México enfrenta una aparente paradoja energética. Mientras el país acelera convocatorias para incorporar nueva generación y atender el crecimiento esperado de la demanda, su capacidad instalada supera los 96 GW frente a máximos de consumo cercanos a 57 GW, de acuerdo con Gilberto Sánchez, presidente de la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES).
La diferencia ronda los 39 GW, pero no significa que toda esa potencia esté disponible simultáneamente ni ubicada donde se necesita. Para Sánchez, el principal desafío aparece en la infraestructura necesaria para llevar la electricidad hasta los puntos de consumo.
“Capacidad de generación hay suficiente. Hay un margen de reserva operativo. El verdadero reto está en la infraestructura para ingresar esa energía a los circuitos de distribución (capacidad en MVA) por la demanda excedida tanto de usuarios domésticos como de empresas que demandan más de lo contratad”, señaló el presidente de ANES durante el webinar previo a Intersolar México 2026.
El diagnóstico introduce una discusión relevante en momentos en que México busca movilizar varios gigavatios adicionales de inversión eléctrica para acompañar la industrialización, electrificación y expansión renovable.

El debate será uno de los ejes que atravesará Intersolar México 2026, que tendrá lugar del 1 al 3 de septiembre en Centro Citibanamex, Ciudad de México, y donde Energía Estratégica estará presente realizando cobertura periodística.
Más generación, pero también más flexibilidad
El diagnóstico sobre las redes no implica que México pueda detener la incorporación de nueva capacidad. Por el contrario, el sistema se prepara para un incremento de la demanda asociado al desarrollo industrial, la electrificación del transporte, los nuevos centros logísticos, los data centers y otros procesos productivos.
En paralelo, el país atraviesa una reactivación de inversiones. Entre los movimientos recientes aparece el esquema mixto de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que adjudicó alrededor de 7410 MW, mientras la Secretaría de Energía mantiene una cartera adicional de 6754 MW que busca asignar durante 2026. Este último volumen se compone de 4.595 MW solares y termosolares y 2159 MW eólicos.
Dentro de ese portafolio, se encucentra vigente la segunda convocatoria privada por aproximadamente 3,9 GW de proyectos solares y eólicos, reforzando la magnitud del pipeline que busca incorporarse al sistema mexicano.
“Estas convocatorias para proyectos prioritarios e inversiones mixtas han generado un dinamismo e interés internacional importante; en la ANES recibimos muchas consultas del extranjero”, destacó Sánchez.
Sin embargo, el dirigente evita anticipar resultados definitivos. La implementación efectiva será la que determine si el nuevo esquema consigue transformar interés en capacidad operativa.
“A principios del próximo año veremos la consolidación de estas primeras convocatorias y ese será el primer termómetro real de qué tan bien vamos”, anticipó.
La cuestión, por tanto, deja de limitarse a cuántos megavatios agregar. Ubicación, disponibilidad, capacidad de transmisión y distribución y flexibilidad pasan a determinar cuánto valor puede aportar esa nueva potencia.
Para Yolanda Villegas, presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAEM), ese cambio ya está modificando las preguntas que formula la propia industria.
“Lo primero que cambió es que nos trasladamos desde pensar cuántos megavatios estamos generando y cuántos necesitamos instalar, pero la pregunta ahora es diferente, es decir: ¿Cómo hacemos que toda la energía que tenemos disponible en este momento y en el lugar donde se necesita pueda tener una mejor interacción con el sistema eléctrico nacional?”, planteó.
La respuesta coloca al almacenamiento en una posición estratégica. La expansión fotovoltaica y eólica agrega generación variable, mientras el crecimiento de la demanda obliga a gestionar cuándo se produce, almacena y consume la electricidad.
Para la presidenta de AMAEM, sería además un error analizar las baterías únicamente como acompañamiento de las renovables. Respaldo, respuesta rápida, control de picos de demanda, servicios de red y continuidad operativa industrial amplían considerablemente su campo de aplicación.
El nuevo escenario requiere, además, reglas capaces de convertir el despliegue tecnológico en proyectos financiables. Las disposiciones administrativas para almacenamiento comenzaron a operar el 16 de abril de 2026, según Villegas, aunque la dirigente considera que todavía existe espacio para desarrollar un “segundo piso” regulatorio.
