México prevé incorporar 410 MW de suministro eléctrico para centros de datos entre finales de 2026 y el primer trimestre de 2027, en un escenario de expansión de la industria que proyecta alcanzar una demanda de 1730 MW hacia 2031. Sin embargo, la materialización de estas inversiones dependerá principalmente de la capacidad de transmisión, distribución e interconexión del sistema eléctrico nacional.
"De la cifra proyectada de 1730 MW es necesario descontar 205 MW para finales de 2026 ya que son obras que, al momento de hacer el cálculo de potencia requerida durante el primer trimestre del presente año, se encontraban en su etapa de construcción y se finalizarán en pocos meses", aseguró Adriana Rivera Cerecedo, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC), en diálogo con Energía Estratégica.
Asimismo, la representante de MEXDC agregó: "Para el primer trimestre de 2027, esperamos contar con otra cantidad igual de energía transmitida a los centros de datos que solicitaron demanda".
Ambos bloques de potencia equivalen al 23,7% de los 1730 MW proyectados hacia 2031, aunque la asociación no proporciona un desglose definitivo de los proyectos que permitirían cubrir el resto de la demanda ni precisa qué proporción cuenta con permisos, terrenos o contratos eléctricos asegurados.

De acuerdo con el estudio elaborado por DCD Intelligence e IDC para MEXDC, los requerimientos eléctricos de la industria crecerían desde los 279 MW considerados como base del relevamiento hasta 1730 MW en 2031, lo que representa una multiplicación de más de seis veces.
En paralelo, la organización estima un impacto económico de USD 82500 millones durante los próximos años y la generación de más de 133000 empleos asociados a la construcción y operación de estas instalaciones.
No obstante, Rivera Cerecedo aclara que la estimación económica no equivale a un listado de proyectos con inversiones individualmente comprometidas. La asociación tampoco publica una cifra oficial sobre la cantidad exacta de nuevos centros de datos que ingresarán en operación hasta 2031.
En ese sentido, la ejecutiva explica que el tamaño del mercado se mide principalmente por megavatios de capacidad y no por número de instalaciones, debido a las diferencias de potencia que pueden existir entre los desarrollos tecnológicos.
Los data centers financian infraestructura y la entregan a CFE
Uno de los aspectos centrales del crecimiento de esta industria es el esquema que mantienen las compañías.
“Se trata de inversiones privadas que hacen los centros de datos en infraestructura eléctrica, que son donadas a la Comisión Federal de Electricidad para que este ente de gobierno, a su vez, pueda hacer llegar la potencia a los centros de datos y. al mismo tiempo, favorecer a la población que requiera o que incremente su consumo”, aseguró la ejecutiva.
Estas obras incluyen subestaciones, patios de maniobras, líneas de transmisión y distribución, así como otros equipos necesarios para conectar los complejos tecnológicos a la red nacional.
En paralelo, MEXDC mantiene reuniones de alto nivel con la CFE para coordinar los requerimientos energéticos de las futuras instalaciones con la planificación de inversiones públicas.
La directiva confirma que la empresa eléctrica tiene identificadas las necesidades adicionales de la industria y que los encuentros involucran a funcionarios de las áreas de Operación, Transmisión, Distribución, Generación, Planeación y Calificados.
"Esto no significa que dejaremos de invertir, sino que la CFE podrá saber nuestras necesidades y podrá planear sus inversiones propias que complementen tramos de la red eléctrica con el mayor potencial social", sostuvo Rivera Cerecedo.
El objetivo es articular las inversiones privadas con las ampliaciones de infraestructura que ejecutará la compañía estatal, de manera que la expansión de los centros de datos no dependa exclusivamente de nuevas instalaciones de generación.
"México cuenta con la capacidad energética necesaria para suministrar esta demanda e incluso una mayor. El reto no radica en la generación de energía, sino en transportarla desde los puntos donde se produce hacia las regiones donde los centros de datos ya están instalados o se proyecta su desarrollo", advirtió.
Por lo tanto, la expansión de las redes eléctricas aparece como una de las condiciones fundamentales para que las proyecciones de inversión se conviertan en infraestructura operativa.
