México entra en una etapa decisiva para transformar su renovado pipeline fotovoltaico en centrales operativas hacia 2029. Con casi 12,5 GW solares entre proyectos adjudicados y capacidad todavía pendiente de asignación, las obras deberán acelerarse desde finales de 2026 y durante 2027 para cumplir las fechas comerciales previstas.
Ante esa nueva ola de construcción, Schletter busca posicionarse entre los principales proveedores de estructuras fijas y seguidores solares del país.
“Queremos convertirnos en el segundo o tercer distribuidor del mercado, como una etapa inicial, y captar el 20 o 30% de lo que se va a desarrollar aquí en México”, aseguró Ángel Alegría, jefe comercial de Schletter, durante una entrevista exclusiva realizada en el marco de Future Energy Summit (FES) México 2026.

La ambición empresarial se apoya en un mercado que ya consolidó una primera etapa de asignaciones renovables. México reúne 67 proyectos solares y eólicos por 12.559 MW, de los cuales 50 centrales fotovoltaicas y termosolares representan 7.859 MW. A ese volumen se suman los 4.595 MW solares que la Secretaría de Energía busca adjudicar mediante nuevas convocatorias.
El calendario agrega presión sobre toda la cadena de valor. Una parte relevante de los parques deberá alcanzar su fecha de operación comercial hacia 2029,. Por eso, los desarrolladores deberán cerrar contratos, asegurar financiamiento, completar permisos y avanzar con las obras para convertir esos megavatios en activos operativos dentro de las fechas comprometidas.
“Evidentemente el mercado está como en una ola de despegue. Todavía estamos en esa etapa donde los proyectos son solo proyectos, no se han materializado y todos estamos esperando esa gran ola de crecimiento”, advierte Alegría.
Para responder cuando esa cartera entre en construcción, la empresa prepara una cadena de suministro apoyada en plantas ubicadas en Alemania, Turquía y China. La estrategia busca combinar capacidad productiva, escala industrial y disponibilidad de estructuras durante el período de mayor demanda.
“Vamos a tener esa cadena de suministro lista para el momento en que todos estos proyectos, que están ahora pasando esa fase de aprobación, salgan y se materialicen”, afirma el directivo.
La empresa pretende ingresar a ese ciclo antes de que la demanda alcance su punto máximo. Su estrategia contempla acompañar a los desarrolladores desde las etapas iniciales y preparar capacidad de suministro para cuando los parques comiencen a ejecutarse de manera simultánea.
La hibridación cambia la ecuación económica
La nueva capacidad no estará compuesta únicamente por centrales solares convencionales. Las nuevas convocatorias mexicanas tienen como requisito incorporar 30% de baterías.
Además, la Secretaría de Energía lanzó una convocatoria para BESS por alrededor de 935 MW de almacenamiento BESS, con una duración de tres horas. La incorporación de estos activos aumenta el valor de inversión y modifica tanto el diseño como la evaluación financiera de los parques.
“Estamos hablando de proyectos híbridos, totalmente diferentes. Estamos añadiendo complejidad, estamos añadiendo más obra civil y estamos añadiendo un activo que sube el valor de la inversión total del proyecto”, señaló Alegría.
La combinación entre fotovoltaica y baterías obliga a revisar los criterios tradicionales de contratación. El precio inicial de las estructuras o los seguidores deja de ser la única referencia, ya que las decisiones técnicas también repercuten en la instalación, la disponibilidad, el mantenimiento y el rendimiento acumulado.
“Ya no podemos fijarnos solamente en el CAPEX. La rentabilidad no está en esa compra inicial, la rentabilidad está en el costo nivelado de energía en los 20 o 30 años que va a tener esta planta”, remarcó el jefe comercial.
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El cambio de enfoque desplaza la discusión desde el costo de adquisición hacia el desempeño integral del activo. En ese análisis, los desarrolladores deberán equilibrar CAPEX, OPEX, generación esperada, mantenimiento y vida útil, especialmente cuando el proyecto incorpora baterías.
“Definitivamente creo que los desarrolladores están mirando ya más esta métrica que te permite balancear el CAPEX y el OPEX para realmente poder obtener la rentabilidad en las baterías”, agregó el ejecutivo.
La tendencia coincide con una discusión creciente en la industria fotovoltaica y de almacenamiento: una reducción del desembolso inicial no necesariamente garantiza el menor costo total durante la operación. La calidad de los componentes y la facilidad de montaje pueden evitar intervenciones, retrasos y gastos adicionales a lo largo de la vida útil.
Schletter busca competir dentro de esa lógica mediante una combinación de escala industrial, calidad y precio. La empresa plantea que su presencia fabril en tres mercados permite diversificar la producción y adaptar la cadena logística a las necesidades de cada desarrollo.
“Schletter es un suministrador que pone por encima de todo la calidad y, evidentemente, eso para tu OPEX es muy interesante”, destaca el ejecutivo.
El desafío también alcanza a los plazos de instalación. Cuando varios parques deban construirse en paralelo para cumplir con su operación comercial hacia 2029, la velocidad de montaje de las estructuras tendrá una incidencia directa en el cronograma general.
Desde la compañía consideran que la madurez tecnológica del segmento estructural debe utilizarse para reducir parte del riesgo que introducen los sistemas BESS. Esto implica simplificar procesos de instalación y disminuir contingencias en obra.
“Las estructuras, al ser una tecnología mucho más madura, tienen que ayudar a reducir el riesgo y la dificultad que implica introducir estas nuevas baterías en los proyectos”, afirmó Alegría.
A esa función se suma la necesidad de respetar los hitos contractuales. Un retraso en el suministro o montaje puede trasladarse hacia otras etapas, afectar pruebas y comprometer la fecha de operación comercial prevista.
El directivo agrega que el objetivo es aportar “estructuras que sean cada vez más fáciles de instalar para cumplir con los plazos”.
El objetivo para 2027: proyectos y socios comerciales
La ambición de captar entre el 20% y el 30% del mercado dependerá, en primer término, de que la cartera anunciada supere las fases administrativas y financieras. Para Schletter, el principal indicador de avance será que los proyectos comiencen a materializarse en volumen.
“Primero, en la parte que necesitamos para realmente entrar al mercado, que los proyectos se empiecen a materializar en cantidad”, plantea Alegría.
El ejecutivo identifica la actual fase de aprobación como un cuello de botella que deberá resolverse para habilitar el ciclo constructivo. La expectativa es que el escenario sea diferente durante 2027, cuando parte de las centrales debería encontrarse en obra para alcanzar las fechas de entrada en operación hacia 2029.
“Nosotros siempre buscamos socios comerciales; no queremos un cliente para un solo proyecto, realmente queremos construir partners en la región con los que podamos crecer juntos”, concluyó el representante de la compañía.

