Panamá prepara dos licitaciones de potencia y energía para 2027, en las que los sistemas BESS tendrán una participación relevante dentro del esquema de contratación.
Como ya lo había anticipado Energía Estratégica el año anterior, estos procesos ya formaban parte del cronograma oficial y no constituyen convocatorias adicionales. La novedad será el ajuste de los requerimientos de potencia y energía (todavía sin definir) y la incorporación de las baterías como una prioridad tecnológica.
“Los sistemas de almacenamiento con baterías van a tener una importante participación en las próximas licitaciones que ya se están comenzando a esbozar, con miras a desarrollar dos próximas licitaciones en 2027”, anunció Rodrigo Rodríguez Jaramillo, secretario nacional de Energía de Panamá.
La hoja de ruta original contempló cuatro licitaciones entre 2026 y 2028. Los dos primeros procesos ya fueron realizados, mientras que los restantes se preparan para el próximo año con modificaciones en los bloques de contratación y una mayor apertura tecnológica.

Rodríguez Jaramillo explicó que el Gobierno estructuró un programa de licitaciones para el período 2026-2028, cumplió los dos primeros hitos y ahora trabaja en los dos procedimientos pendientes.
“Se hizo en base a un programa que establecía un plan de licitaciones del 2026 al 2028. Se logró cumplir con los dos primeros puntos, quedando pendientes dos de ellos”, detalló.
La actualización del programa debía presentarse inicialmente a mediados de 2026. Sin embargo, las autoridades extendieron el análisis para determinar con mayor precisión las necesidades de la demanda, la composición futura del parque generador y las nuevas tecnologías elegibles.
“Estamos haciendo una evaluación muy detallada y a conciencia (...), determinando fundamentalmente los requerimientos de la demanda y del parque de generación que queremos seguir modelando, además de querer tener la certeza de poder incorporar tecnologías nuevas”, agregó.
“Esperamos anunciar esto de manera oportuna en el mes de noviembre, o a más tardar en diciembre. Tenemos claridad de que las licitaciones no pueden hacerse a la ligera ni rápidamente; los interesados y los inversionistas deben tener el tiempo suficiente para elaborar sus propuestas”, precisó el secretario nacional de Energía de Panamá.
Baterías para acompañar la expansión renovable
La incorporación de BESS responde a la necesidad de aumentar la flexibilidad operativa ante una mayor penetración de fuentes renovables no convencionales en el Sistema Interconectado Nacional.
Las baterías permiten desplazar electricidad entre horarios de producción y consumo, responder a variaciones de la generación, aportar servicios complementarios y mejorar la estabilidad de la red.
Incluso, la planificación energética prevé que el storage incremente su participación hacia 2029, tanto para facilitar la integración de nueva generación renovable como para fortalecer la confiabilidad del sistema y optimizar la gestión de la demanda.
No obstante, todavía no fueron comunicados la capacidad requerida, la duración de los sistemas, el mecanismo de remuneración ni las condiciones técnicas de participación. Esos aspectos formarán parte de los ajustes que el Gobierno deberá presentar antes de las convocatorias.
El movimiento panameño coincide con una tendencia regional: distintos mercados comienzan a incluir soluciones de almacenamiento dentro de sus procesos competitivos para respaldar la entrada de nueva capacidad solar y eólica.
República Dominicana exigió sistemas BESS en la licitación EDES-LPI-01-2025 y adjudicó 325,69 MW de nueva capacidad renovable, acompañada por sistemas BESS equivalentes al 50% de la potencia contratada.
Seguir leyendo
El país caribeño también prepara otra convocatoria para cubrir 300 MW que quedaron sin adjudicar y un proceso orientado a sumar 200 MW de baterías en parques solares operativos.
Guatemala, por su parte, adjudicó 1258 MW mediante la PEG-5, con una participación destacada de proyectos solares híbridos con baterías. Además, aprobó un nuevo procedimiento para cubrir alrededor de 300 MW de potencia firme pendiente.
En tanto, Honduras proyecta una licitación de 1500 MW que contempla capacidad renovable, térmica y almacenamiento. Su desarrollo fue trasladado a 2027 y permanece vinculado al avance de la reforma del mercado eléctrico.
Panamá aún debe definir si las baterías serán obligatorias, si competirán como recursos independientes o si deberán asociarse con centrales renovables. La revisión en curso establecerá el modelo que adoptará el país.
Dos licitaciones adjudicadas respaldan la hoja de ruta
El próximo ciclo se sustenta en dos procesos adjudicados durante 2026, que permitieron contratar nueva generación renovable y asegurar energía y potencia mediante acuerdos de largo plazo.
“Este año llevamos ya dos licitaciones realizadas; licitaciones transparentes en un contexto que nos permite avanzar, en donde hemos podido ver el interés que se mantiene en Panamá por parte de nuevos inversionistas para entrar en el sector, así como la confianza de los que ya están aquí”, destacó Jaramillo.
La primera convocatoria, LPI ETESA 01-25, marcó el regreso de las licitaciones renovables de gran escala en Panamá, con dominancia de proyectos eólicos y pequeñas centrales hidroeléctricas.
Mientras que la adjudicación alcanzó un precio promedio de 23,86 USD/MWh, uno de los valores más competitivos registrados en la región, donde cuatro empresas concentraron la mayor parte de la energía contratada.
La segunda convocatoria, en cambio, LPI ETESA 01-26, profundizó la estrategia de contratación de largo plazo y adjudicó 22,6 TWh de energía renovable mediante contratos de hasta 20 años.
La licitación registró un precio promedio de 33,7 USD/MWh, por debajo del valor de referencia, y recibió más de 70 ofertas. Según la información compartida, se asignó prácticamente la totalidad de la potencia y energía requeridas.
Aunque el almacenamiento no fue una exigencia dentro de la LPI ETESA 01-26, sus resultados reforzaron las expectativas sobre el futuro de las baterías. Los bajos precios renovables y el aumento de la generación variable elevan la necesidad de recursos capaces de aportar capacidad de gestión, respaldo y flexibilidad.
El proceso incluyó, además, un renglón específico para la reconversión a gas de plantas térmicas que utilizan combustibles líquidos fósiles, con entrada en operación prevista para julio de 2029. Ese requerimiento también recibió participación y fue adjudicado.
Con los dos primeros procesos completados, el mercado espera la definición de los ajustes aplicables a las convocatorias de 2027. Los volúmenes de energía y potencia, junto con el modelo de participación de los BESS, marcarán el alcance de la próxima señal de inversión para el sector eléctrico panameño.
El cronograma oficial hasta la fecha:


