Perú continúa ampliando su cartera de generación fotovoltaica a gran escala. En lo que va de 2026, cinco grandes proyectos solares obtuvieron concesiones definitivas de generación y reúnen una potencia nominal de 1247,9 MW, con desarrollos distribuidos entre Arequipa, Moquegua, Ica y Tacna.
El mayor de ellos es Ruta del Sol, de RDS Solar, con 323,078 MW en Moquegua. Su concesión definitiva fue otorgada a fines de febrero.
En Arequipa, Sunny III, de Kallpa Generación, recibió también en febrero la autorización definitiva para desarrollar 310 MW en el distrito de La Joya.
A mitad de año se sumó Yuramayo, con 245 MW, también en Arequipa. Para este proyecto, el Ministerio de Energía y Minas (MINEM) informó una inversión privada estimada de aproximadamente USD 169 millones.

Durante septiembre avanzó Arenarosa, de Orygen Perú, con 169,82 MW en Ica. Y el movimiento más reciente corresponde a Locumba, de GR Liblanca, con 200 MW en Tacna, cuya concesión definitiva fue publicada el 4 de octubre.
Así, estos cinco grandes desarrollos concentran 1247,9 MW de nuevas concesiones otorgadas durante 2026. A ellos se suma, en otra escala, la Central Solar Fotovoltaica SMI, de 1 MW, que también recibió su concesión definitiva durante el año.
La nueva tanda de autorizaciones se incorpora a un mercado que ya venía ampliando rápidamente su pipeline. En abril, el MINEM contabilizaba 13 proyectos solares con concesión definitiva por 2402 MW y una inversión estimada de USD 1805,9 millones. En ese momento, el organismo cifraba la capacidad solar instalada del país en 1088 MW y proyectaba alcanzar los 3490 MW hacia 2028.
Además de los proyectos futuros, Perú también continúa incorporando capacidad operativa. En junio entraron en operación comercial las ampliaciones de Sunny e Intipampa, que sumaron conjuntamente 156,7 MW al Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN).
Un mercado donde el precio sigue pesando, pero ya no alcanza
La expansión del pipeline peruano coincide con un momento de transformación para la industria fotovoltaica mundial.
Durante Future Energy Summit (FES) Perú 2026, Tomás Harfuch, Sales manager Andes de Jinko Solar, señaló que el costo continúa siendo uno de los principales condicionantes de los proyectos en la región.
“El dólar por watt o el costo del producto sigue siendo preponderante acá en Latinoamérica”, sostuvo.
Pero el escenario internacional que permitió llevar ese costo a niveles excepcionalmente bajos también generó desequilibrios importantes en la cadena de suministro.
Durante los últimos años, China amplió fuertemente su capacidad de fabricación fotovoltaica, llevando al mercado desde una etapa de escasez y precios elevados hacia otra caracterizada por una oferta muy superior a la demanda.
Harfuch describió precisamente ese recorrido.
“Inicialmente estábamos en un escenario de poca capacidad y precios altos, lo cual impedía que muchos proyectos se llevaran a cabo porque había otras tecnologías con una mejor performance o un mejor retorno de inversión. Luego se empezó a invertir en capacidad productiva y llegamos a otro escenario donde la oferta excedía ampliamente a la demanda”, explicó.
La consecuencia fue una fuerte caída de los precios.
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Según el ejecutivo, el mercado llegó a registrar “precios extremadamente bajos, incluso con muchos fabricantes vendiendo a pérdida”.
Los datos globales respaldan esa lectura. El informe Trends in Photovoltaic Applications 2026, del Programa de Sistemas de Energía Fotovoltaica de la Agencia Internacional de EnergíaI (IEA PVPS), estima que el mundo instaló aproximadamente 690 GW de nueva capacidad fotovoltaica durante 2025, un 15% más que el año anterior, y alcanzó 2,96 TW acumulados.
El organismo identifica los bajos costos de los módulos como uno de los factores que permitieron sostener semejante ritmo de expansión, aunque advierte que la industria continúa atravesada por una importante sobrecapacidad manufacturera.
Los valores actuales todavía muestran esa presión. Según Oil Price Information Service (OPIS), el benchmark de módulos TOPCon chinos por debajo de 645 W se ubicó en aproximadamente USD 0,108/W FOB China al 22 de septiembre de 2026.
El impacto también se trasladó a los balances de los fabricantes. En el primer semestre del año, JinkoSolar reportó una pérdida neta atribuible a accionistas de 3080 millones de yuanes, en línea con un escenario que afectó a varios de los principales productores chinos.
Frente a esa situación, Harfuch considera que el mercado podría comenzar a moverse hacia otro equilibrio.
“Desde mi perspectiva percibo que vamos hacia un mercado un poco más estable, con menos volatilidad y con precios más racionales”, anticipó.
La tecnología empieza a ganar peso
Ese eventual cambio de escenario también modifica la competencia entre proveedores.
Si el precio continúa siendo determinante para el CAPEX de las plantas, la creciente escala de los proyectos y la búsqueda de mayor producción durante toda su vida útil empiezan a trasladar parte de la discusión hacia otras variables.
“Cada vez es más importante el desarrollo de nuevos productos y de tecnología en módulos, puntualmente lo que tiene que ver con eficiencia, bifacialidad y performance en distintos escenarios”, señaló Harfuch.
Esa evolución ya puede observarse en algunos de los proyectos que avanzan en Perú. Arenarosa, por ejemplo, contempla cerca de 298000 módulos fotovoltaicos bifaciales de 570 Wp, una configuración que refleja el creciente peso de tecnologías orientadas a maximizar la generación por superficie instalada.
Para el ejecutivo de Jinko Solar, esa carrera tecnológica también obliga a los fabricantes a ir más allá de la provisión del equipamiento.
“Todo eso debe ser soportado por un ecosistema: soporte local, comercial y logístico y acompañamiento técnico; no solamente la provisión de módulos, sino ayudar a los clientes a diseñar y evaluar plantas”, afirmó.
Por eso, resumió la nueva competencia en tres variables: “Precio competitivo, mejor producto y un ecosistema que acompañe”.
Con casi 1,25 GW concentrados en cinco grandes concesiones otorgadas solamente durante 2026, Perú se prepara para una nueva etapa de crecimiento solar justo cuando la industria internacional comienza a discutir cómo salir de un modelo marcado por la sobreoferta y los márgenes extremadamente ajustados.
“Hoy ya no alcanza solamente con fabricar volumen, sino que realmente hay que invertir en tecnología”, concluyó Harfuch.

