Alurack busca insertarse en el nuevo ciclo de inversiones solares de Guatemala con una propuesta basada en fabricación regional, ingeniería adaptativa y soporte durante toda la vida útil de los activos.“
Tenemos nuestra base en Colombia y desde hace unos dos años venimos en una expansión regional; ya estamos activos en Ecuador, Panamá y Puerto Rico”, manifestó Juan Carlos Ocampo, director comercial para Latinoamérica de Alurack, durante Future Energy Summit (FES) Guatemala.
La empresa se especializa en el diseño, fabricación y comercialización de estructuras para instalaciones fotovoltaicas. Además, forma parte del grupo empresarial ACESCO, que acumula más de 50 años de trayectoria en la transformación de aceros planos.
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El siguiente paso de la compañía se concentra en Centroamérica. Guatemala aparece como una plaza estratégica por el crecimiento de su cartera renovable, la incorporación de almacenamiento y las nuevas necesidades de infraestructura derivadas de la expansión del sistema eléctrico.
“Estamos entrando al Triángulo Norte, empezando con la ejecución y ampliando nuestra capacidad industrial en la región”, señaló Ocampo.
“Queremos ser partícipes activos que aporten a la transición y agregar valor en el acompañamiento regional, desde la conceptualización y la ingeniería de los proyectos, la construcción, hasta el acompañamiento durante los 25 años de vida útil con un respaldo regional”, agregó.
La llegada de Alurack coincide con una transformación del mercado eléctrico guatemalteco. La licitación PEG-5 adjudicó 1258 MW mediante 57 proyectos y alrededor del 73% de esa capacidad correspondió a tecnologías renovables, con una participación relevante de soluciones solares híbridas con baterías.
El proceso alcanzó un precio monómico promedio de 101 dólares por MWh, por debajo de los valores de contratación vigentes. El resultado confirmó que el almacenamiento dejó de ser un elemento diferencial y pasó a ocupar un lugar central para aportar potencia firme, flexibilidad y confiabilidad.
Además, la Comisión Nacional de Energía Eléctrica autorizó las bases de la Licitación Abierta 1-2026, destinada a cubrir alrededor de 300 MW pendientes de la PEG-5 y nuevas necesidades asociadas al crecimiento de la demanda.
La nueva convocatoria se suma a los planes para avanzar con futuras licitaciones de generación y transmisión. Las autoridades energéticas también identificaron la ampliación de la red como una condición necesaria para incorporar los proyectos adjudicados y evitar cuellos de botella.
Ocampo consideró que Guatemala cuenta con una base favorable por la participación de las fuentes renovables en su matriz, aunque advirtió que la expansión de la generación deberá acompañarse de inversiones en transmisión, inteligencia y soluciones descentralizadas.
Además, agregó que “tiene unos retos muy enfocados en la transmisión, que es la infraestructura que se requiere, pero estas tecnologías —como el almacenamiento, la inteligencia y la generación descentralizada— son muy positivas para complementar”.
Desde su perspectiva, la transición exige una articulación entre generación, baterías, digitalización, consumo, transmisión y recursos distribuidos.
El directivo planteó que el sistema debe complementarse y acoplarse progresivamente a la infraestructura existente, mientras se prepara para las nuevas exigencias operativas y tecnológicas.
Datos e inteligencia para integrar almacenamiento
La incorporación de baterías exige conocer con precisión el comportamiento del sistema eléctrico. Además de proyectar la producción de los parques solares, resulta necesario analizar los perfiles de demanda, las franjas de mayor consumo y la evolución esperada de la matriz.
“Ahora, algo fundamental en el almacenamiento es tener data, inteligencia y una lectura de cómo se están dando las demandas de energía, no solo la generación”, advirtió Ocampo.
Esa información permite definir dónde ubicar los sistemas de almacenamiento, qué capacidad necesitan, cómo deben operar y cuál será su interacción con la red. También resulta necesaria para dimensionar la infraestructura asociada a cada activo.
“Eso es lo que va a permitir analizar muy bien cómo se da esa infraestructura integrada para que las tecnologías se adapten de la mejor forma a la matriz y a cómo va a evolucionar en el tiempo”, agregó el ejecutivo.
El mercado guatemalteco comenzó a orientarse hacia proyectos capaces de entregar energía en franjas específicas y aportar mayor previsibilidad. Ese diseño favoreció a las instalaciones solares con baterías frente a tecnologías cuya producción resulta menos gestionable.
La tendencia obliga a reconsiderar el desarrollo de las centrales desde sus primeras etapas. El almacenamiento modifica el layout, incorpora nuevas cargas, demanda accesos adicionales y condiciona la distribución de los equipos dentro de la planta.
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Las baterías también cambian las estructuras
Los proyectos híbridos requieren una ingeniería estructural diferente a la de una instalación fotovoltaica convencional. La incorporación de baterías y equipos auxiliares introduce nuevos pesos, tanto en centrales sobre terreno como en sistemas comerciales e industriales instalados sobre cubiertas.
