La industria fotovoltaica ingresa en una etapa en la que cada décima de eficiencia exige modificaciones más profundas en la arquitectura de las celdas. Con los módulos TopCon acercándose al techo técnico del silicio, los fabricantes ya proyectan la transición hacia soluciones tándem, mientras China prepara cambios que podrían acelerar la salida de tecnologías menos eficientes.
“En TopCon hay una limitante física muy importante de considerar y es el límite de Shockley y Queisser de silicio que puede recibir el 30%. En los próximos dos o tres años vamos a ver eficiencias que pueden llegar hasta 25,5% o 26%”, planteó Omar Avila, Regional Sales Manager de Tongwei. La referencia apunta al máximo teórico de conversión que puede alcanzar una celda de una sola unión basada en este material.
En ese contexto, Tongwei comienza a impulsar en Latinoamérica su módulo TNC 3.0, una evolución de su plataforma TopCon que alcanza hasta 24,8% de eficiencia. El producto incorpora mayor densidad de celda, nuevas conexiones en la celda, pasivación 360° y una mejora de 5% en bifacialidad.
El avance hasta eficiencias comerciales cercanas al 25% reduce el margen disponible para continuar mejorando los módulos mediante ajustes incrementales. La próxima fase dependerá de cuánto logren optimizar los fabricantes la superficie activa, las conexiones y el comportamiento térmico antes de cambiar de arquitectura.

El salto posterior estaría vinculado con las celdas tándem de silicio y perovskita, capaces de aprovechar distintas porciones del espectro solar. “En unos cinco años vamos a empezar a ver la masificación de un tándem con perovskita”, aseguró el ejecutivo.
La velocidad de deterioro todavía limita la bancabilidad de esa alternativa. Los proyectos fotovoltaicos se estructuran sobre horizontes de 25 o 30 años, por lo que una mayor eficiencia inicial no resulta suficiente si la tecnología no demuestra durabilidad y previsibilidad durante toda la vida del activo.
Latinoamérica, precios y el nuevo tablero industrial de China
La aceleración tecnológica coincide con una reconfiguración geográfica del negocio fotovoltaico. Mientras mercados maduros moderan su ritmo de crecimiento, Latinoamérica gana relevancia para los fabricantes chinos por el aumento de la demanda eléctrica, la necesidad de incorporar nueva generación y el avance de proyectos renovables de gran escala.
Tongwei concentra parte de su estrategia regional en Colombia, Perú, Ecuador y Centroamérica, aunque también identifica oportunidades en Brasil y Argentina. La compañía observa que los países latinoamericanos todavía atraviesan una etapa de expansión, a diferencia de mercados como China o España, donde el despliegue solar ya alcanzó mayores niveles de madurez.
“Cada día tenemos un mayor consumo energético per cápita, cada persona consume más energía, ya sea por la implementación o el uso de estufas eléctricas, la reducción de energéticos de mayor poder calorífico como el gas o el petróleo, la implementación de vehículos eléctricos y el desarrollo de la inteligencia artificial”, analizó el ejecutivo.
“Los gobiernos están haciendo énfasis en la implementación de proyectos de transmisión, que es muy importante para poder incluir más proyectos de energías renovables dentro de la matriz energética de cada país”, agregó.
Este escenario explica por qué los fabricantes chinos refuerzan su presencia en Latinoamérica, África y otros mercados asiáticos en desarrollo. Sin embargo, la expansión internacional ocurre mientras China prepara medidas que podrían modificar la estructura productiva y el valor de los módulos.
En el corto plazo, Tongwei espera precios de paneles solares relativamente estables hasta finales de 2026. Las principales variaciones estarían vinculadas con la logística y no necesariamente con el costo de fabricación de los equipos.
Los conflictos internacionales, las dificultades en algunas rutas marítimas y el encarecimiento de los combustibles elevaron el valor del transporte. De acuerdo con Omar, el traslado de contenedores y vehículos llegó a multiplicarse entre dos y tres veces en determinados destinos.
“En el corto plazo vamos a ver unos precios más estables, porque se van a mantener unos niveles muy similares a los que hay actualmente”, proyectó.
Sin embargo, aseguró que el tablero podría cambiar durante 2027. Según la información compartida por el ejecutivo, China avanzaría con una exigencia para que los paneles producidos en el país superen el 23% de eficiencia, lo que reduciría el espacio para líneas industriales de menor rendimiento.
La medida obligaría a modernizar fábricas y aceleraría la competencia por nuevas patentes, arquitecturas y procesos productivos. El mercado podría dejar atrás parte de la sobreoferta basada en tecnologías menos eficientes y trasladar la presión desde el precio hacia el desempeño.
