El National Energy System Operator (NESO), responsable de equilibrar en tiempo real la oferta y la demanda de electricidad en Gran Bretaña, publicó en su cuenta oficial de LinkedIn una comparación del consumo británico y noruego durante el encuentro de cuartos de final entre ambas selecciones, llevando el cruce entre Inglaterra y Argentina por la semifinal del Mundial de Fútbol 2026 al campo de la operación de los sistemas eléctricos.
Sin embargo, el análisis técnico concluyó con una frase dirigida a la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA):
“Que gane el mejor equipo el miércoles... a menos que sea Argentina. Sin rencores, CAMMESA”, escribió NESO.
La publicación estuvo acompañada por la comparativa de la demanda eléctrica en todo el Mar del Norte durante el partido Inglaterra contra Noruega, basada en datos elaborados con la colaboración del operador noruego Statnett.

De acuerdo con el reporte, el consumo de electricidad en Noruega había descendido 2,9% al llegar al descanso, mientras que en Gran Bretaña la reducción fue del 2,8%, demostrando movimientos prácticamente idénticos en ambos sistemas.


Del té británico a la “curva en W” argentina
El comportamiento eléctrico durante los partidos responde a rutinas colectivas. Mientras se disputa el encuentro, una parte de la actividad doméstica disminuye. En el entretiempo y tras el silbato final, millones de personas encienden electrodomésticos, abren refrigeradores, preparan bebidas o comienzan a cocinar casi al mismo tiempo.
NESO denomina a este fenómeno “TV pickup”, una captación de carga asociada a las pausas de acontecimientos televisivos de gran audiencia.
Antes del Mundial, el operador estimaba que cada partido de Inglaterra o Escocia durante la fase de grupos podía provocar un incremento cercano a 600 MW. También proyectaba que entre el 40% y el 50% de la electricidad utilizada durante el torneo procedería de fuentes renovables.
El organismo calculaba, además, que Gran Bretaña consumiría cerca del 20% menos electricidad para ver los encuentros que en 1998, debido a la mayor eficiencia de los televisores y otros dispositivos, pese al crecimiento demográfico registrado desde entonces.
Durante el duelo de Inglaterra frente a la República Democrática del Congo, el efecto superó esas previsiones iniciales. La demanda nacional aumentó aproximadamente 1,2 GW en el descanso y 1,7 GW al finalizar el partido, según informó el operador.
“Silbato del descanso. Con las teteras encendidas. Frigoríficos abiertos”, resumió NESO al explicar el salto registrado por el sistema.
El administrador británico indicó que “un partido en suspenso, en el momento justo del día, creó una clásica captación televisiva mientras millones de personas se movían a la vez” para preparar té, buscar aperitivos o comenzar la cena.
Estas variaciones no son inéditas para Gran Bretaña. El récord continúa asociado a la semifinal de 1990 entre Inglaterra y Alemania Occidental, cuando la definición por penales fue seguida por un incremento de 2800 MW, equivalente, según NESO, al encendido simultáneo de más de un millón de teteras.
En la Copa del Mundo de 2018 se registró otro salto de 1400 MW después de que Inglaterra eliminara a Colombia por penales. Durante los cuartos de final de 2022 frente a Francia, el incremento del entretiempo alcanzó 914 MW.
El partido contra México en el torneo de 2026 presentó una dinámica diferente debido a que se disputó a las dos de la madrugada de un día laborable.
“La victoria de Inglaterra por 3-2 sobre México pudo haber sido dramática, pero a las 2 de la madrugada de un día laborable, parece que muchos aficionados eligieron el sueño antes que el fútbol”, reconoció el operador.
A pesar del horario, la red percibió el efecto del encuentro: la carga aumentó 400 MW durante el entretiempo y otros 100 MW al finalizar, cuando una parte de los espectadores retomó sus actividades domésticas.
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Argentina exhibió una dinámica similar durante el duelo frente a Egipto. Desde el inicio hasta el entretiempo, la demanda del SADI cayó cerca de 2000 MW, una señal del efecto que produce la concentración masiva de espectadores sobre el consumo habitual.
La pausa cambió la trayectoria en cuestión de minutos: el sistema recuperó alrededor de 600 MW en 12 minutos. Luego, durante el segundo tiempo, volvió a descender unos 1850 MW, mientras que tras el final repuntó aproximadamente 1100 MW en una hora.
Ese movimiento obligó a CAMMESA a reforzar la operación entre las 12:00 y las 16:30, sostener reservas activas y utilizar las centrales Río Grande y Los Reyunos en modo bombeo. También elevó temporalmente la consigna de frecuencia a 50,10 Hz antes del cierre de cada tiempo para anticipar cambios bruscos.
“La demanda eléctrica también juega su partido”, afirmó CAMMESA al presentar los informes técnicos correspondientes a las instancias decisivas del Mundial.
El administrador del mercado mayorista advierte que “los cambios de consumo al inicio, en el entretiempo y al finalizar cada encuentro generan variaciones bruscas de carga que requieren una cuidadosa coordinación operativa”.
Así, mientras NESO registró el impacto de los hábitos británicos durante cada pausa, CAMMESA respondió a una oscilación de hasta 2000 MW con recursos hidráulicos, bombeo y ajustes operativos en tiempo real. La comparación muestra dos culturas distintas, pero una misma exigencia para los operadores: sostener el equilibrio cuando millones de usuarios actúan al mismo tiempo.
CAMMESA publicó además un análisis de los partidos de Argentina frente a Argelia, Austria, Jordania, Cabo Verde y Egipto. El seguimiento permite reconocer cómo el horario, la instancia deportiva, la temperatura y la audiencia modifican la profundidad de cada tramo de la curva.
La comparación previa a la semifinal demuestra que, pese a las diferencias culturales, ambos sistemas enfrentan una misma exigencia física: equilibrar instantáneamente generación y consumo cuando millones de usuarios modifican sus hábitos de manera sincronizada.