Ocampo explicó que conocer desde el inicio la configuración prevista y los equipos que integrarán el proyecto permite preparar correctamente la solución estructural.
“Vas a tener nuevos pesos, bien sea en el terreno o sobre cubiertas, si es para un proyecto comercial-industrial, entonces tienes que preparar cómo vas a distribuir las cargas a lo largo del terreno”, precisó el representante de Alurack.
La distribución debe analizarse desde las primeras etapas. En proyectos sobre tejados, los equipos adicionales pueden condicionar la capacidad portante de la cubierta. En plantas terrestres, su ubicación modifica circulaciones, distancias y obras civiles.
La configuración también debe reservar espacio para tareas de mantenimiento y para el ingreso de maquinaria distinta a la prevista en una planta exclusivamente solar. Una definición tardía sobre el almacenamiento puede obligar a rediseñar accesos, cimentaciones y estructuras.
El cambio alcanza además a la orientación de la central. Una instalación fotovoltaica sin baterías suele priorizar la mayor producción posible durante las horas de máxima irradiación. Un sistema híbrido debe gestionar curvas de carga y entrega más estables.
“Una planta que solo genera busca maximizar la entrada en horarios pico, pero cuando entra el almacenamiento tienes que empezar a regular las curvas para tener una entrada de cargas más estabilizada y predecible. Esto no se logra a través de catálogos; tienes que involucrarte en el proyecto con un respaldo de ingeniería importante que analice las cargas estáticas y dinámicas, las condiciones del terreno y lo que hay alrededor”, remarcó el directivo.
Entre las variables que deben revisarse figuran la calidad del suelo, la exposición al viento, la humedad y la cercanía de actividades industriales. Una fábrica que emite vapores corrosivos, por ejemplo, puede determinar el tipo de galvanizado o material necesario.
El método constructivo también incide sobre la solución final.
El hincado directo y los micropilotes exigen cálculos, equipos, logística y cronogramas diferentes, por lo que la estructura debe definirse junto con el resto de los componentes del proyecto.
Esta coordinación cobra todavía más relevancia en instalaciones con baterías, que añaden requerimientos de mantenimiento, seguridad, ventilación, circulación y operación a la infraestructura fotovoltaica.
Industria local y planificación más allá de 2050
La expansión de Alurack también se apoya en una defensa de la industrialización regional y el fortalecimiento de los fabricantes latinoamericanos. La compañía plantea que la transición energética no debería depender exclusivamente de equipos y soluciones provenientes de otros mercados.
El ejecutivo consideró necesario aprovechar los aprendizajes desarrollados en Asia y Europa, pero adaptándolos a las particularidades de América Latina. Las condiciones del terreno, el clima, la logística, la regulación y la disponibilidad industrial varían entre regiones.
Para el fabricante, el desarrollo de proveedores locales puede reducir plazos, mejorar el soporte técnico y facilitar la adaptación de los productos.
“Necesitamos ese fortalecimiento local, y eso se logra cuando el ecosistema cree y apuesta por los fabricantes locales, permitiéndonos invertir para ser más competitivos y adaptados a la región”, manifestó el representante de Alurack.
Ocampo también advirtió que las políticas energéticas deben incorporar la infraestructura necesaria para sostener sus objetivos. Los anuncios de nueva capacidad requieren redes, industria, logística, personal técnico y mecanismos de coordinación entre los distintos actores.
La planificación, en consecuencia, debería superar los horizontes habituales de cinco, 20 o 25 años. Las redes y determinados activos energéticos pueden permanecer en operación durante varias décadas, por lo que sus diseños deben anticipar cambios tecnológicos y necesidades futuras.
“Siempre hablamos de visiones a 5, 20 o hasta el 2050, pero hace unos meses escuché algo muy interesante: ¿por qué no pensar a 100 años?”, planteó Ocampo.
En Guatemala, esa mirada adquiere relevancia ante la expansión renovable, las próximas contrataciones de generación y la necesidad de ampliar la transmisión. El país también atraviesa desafíos regulatorios, contractuales y municipales que podrían repercutir en los plazos de inversión.
La continuidad de las licitaciones y la coordinación entre el Gobierno central, los reguladores, los municipios y el sector privado serán determinantes. Los proyectos adjudicados necesitan reglas previsibles y una infraestructura capaz de acompañar su construcción y operación.
“Si se crean políticas desde un solo punto de vista, en el momento de la ejecución no tendrán cómo darse; por eso hay que apostarle fuertemente al fortalecimiento de un ecosistema integrado”, concluyó el director comercial para Latinoamérica de Alurack.
Con su llegada al Triángulo Norte, Alurack busca posicionarse como un socio regional de ingeniería y fabricación, además de proveedor de estructuras. La oportunidad se abre en un mercado que acelera la contratación de renovables, incorpora baterías y demanda soluciones ajustadas a las condiciones específicas de cada proyecto.