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El marco contempla diferentes modalidades: almacenamiento asociado a centros de carga, autoconsumo, centrales eléctricas, sistemas independientes, infraestructura vinculada a transmisión o distribución y sistemas agrupados.
Para AMAEM, por ello, la decisión de inversión ya no puede comenzar simplemente por elegir una batería. Primero deberá determinarse bajo qué modalidad operará el activo, qué problema económico resolverá y cómo implementará la autoridad las nuevas disposiciones.
La nueva Ley del Sector Eléctrico también representa un cambio para la industria solar, debido a que incorpora al almacenamiento como una actividad del sector, algo que Sánchez identifica como una modificación relevante para la próxima fase de expansión renovable.
La electrificación cambia el perfil de la demanda
México atraviesa un avance simultáneo de la electrificación. Transporte público, flotas logísticas, vehículos particulares, edificios y procesos industriales incorporarán nuevas cargas al sistema eléctrico, algunas con perfiles muy distintos de los tradicionales.
“Estamos electrificando todo. Tenemos una electrificación en el transporte, en los procesos industriales, en los edificios, en las actividades económicas y todo esto va a generar nuevos perfiles distintos de demanda y una demanda eléctrica que no vamos a poder consolidar si no existe el almacenamiento”, advirtió Villegas.
El Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional (PRODESEN), según destaca la especialista durante el encuentro, prevé que el 96% de las adiciones de capacidad desarrolladas por particulares entre 2025 y 2030 provengan de fuentes renovables.
El reto será conseguir que esa nueva potencia pueda integrarse donde y cuando el sistema la requiera. Por eso, Villegas resume el momento actual del sector energético mexicano como un “sistema de definiciones”, en el que deberá resolverse hasta qué punto se incorporará almacenamiento y si los contratos mixtos resultarán suficientemente atractivos para acompañar el crecimiento industrial.
Generación distribuida supera los 5 GW y entra en otra etapa
La descentralización constituye otro componente de esa transformación. México cerró con aproximadamente 5000 MW de generación distribuida, dentro de una capacidad solar total que Sánchez sitúa alrededor de 14000 MW, incluyendo unos 9000 MW a gran escala.
Marco Antonio Guzmán, presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Fotovoltaica (AMIF), estima además que ya existen cerca de 600.000 proyectos de generación distribuida instalados.
El mercado, sin embargo, estaría ingresando en una segunda fase. Ya no alcanza con instalar más sistemas: calidad, seguridad, almacenamiento, profesionalización y adaptación de la infraestructura eléctrica ganan peso.
Para Sánchez, las oportunidades solares de los próximos años tampoco estarán restringidas al volumen de paneles.“El verdadero salto cualitativo de los próximos años está en la flexibilidad y la descentralización”, afirmó.
El presidente de ANES identifica tres grandes oportunidades: autoconsumo industrial, generación distribuida colectiva o comunitaria y solar térmica. El almacenamiento aparece transversalmente como tecnología capaz de ampliar la integración renovable sin trasladar toda la presión hacia la red.
La generación distribuida también podría convertirse en una herramienta de competitividad para las industrias que necesitan certidumbre de costos y continuidad de suministro.
Villegas sostiene que una nueva planta que evalúa instalarse en México necesita responder tres interrogantes: si contará con electricidad suficiente, si será confiable y cuánto costará durante los próximos años.
La combinación de fotovoltaica y baterías permite producir parte del suministro en el mismo punto de consumo, almacenar excedentes, reducir picos y disponer de respaldo ante contingencias.
La ejecutiva menciona como referencia al sector hotelero, donde determinados sistemas de almacenamiento podrían reducir hasta 40% la facturación eléctrica, junto con estrategias de peak shaving y load shifting.
Ese cruce entre infraestructura, regulación e inversión marcará parte de la agenda de Intersolar México 2026, que reunirá a referentes del sector solar y del almacenamiento entre el 1 y el 3 de septiembre.
El evento forma parte del calendario regional de The smarter E, que previamente celebrará The smarter E South America del 25 al 27 de agosto de 2026 en Expo Center Norte, São Paulo. Energía Estratégica estará presente realizando coberturas en ambos encuentros, siguiendo de cerca los desafíos que atraviesan los dos mayores mercados eléctricos de América Latina.

