La caída internacional del precio de los módulos fotovoltaicos no es suficiente para que Australia produzca electricidad solar por debajo de USD 20 x MWh, dado que los gastos vinculados con la construcción, el capital y la integración al sistema eléctrico mantienen elevados los presupuestos de los proyectos a gran escala.
La Agencia Australiana de Energías Renovables (ARENA) señala que el costo instalado promedio en el país se ubica en 152 centavos de dólar por vatio, frente a los 95 centavos alcanzados en China. Es decir que la diferencia ronda el 60%.
Pero esta brecha compromete la visión 30-30-30 del organismo: conseguir módulos con 30% de eficiencia, reducir el costo instalado a 30 centavos de dólar por vatio para 2030 y llevar la generación fotovoltaica por debajo de USD 20/MWh.
“Australia necesita un cambio de enfoque hacia la forma en que se ejecutan los proyectos solares, no solo hacia lo que se instala. Si no cambiamos el enfoque sobre cómo se construyen, financian e integran las instalaciones solares a gran escala, corremos el riesgo de perder la oportunidad de reducir los costes con la suficiente rapidez”, advierte Darren Miller, director ejecutivo de ARENA, a través de un comunicado de prensa.

“Corremos el riesgo de perder la oportunidad de reducir los costes con la suficiente rapidez como para respaldar la siguiente fase de la transición energética”, alerta el director ejecutivo.
El diagnóstico forma parte de la actualización del Libro Blanco sobre Energía Solar de Ultrabajo Coste. El documento concluye que la próxima reducción estructural ya no dependerá principalmente del valor de los paneles, sino de una transformación de los métodos de construcción, financiamiento e integración.
ARENA publicó la primera versión del informe en agosto de 2023. Allí presentó una hoja de ruta para utilizar electricidad renovable más económica como plataforma de descarbonización y desarrollo de nuevas actividades industriales.
Desde entonces, el despliegue fotovoltaico global se aceleró y los módulos continuaron abaratándose, mientras la cartera australiana de sistemas solares de ultra bajo costo pasó de conceptos iniciales a demostraciones y bancos de pruebas a gran escala.
Sin embargo, los gastos totales de los proyectos no descendieron al mismo ritmo. El costo promedio instalado en Australia pasó de 150 centavos de dólar por vatio en 2022 a 165 centavos en 2023, antes de ajustarse hasta los 152 centavos informados en la actualización.
El indicador continúa muy lejos de los 30 centavos por vatio previstos para el final de la década. Como consecuencia, el país tendría que reducir en más de 80% su nivel actual para cumplir esa parte de la visión impulsada por ARENA.
El principal freno se encuentra en el denominado Balance of System, que reúne las estructuras, cimentaciones, cableado, equipos auxiliares, obras civiles, logística, ingeniería y actividades de montaje necesarias para entregar una planta operativa.
Dichos componentes representan una proporción dominante del presupuesto, ya que, a diferencia de los módulos, los costos locales de ejecución muestran una fuerte resistencia a la baja y dependen de condiciones específicas del mercado australiano.
El problema se intensifica en regiones aisladas, donde se concentra una parte importante de los parques solares. La escasez de personal cualificado eleva los gastos de contratación, traslado y alojamiento, además de restringir la capacidad de ejecutar varios proyectos simultáneamente.
Asimismo, las presiones inflacionarias y el encarecimiento del capital también absorben parte del ahorro tecnológico. Mientras que los plazos prolongados aumentan los intereses durante la construcción y exponen a los desarrolladores a variaciones en materiales, servicios y contratos.
ARENA identifica además las restricciones de conexión a la red como uno de los obstáculos más relevantes.
Cerrar la distancia entre 152 y 95 centavos de dólar por vatio requerirá trasladar tareas desde el terreno hacia entornos fabriles, reducir la intervención manual y aplicar diseños replicables. Y la cartera apoyada por ARENA avanza en esa dirección.
Los proyectos prueban sistemas modulares, hincado autónomo de pilotes, seguidores adaptables y robots capaces de colocar los paneles directamente sobre las estructuras. Soluciones que buscan sustituir procesos artesanales por métodos más rápidos, seguros y estandarizados, con menores requerimientos de personal en campo.
El objetivo final no consiste únicamente en desplegar paneles con mayor rapidez, sino reducir el costo de cada megavatio efectivamente conectado y entregado al sistema.
La electricidad solar por debajo de USD 20/MWh podría respaldar actividades intensivas en consumo energético, como la producción de combustibles verdes y metales con menores emisiones. Por ello, el cumplimiento del 30-30-30 tiene implicancias que exceden al mercado eléctrico y alcanzan la estrategia industrial del país.
“Los próximos años serán cruciales para convertir este potencial en realidad”, concluye el director ejecutivo de ARENA.
El abaratamiento de los módulos constituye una condición necesaria, pero no suficiente. Sin prefabricación, automatización, menores costos de capital y una conexión más eficiente a la red, Australia continuará lejos de producir energía solar por debajo de USD 20/MWh.

