La Superintendencia de Electricidad (SIE) de República Dominicana puso en consulta pública una regulación que podría fortalecer el caso de negocio de los sistemas de almacenamiento con baterías en el país. La propuesta reconoce a los BESS como prestadores del servicio de regulación de tensión y energía reactiva, habilitando una nueva fuente de ingresos para una tecnología que acaba de adjudicarse 325 MW en una licitación clave para el sector.
La iniciativa llega en un momento estratégico para el mercado dominicano. Mientras avanza la incorporación de BESS a gran escala, desarrolladores e inversionistas buscan mecanismos que permitan diversificar ingresos más allá del arbitraje energético o de los contratos de compraventa de energía. En ese contexto, la posibilidad de participar en servicios auxiliares suma un componente que podría mejorar la rentabilidad de los proyectos adjudicados y elevar el atractivo para futuras inversiones.
El reglamento sometido a consulta establece las condiciones técnicas, operativas y económicas para la prestación del servicio de regulación de tensión y energía reactiva dentro del Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI). Entre los aspectos más relevantes, incorpora formalmente a los sistemas de baterías como recursos habilitados para aportar soporte de tensión, una función cada vez más demandada en redes con alta penetración renovable.
La discusión regulatoria se produce pocos meses después de la adjudicación de 325 MW de renovables con BESS, un proceso que confirmó el interés del mercado por esta tecnología, pero que también dejó sobre la mesa interrogantes sobre los mecanismos que permitirán monetizar todos los atributos de flexibilidad que ofrecen las baterías.

Hasta ahora, gran parte de los ingresos proyectados para estos activos se concentraban en el desplazamiento de energía entre distintas franjas horarias, la reducción de restricciones operativas y el soporte a la integración renovable. La propuesta de la SIE amplía ese horizonte al incorporar un esquema específico para la prestación de servicios auxiliares, incluyendo mecanismos de valorización de energía reactiva, liquidaciones zonales y penalidades asociadas al desempeño.
Más allá de los proyectos ya adjudicados, la medida también envía señales a quienes evalúan desembarcar en el mercado dominicano. La capacidad de aportar estabilidad a la red comienza a transformarse en un diferencial competitivo y podría influir en el diseño de futuras centrales renovables y sistemas de almacenamiento.
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Un sistema que demanda más flexibilidad
El avance regulatorio coincide con un período de transformación para el SENI. La incorporación sostenida de parques solares y eólicos incrementó la necesidad de recursos capaces de responder con rapidez a variaciones operativas y absorber excedentes de generación.
Los episodios de curtailment registrados en distintas zonas del país aceleraron la discusión sobre el papel que deben cumplir las baterías dentro de la transición energética dominicana. Además de almacenar energía, estos sistemas pueden contribuir a la estabilidad de frecuencia, soporte de tensión y gestión de contingencias, atributos que adquieren cada vez mayor valor a medida que aumenta la participación renovable.
La relevancia de estos servicios también quedó expuesta tras los recientes eventos que afectaron la operación del SENI. Los apagones registrados durante los últimos meses, incluido el blackout provocado por una falla en Punta Catalina, reabrieron el debate sobre la resiliencia de la red y la necesidad de fortalecer las herramientas disponibles para responder ante perturbaciones de gran escala.
Si bien la regulación de tensión no constituye una solución aislada para este tipo de eventos, sí forma parte de un conjunto de medidas orientadas a mejorar el comportamiento dinámico del sistema y acompañar una matriz eléctrica cada vez más compleja.
Por ello, el resultado de esta consulta pública será seguido de cerca por todo el sector. El principal desafío estará en definir señales económicas que remuneren adecuadamente los servicios prestados y permitan movilizar nuevas inversiones. Si el esquema logra ese equilibrio, República Dominicana no sólo habrá abierto un nuevo negocio para los BESS, sino que también habrá dado otro paso en la construcción de un sistema eléctrico más flexible y preparado para la expansión renovable.


