Italia cerró 2025 con una fotografía energética marcada por una fuerte expansión del fotovoltaico que, sin embargo, no consiguió trasladarse a un aumento de la generación renovable total.
Así lo refleja la Relazione sulla situazione energetica nazionale nel 2025, publicada por el Ministerio de Ambiente y Seguridad Energética de Italia en julio de 2026, que reúne datos de Terna, GSE, ISPRA, ENEA y otros organismos del sector.
La potencia renovable instalada alcanzó 81,7 GW al cierre del año, frente a los 74,5 GW registrados en 2024. El crecimiento estuvo prácticamente monopolizado por el fotovoltaico, que pasó de 37 GW a 43,7 GW, mientras la eólica avanzó de 13 a 13,5 GW.
La hidráulica permaneció prácticamente estable en 19,7 GW y las bioenergías descendieron ligeramente hasta 4 GW. En conjunto, el parque verde incorporó alrededor de 7,2 GW en un solo ejercicio, de los cuales cerca de 6,7 GW correspondieron al solar.

El salto de capacidad tuvo un reflejo directo en la producción fotovoltaica. Esta tecnología generó 45 TWh durante 2025, un 25% más interanual, frente a los 36 TWh del ejercicio previo, y alcanzó un nuevo máximo histórico.
El solar se convirtió además en la principal fuente dentro de la generación renovable italiana, con una participación del 34%, por delante de la hidráulica, que concentró el 32%.
Sin embargo, ese crecimiento no alcanzó para compensar el comportamiento del resto de las tecnologías.
La producción hidroeléctrica cayó desde 53,1 hasta 42 TWh, una reducción del 21%, después del excepcional desempeño registrado en 2024. La eólica también retrocedió un 3,3%, hasta 21,6 TWh.
Como resultado, la generación renovable total bajó de 134,4 TWh en 2024 a 132,3 TWh en 2025 y su peso sobre el consumo interno bruto de electricidad descendió del 41,9% al 41%.
Más generación térmica pese al avance fotovoltaico
La caída de esas dos fuentes coincidió con una recuperación de la generación termoeléctrica convencional.
La demanda eléctrica italiana permaneció prácticamente estable en 312,3 TWh, apenas un 0,1% por encima de 2024, pero la producción térmica tradicional aumentó un 5,2% y alcanzó los 141,8 TWh.
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El incremento se concentró principalmente en el gas natural. Los datos del Ministerio muestran que la demanda gasífera total del país creció un 2% durante el año, hasta 63,4 bcm, impulsada especialmente por un aumento del 4,2% en los consumos del sector termoeléctrico.
Dentro de la generación térmica, las centrales alimentadas con gas aseguraron el 46,3% de la producción termoeléctrica y aumentaron su producción un 7% respecto del ejercicio anterior.
El resultado expone uno de los principales desafíos de la transición italiana: el rápido crecimiento de la capacidad solar todavía convive con una elevada sensibilidad del mix eléctrico a la variabilidad de otras fuentes renovables.
El sistema contó al finalizar 2025 con 145,9 GW de potencia instalada total. De esa cifra, 62,4 GW correspondían a centrales termoeléctricas, mientras los sistemas de almacenamiento standalone alcanzaban apenas 1,8 GW, equivalentes al 1,2% del parque.
La expansión renovable tampoco se tradujo en un crecimiento de la demanda eléctrica capaz de absorber nuevos volúmenes. Los consumos se mantuvieron casi sin cambios en 293,1 TWh: aumentaron 1,8% en comercio y servicios y 1,2% en transporte, pero retrocedieron 1% tanto en industria como en el segmento doméstico.
En paralelo, Italia redujo su dependencia de las importaciones eléctricas. La producción nacional cubrió el 85% de la demanda, mientras las importaciones netas bajaron un 8,1%, hasta 46,9 TWh.
El avance de las renovables continuó movilizando inversiones relevantes. El informe estima que en 2025 se destinaron alrededor de 7.300 millones de euros a nuevos proyectos renovables eléctricos, aunque el volumen fue ligeramente inferior al registrado en 2024.
El fotovoltaico concentró aproximadamente 6.300 millones de euros, frente a 874 millones destinados a nueva capacidad eólica. La construcción e instalación de estos activos movilizó unas 43.000 unidades de trabajo equivalentes a tiempo completo, mientras las actividades de operación y mantenimiento de los parques existentes sostuvieron más de 37.000.
Pese a la caída puntual de la producción verde, las renovables aumentaron su penetración en el conjunto del sistema energético italiano. Bajo los criterios de contabilización de la Directiva RED II, su participación sobre los consumos energéticos totales alcanzó el 20,2% en 2025.
Los datos dejan así una doble señal para el mercado italiano: el despliegue fotovoltaico continúa acelerándose y ya domina tanto las nuevas inversiones como las incorporaciones de capacidad, pero el comportamiento de la hidráulica, la eólica, el almacenamiento y la demanda seguirá siendo determinante para que ese crecimiento permita reducir de forma sostenida el recurso a la generación con gas.