“Eso va a cambiar completamente el tablero”, advirtió Avila.
Tongwei también anticipa modificaciones impositivas sobre la producción de baterías, al igual que lo que ocurrió con los paneles solares. El ajuste comenzaría con 2% en abril de 2027 y agregaría otros dos puntos porcentuales en 2028, hasta alcanzar 4%.
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El ejecutivo estima que esas decisiones podrían derivar en aumentos de entre 5% y 10%, aunque la fuerte competencia entre fabricantes podría limitar el traslado completo de los costos al mercado internacional.
Las restricciones logísticas también influyen sobre la evolución tecnológica. Los fabricantes no pueden aumentar indefinidamente el tamaño de los paneles, debido a las dimensiones de los contenedores, las condiciones de transporte y las dificultades de manipulación durante la instalación.
Por lo tanto, la carrera se concentra en obtener más potencia dentro de superficies similares. La densidad celular, la reducción de los espacios internos y la mejora de las conexiones adquieren un papel central para elevar el rendimiento sin modificar de manera significativa el formato exterior.
TNC 3.0: más potencia sobre la misma superficie
En ese contexto industrial, Tongwei presenta al TNC 3.0 como su respuesta inmediata a la carrera por elevar la eficiencia del silicio. El módulo no solo aumenta la potencia nominal, sino que modifica la disposición y la interconexión de las celdas para utilizar una mayor proporción del área disponible.
La tecnología constituye una evolución de las plataformas TNC 1.0 y TNC 2.0. TNC 3.0 incorpora tecnología SMBB junto con una arquitectura de celdas de cuarto de corte (quarter-cut), lo que mejora la recolección y distribución de corriente, reduce las pérdidas resistivas y aumenta la eficiencia, la confiabilidad y el rendimiento general del módulo.
“Creo principalmente que el mayor salto tecnológico es la interconexión de las celdas para evitar las áreas en blanco y mejorar la densidad de celdas al momento de entrar en el panel”, explicó el referente de Tongwei.
El diseño superpone parcialmente las unidades e incorpora un elemento amortiguador entre ellas. Esta solución busca protegerlas frente a impactos y tensiones mecánicas, además de disminuir el riesgo de daños internos durante la vida operativa. “Eso sí es un salto tecnológico que va a permitir tener una vida útil de la celda mucho mayor”, remarcó el directivo.
El producto integra además pasivación 360°, orientada a reducir las pérdidas que pueden aparecer en los bordes durante el corte de las celdas. La mejora permite preservar una mayor proporción de potencia sin incrementar el tamaño exterior del equipo.
A ello se suma un menor coeficiente de temperatura. Esta característica limita la caída de rendimiento cuando aumenta el calor de operación, un factor relevante en instalaciones ubicadas en regiones latinoamericanas con alta irradiancia y temperaturas elevadas.
Según Avila, las modificaciones pueden representar un salto cercano a cuatro vatios por módulo respecto de la referencia anterior utilizada por la compañía. El incremento permitiría producir más electricidad y compensar gradualmente el mayor costo inicial asociado a una tecnología de última generación.
El TNC 3.0 también eleva en 5% la bifacialidad, lo que aumenta la captación de radiación reflejada sobre la cara posterior.
“La idea es que esa campana sea más estable para tener en los horarios de menos radiación solar una mayor producción energética”, agregó.
Estas prestaciones impactan sobre el costo nivelado de la energía. Una mayor generación por unidad de superficie, junto con una degradación controlada, puede elevar los ingresos sin incrementar en la misma proporción el terreno, las estructuras, el cableado y otros componentes del balance del sistema.
“La adopción de este módulo principalmente se va a dar para los proyectos de utility scale”, anticipó Avila.
Tongwei detecta interés entre generadores e inversionistas de Colombia y Perú, donde la producción acumulada comienza a ganar peso frente a una comparación centrada únicamente en el precio de adquisición.
La segunda fase se concentraría en generación distribuida, especialmente en instalaciones limitadas por la superficie o por la capacidad máxima de inyección. Allí, aumentar la densidad energética puede permitir instalar más potencia dentro de una misma área.
El segmento comercial e industrial avanzaría más adelante. Tongwei calcula que la tecnología podría extenderse hacia ese mercado en los próximos dos o tres años, a medida que aumente su disponibilidad y se reduzca el diferencial económico frente a generaciones anteriores.
La evolución del TNC 3.0 refleja así una transformación más amplia. Mientras TopCon recorre sus últimos márgenes de mejora, el mercado latinoamericano se convierte en un terreno estratégico para desplegar módulos más eficientes antes de la futura transición hacia las celdas tándem.

