En diálogo con Energía Estratégica, Hernando Parrott, vicepresidente de Desarrollo de Negocios de Open Intelligence, sostuvo que las utilities argentinas están ingresando en una nueva etapa y que la transformación digital será determinante para acompañar la evolución del negocio eléctrico.
- Teniendo en cuenta los recientes cambios en el sector eléctrico local, ¿cuál es tu mirada sobre el estado actual de la industria?
Atraviesa un momento de transformación sin precedentes. Muchas redes y sistemas tienen décadas de operación, lo que genera pérdidas, limita la eficiencia y hace cada vez más urgente avanzar en procesos de modernización y digitalización.
La adopción de medidores inteligentes, plataformas comerciales avanzadas y análisis de datos con inteligencia artificial permitiría reducir errores, optimizar recursos y mejorar la experiencia del cliente.

¿Y en términos regulatorios y financieros?
Los recientes ajustes tarifarios empiezan a dar cierto alivio a las distribuidoras; sin embargo, la recuperación de costos sigue siendo un desafío y los cambios en las estructuras de tarifas y subsidios generarán retos no menores.
Paralelamente, la incorporación de renovables, generación distribuida y nuevos prosumidores exige innovación técnica y flexibilidad operativa para adaptarse no solo a los cambios en la red, sino también a la evolución regulatoria y a los nuevos modelos de interacción con los clientes.
—¿Las empresas están preparadas para afrontar ese proceso?
El sector está en un punto de inflexión. Las compañías que logren equilibrar modernización, eficiencia y sostenibilidad estarán mejor preparadas para ofrecer un servicio confiable y centrado en el cliente, mientras se adaptan a un entorno regulatorio dinámico y a un escenario financiero en proceso de recuperación.
—Cuando conversas con las distribuidoras, ¿cuáles son las principales dificultades que aparecen?
El diagnóstico suele ser sorprendentemente similar: muchas compañías siguen operando con sistemas legados, construidos hace 20 o 30 años, en un contexto completamente distinto al actual.
Los sistemas legacy —muchos de ellos desarrollados a medida sobre tecnologías que ya no cuentan con soporte activo— se han convertido en una carga significativa para las organizaciones. Son costosos de mantener, requieren perfiles técnicos cada vez más difíciles de conseguir y, lo más crítico, no están preparados para responder a lo que la nueva generación de clientes exige.
—¿Cómo impacta eso en la relación con los usuarios?
Los usuarios quieren consultar su consumo en tiempo real, recibir alertas proactivas, pagar desde el celular y gestionar sus trámites sin depender de un call center.
Un sistema de comercial diseñado en los años noventa simplemente no tiene esa capacidad. Y tratar de adaptarlo mediante parches, o aplicaciones satélites, puede tener un costo económico y operativo que, muchas veces, supera el de reemplazarlo.
—Además del cambio en las expectativas de los clientes, también hay una evolución regulatoria importante...
Los sistemas tradicionales son rígidos y no fueron diseñados para responder con agilidad a este tipo de cambios. Por eso, cada ajuste regulatorio puede convertirse en un proyecto de meses, con riesgos de errores y costos imprevistos.
Además, las empresas eléctricas que hoy lideran procesos de transformación tienen algo en común: dejaron de buscar respuestas en soluciones tecnológicas tradicionales, diseñadas hace 20 años para un mundo más simple, estático y predecible.
—¿La generación distribuida es uno de esos desafíos?
Sin duda. La aparición de nuevos productos y servicios asociados a GD, flexibilidad de red, almacenamiento y gestión de la demanda obliga a empresas a customizar sistemas rígidos o a incorporar nuevas piezas tecnológicas, difíciles de integrar. Esto termina complejizando el ecosistema de aplicaciones y poniendo en riesgo la operación, la innovación y la seguridad informática.
—¿Cómo lo están trabajando en la empresa?
Nuestra propuesta se basa en una plataforma que integra, en un único sistema, los principales procesos comerciales y operativos de una empresa eléctrica. La gestión tarifaria compleja, la medición inteligente, la generación distribuida, la atención omnicanal y la gestión de la fuerza de trabajo en campo conviven en una sola plataforma, sin silos de información, sin integraciones frágiles y sin desarrollos a medida que se rompen con cada actualización.
—¿Y cómo juega la inteligencia artificial en la agenda del sector?
No hablamos de inteligencia artificial como un módulo adicional de Smartflex, nuestro producto, sino como una capacidad integrada a cada flujos de trabajo. Gracias a nuestra IA embebida, hoy podemos detectar anomalías en el consumo, predecir la demanda, optimizar rutas para la fuerza de trabajo en campo y brindar una atención más personalizada al cliente.
- ¿Existe una preocupación de las distribuidoras por migrar de sistemas legacy sin afectar la operación?
Es una preocupación legítima, es un proceso complejo, y existen casos en la industria en los que este tipo de migraciones no han salido bien. Por eso Open llega para ayudar a estas empresas a romper ese paradigma y acompañarlas en su evolución tecnológica.
A diferencia de otros proveedores del mercado, no solo fabricamos la solución de software, sino que asumimos la responsabilidad integral de su implementación, puesta en marcha y soporte, para garantizar el éxito de nuestros clientes de principio a fin.
—¿Cuál es el resultado?
Una visión 360 grados del cliente y de la operación, algo que muy pocas plataformas del mercado pueden ofrecer de manera nativa. En Argentina, eso es exactamente lo que muchas utilities necesitan hoy.
— ¿Qué expectativas tienen para Argentina ?
Argentina es parte de nuestra historia. Crecimos junto a este mercado con Cablevision, hoy Telecom Argentina, durante más de 15 años y vimos de cerca su capacidad de transformación. Trabajamos con empresas y agremiaciones, conocemos sus procesos, sus desafíos y su potencial. También hemos estado presentes de manera permanente en eventos y escenarios donde se ha debatido la transformación del sector eléctrico argentino y del Mercosur.
—Y en ese contexto decidieron abrir una oficina en Buenos Aires...
Exactamente. Hoy estamos listos para acompañar a las empresas del país con el respaldo, la cercanía y el compromiso que merecen. Este paso es la expresión natural de nuestro compromiso con las empresas eléctricas y, en general, con las utilities del país.
Es llevar la escala global de Open, su tecnología, su experiencia en 19 países y su visión de futuro, al servicio de un mercado local que está listo para dar el siguiente gran paso.
Para Open, Argentina no es una apuesta; es parte importante de nuestra estratégia de crecimiento y consolidación.

