de capacidad energética.
La distribución oficial incluida en la modificación de julio ubica a la Gerencia de Control Regional Norte como el principal mercado, con 245 MW. Le siguen Oriental, con 180 MW; Noroeste, con 160 MW; Baja California, con 140 MW; Peninsular, con otros 140 MW; Baja California Sur, con 50 MW; y Occidental, con 20 MW. Todos deberán entregar tres horas. La tabla aparece expresamente en la página 7 del acuerdo publicado en el DOF.
La coexistencia de los tres frentes —generación privada, asociaciones con CFE y BESS stand alone— explica por qué compañías como Terralia, AES, Invenergy, Cox, Atlas y CIP están reposicionando sus carteras y analizando más de una puerta de entrada al mismo tiempo.
La propia regulación dispone que, al evaluar los proyectos, deberán considerarse factores como entrada en operación comercial, ubicación, alivio de congestión, aportación de potencia, confiabilidad regional, flexibilidad operativa, desempeño del almacenamiento, financiamiento y eficiencia económica.
Además, SENER dará prioridad dentro del mecanismo estratégico a proyectos cuya entrada en operación comercial esté prevista antes de 2030, otro dato que eleva el peso de la madurez real de los desarrollos frente a las grandes carteras puramente nominales.
Con 3.995 MW privados ahora en juego, 935 MW stand alone en almacenamiento y nuevos proyectos mixtos todavía por estructurar, México entra así en una segunda mitad de 2026 en la que la discusión empieza a pasar de cuánto interés existe a qué compañías tienen proyectos suficientemente maduros para transformar ese interés en permisos, contratos, baterías e infraestructura efectivamente construida.
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