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El programa, enmarcado en el Plan de Expansión 2026-2030, comprende 2152 kilómetros-circuito y 7180 MVA de transformación, con intervenciones en líneas y subestaciones.
Entre las actuaciones previstas figuran refuerzos eléctricos en Querétaro, uno de los principales polos de centros de datos de México. Según el directorio de Data Center Map, la región reúne 21 instalaciones registradas, mientras que Ciudad de México y su entorno cuentan con 14 establecimientos relevados.
El despliegue incluye a Microsoft, Google, Amazon, KIO, ODATA/Aligned, Equinix y Ascenty, que ya tienen proyectos activos o en planificación.
Esta concentración territorial plantea la necesidad de acompañar el crecimiento tecnológico con infraestructura de transmisión y distribución suficiente en las zonas que atraen la mayor cantidad de desarrollos.
A pesar del dinamismo del mercado, MEXDC identifica alrededor de diez iniciativas en distintas etapas de desarrollo y reconoce que existen proyectos previamente anunciados cuya ejecución todavía no se concreta.
"Tenemos en pausa un par de proyectos anunciados pero que por causas diversas no se han podido concretar", manifestó Rivera Cerecedo.
La representante sectorial no detalla cuáles son esas iniciativas ni atribuye las demoras exclusivamente a dificultades energéticas. Además, aclaró que las capacidades, los cronogramas y las características técnicas de los desarrollos corresponden a información confidencial de las empresas responsables.
En este contexto, la disponibilidad eléctrica constituye uno de los factores que condicionan las decisiones de inversión, junto con la conectividad, el acceso a talento especializado y la certidumbre regulatoria.
Renovables y almacenamiento: oportunidades frente a la nueva demanda
La expansión de los centros de datos también representa una oportunidad para el desarrollo de energías renovables, sistemas de almacenamiento y nuevos esquemas de contratación eléctrica, aunque la industria todavía no establece metas concretas de participación tecnológica.
Rivera Cerecedo señala que la red eléctrica nacional continuará siendo el principal componente del abastecimiento, mientras diversos operadores exploran contratos de compraventa de energía (PPA), suministro calificado, certificados de energías limpias y alternativas piloto de generación complementaria.
Sin embargo, la MEXDC no publica una estimación oficial sobre la capacidad de almacenamiento mediante baterías que requeriría el sector ni sobre el volumen de inversión renovable asociado específicamente a sus necesidades futuras.
La ejecutiva advierte que el acceso a electricidad de baja huella de carbono puede adquirir mayor relevancia en la competencia por inversiones internacionales, particularmente frente a Brasil y Chile, mercados que también buscan atraer infraestructura digital.
"La disponibilidad de energía renovable puede convertirse en uno de los grandes diferenciadores para atraer nuevos campus tecnológicos, infraestructura cloud y futuras inversiones asociadas a inteligencia artificial", manifestó Rivera Cerecedo.
En esa línea, la incorporación de generación solar y eólica, combinada con almacenamiento y fuentes firmes, podría contribuir a proporcionar mayor estabilidad y flexibilidad al suministro de los desarrollos tecnológicos.
"Conforme aumente la participación de energías renovables, el almacenamiento será un elemento fundamental para aportar estabilidad, resiliencia y flexibilidad al sistema", agregó.
La asociación también observa favorablemente las inversiones de generación limpia proyectadas por la administración federal, al considerar que podrían contribuir a reducir la huella de carbono del suministro eléctrico utilizado por los operadores.
"La realidad es que la infraestructura energética y la infraestructura digital ya no pueden desarrollarse por separado. Ambas forman parte de la misma estrategia de competitividad para México", concluye Rivera Cerecedo.
De esta manera, el desafío del país no se limita a atender los 410 MW previstos entre finales de 2026 y principios de 2027, sino a establecer las condiciones eléctricas y regulatorias necesarias para acompañar una demanda de 1730 MW hacia 2031 y materializar el impacto económico estimado para la industria.










