Las baterías comienzan a encontrar en Argentina un caso de uso que va más allá del ahorro energético o la integración de generación solar. Solis encuentra interés entre usuarios comerciales e industriales para los que incluso unos pocos segundos sin electricidad pueden traducirse en pérdidas operativas.
“Ya hay proyectos en Argentina, principalmente para microcortes. Hay instalaciones donde éstos terminan costando mucho. La energía más cara es la que no tienes”, afirmó Sergio Rodríguez, director de Tecnología para LATAM de Solis, en diálogo con Energía Estratégica durante la Expo de Eficiencia Energética.
“En el sector comercial industrial hay empresas que no pueden parar. Si frenan, pierden dinero. Negocios que si no tienen red, pierden clientes”, agregó.
Tal es la preocupación, que la problemática ya comenzó a ganar espacio dentro de las exigencias de calidad del servicio. En el marco de la Revisión Quinquenal Tarifaria 2025-2030, el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) dispuso que las distribuidoras registren específicamente microcortes, huecos de tensión y sobretensiones transitorias.

Esta incorporación resulta relevante porque los indicadores tradicionales SAIFI y SAIDI contabilizan interrupciones superiores a tres minutos, por lo que eventos de menor duración no necesariamente quedan reflejados en esas métricas.
En paralelo, los últimos registros del organismo muestran dificultades más amplias en la continuidad del suministro dentro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
A partir de esa revisión, el organismo determinó cerca de $21481 millones por incumplimientos vinculados con el servicio técnico y otros $6003 millones relacionados con el producto técnico.
En ese escenario, Solis está modificando su propuesta para integrar generación, baterías y electrónica de potencia, de modo que avanza hacia equipos donde ambas tecnologías forman parte de una misma solución.
Durante la Expo Eficiencia Energética presentó EverCore y FlexCore-ID, dos sistemas dirigidos al segmento C&I y pensados para diferentes escalas y configuraciones de proyecto.
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EverCore dispone de configuraciones de entre 100,5 y 261,2 kWh, con inversores de 50, 60 y 125 kW, mientras que FlexCore-ID utiliza una arquitectura modular que permite ampliar la capacidad según las necesidades de cada instalación.
La estrategia local no se limita al despliegue de equipos. La compañía también busca fortalecer su vínculo con instaladores, distribuidores, desarrolladores y empresas de ingeniería, en un mercado que identifica como estratégico dentro de su expansión latinoamericana.
Rodríguez ubicó al residencial y al comercial e industrial entre los principales focos para el país, aunque Solis también cuenta con alternativas destinadas a proyectos de mayor escala.
Argentina entra en una estrategia regional más amplia
El movimiento local se inscribe en una expansión donde la compañía ya suma experiencias concretas con baterías para empresas.
Chile aparece como uno de sus mercados de referencia. Allí puso en operación el primer sistema EverCore de Latinoamérica, instalado en San Bernardo, con 125 kW de potencia y 261 kWh de capacidad, asociado a 137,02 kWp de generación fotovoltaica.
México siguió el mismo camino con una instalación de 150 kW/261 kWh en una fábrica de Guadalajara, destinada para aportar respaldo ante cortes recurrentes y mayor flexibilidad en la gestión eléctrica, un caso de uso cercano al que Rodríguez observa ahora en Argentina.
Dentro de Sudamérica, Rodríguez ubicó a Chile entre los mercados prioritarios y destacó la evolución de Argentina. También señaló oportunidades en Perú, Bolivia y Ecuador, donde los problemas de abastecimiento y los costos de la electricidad pueden abrir espacio para este tipo de soluciones.
“Definitivamente, el punto estará en almacenamiento. Sistemas híbridos, una combinación de inversor con baterías de diferentes capacidades y distintas características químicas de batería”, anticipó el director de Tecnología para LATAM de Solis.