Baterías: dos estrategias para aportar flexibilidad a las redes
La conversación futbolística coincide con una etapa de expansión del almacenamiento energético en los dos países. Reino Unido avanza con proyectos de larga duración, mientras Argentina adjudicó capacidad distribuida en nodos críticos del Sistema Argentino de Interconexión (SADI).
Ofgem presentó decisiones preliminares para la primera ventana de su esquema Cap and Floor, orientado a acelerar tecnologías de almacenamiento de larga duración. Los proyectos contemplados suman 47,7 GWh e incluyen instalaciones capaces de entregar electricidad durante períodos de hasta 18 horas.
Estas centrales están pensadas para una función más amplia que la respuesta a un acontecimiento deportivo. Permiten trasladar excedentes renovables entre franjas horarias, cubrir períodos prolongados de baja generación eólica o solar y reducir la necesidad de recurrir a centrales convencionales durante momentos de tensión.
Sin embargo, las baterías y el almacenamiento hidroeléctrico por bombeo también forman parte de los recursos disponibles para responder a aumentos súbitos de carga y mantener el equilibrio del sistema durante eventos masivos.
Argentina, por su parte, formalizó la adjudicación de 700,5 MW en la licitación AlmaSADI. La convocatoria recibió 235 ofertas por más de 8300 MW, casi doce veces la potencia inicialmente buscada, y seleccionó propuestas de Genneia, DQD Energy, 360Energy, Aluar e Intermepro.
Los 20 proyectos adjudicados se distribuirán en siete regiones y requerirán una inversión estimada cercana a 700 millones de dólares, con el propósito de reforzar nodos vulnerables, reducir interrupciones y aumentar la flexibilidad del sistema interconectado.
Aunque estos desarrollos no se dimensionan específicamente para atender partidos de fútbol, su capacidad de absorber o inyectar potencia con rapidez puede fortalecer la respuesta de las redes frente a variaciones abruptas, contingencias y una participación creciente de generación renovable.
Detrás de la publicación de NESO y de la rivalidad entre Inglaterra y Argentina aparece un desafío común para los dos operadores: anticipar el comportamiento colectivo, disponer de recursos flexibles y sostener el equilibrio eléctrico segundo a segundo.
La semifinal se resolverá en el campo de juego. En paralelo, los centros de control de ambos países disputarán su propio partido para que cada variación de demanda ocurra sin que los espectadores la perciban. Y si la previa ya se juega también en los centros de control, Argentina llega con una ventaja difícil de medir en MW: experiencia para convivir con curvas extremas, presión simultánea y partidos que rara vez se resuelven sin tensión. NESO lanzó la provocación; CAMMESA, mientras tanto, ya demostró que sabe administrar picos, caídas y finales bajo presión.

