El sector considera que el Caribe difícilmente logre consolidarse como un mercado renovable integrado hacia 2030 si mantiene el esquema actual de desarrollo aislado entre islas. Esa fue la principal advertencia de María Esparza, Business Development Manager de Aggreko, durante FES Caribe, donde planteó que el principal cuello de botella no pasa por la disponibilidad tecnológica sino por la falta de una visión regional capaz de convertir pequeños mercados fragmentados en una oportunidad de escala para los inversionistas.
“Pienso que hablar de un mercado consolidado en el Caribe como un todo de aquí al 2030 es un poco atrevido; no lo veo consolidado para esa fecha”, manifestó la ejecutiva.
La discusión cobra especial relevancia en un momento donde el almacenamiento empieza a ganar terreno en mercados como República Dominicana, con licitaciones que ya incorporan sistemas BESS dentro de las estrategias de expansión eléctrica. Pero para Esparza, incluso con estos avances, la región continuará rezagada si no corrige problemas estructurales de bancabilidad, regulación y escala.
“Trabajando de forma aislada, como lo han venido haciendo hasta ahora, es complejo. La bancabilidad se vuelve difícil porque el que quiere invertir siempre está buscando un pez más gordo, y los mercados más pequeños siempre se van quedando rezagados”, sostuvo.

Aunque República Dominicana se posiciona como uno de los mercados más dinámicos de la región en materia de transición energética, Esparza dejó en claro que no puede tomarse como reflejo automático del Caribe en su conjunto.
Reconoció que el país viene avanzando con una matriz más diversificada y mayor incorporación de renovables, pero remarcó que la realidad predominante sigue siendo muy distinta.
“Si hablamos del Caribe en general, debemos recordar que hay muchas islas y territorios insulares muy pequeños que todavía ni siquiera están pensando en una transición a gas; apenas están usando búnker”, explicó.
El problema no es únicamente tecnológico. La estructura misma de estos sistemas eléctricos condiciona el desarrollo. Se trata de mercados reducidos, aislados, sin interconexión regional y con una exposición climática que obliga a encarecer cualquier despliegue de infraestructura.
Esparza explicó que huracanes y tormentas elevan significativamente los requerimientos estructurales de los proyectos, afectando directamente los costos y, por ende, su financiamiento.
“Una de las particularidades son los huracanes y las tormentas. Desde el punto de vista estructural, esto hace que los costos sean más altos para mercados más chicos, con lo cual la bancabilidad se dificulta un poco”, afirmó.
A eso se suma un obstáculo adicional: cada isla opera bajo marcos regulatorios propios, lo que impide construir una percepción de mercado regional.
Según la ejecutiva, esa fragmentación explica buena parte de la baja penetración renovable fuera de los mercados más avanzados.
El modelo SIEPAC como hoja de ruta para destrabar inversiones
La propuesta de Aggreko apunta a replicar una lógica similar a la que implementó Centroamérica con el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central (SIEPAC).
Para Esparza, ese antecedente demuestra que la integración regulatoria puede modificar completamente la escala de oportunidad.
Explicó que el valor del modelo no pasa solamente por la infraestructura física, sino por la coordinación normativa entre países.
“Una forma de acelerarlo podría ser tomando como ejemplo al SIEPAC en Centroamérica, donde todos los países tuvieron que ponerse de acuerdo y aprobar una regulación para normar la compra y venta de energía en toda la región a través de un sistema interconectado”, explicó.
Ese marco permitió que el mercado dejara de percibirse como una suma de pequeños sistemas independientes y comenzara a verse como una plataforma regional más robusta.
“Eso logró que las normas y las políticas fueran homogéneas en todos los países, evitando que se viera como un mercado incipiente o pequeño, sino como un todo”, señaló.
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En el caso del Caribe, Esparza consideró que el ejemplo más lógico para replicar sería República Dominicana, no mercados continentales con realidades estructurales distintas.
A su entender, adoptar, adaptar y armonizar regulaciones similares entre grupos de islas permitiría acelerar significativamente el desarrollo renovable.
“Si muchas islas del Caribe se pusieran de acuerdo y tomaran como ejemplo la regulación de República Dominicana —que es la que va más avanzada y tiene un territorio similar—, el proceso sería distinto”, indicó.
Incluso descartó referencias como Colombia.
“Si estoy en el Caribe, no puedo tomar como ejemplo la regulación de Colombia; debería adoptar algo que se parezca más a mi necesidad”, remarcó.
La lógica es clara: si el Caribe logra presentarse como una región energética coordinada y no como múltiples micro mercados dispersos, la lectura financiera cambia completamente.
Sin almacenamiento, la transición energética insular pierde viabilidad
Más allá del foco regulatorio, Esparza también dejó una definición contundente sobre el almacenamiento energético en sistemas insulares.
“Hoy en día, pensar en la penetración renovable —sobre todo en territorios insulares— sin almacenamiento está más que demostrado que es un error”, afirmó.
La advertencia no es menor. En sistemas pequeños con alta penetración renovable, la variabilidad de generación puede comprometer la estabilidad de red si no existen mecanismos de respaldo, control de frecuencia o servicios auxiliares adecuados.
Esparza compartió el caso de una isla caribeña pionera en almacenamiento que, pese a haber incorporado baterías con alta penetración eólica, tardó cinco años en alcanzar la operación esperada por problemas de integración.
Desde su perspectiva, el error frecuente es reducir la conversación al equipamiento.
“Cualquiera puede vender baterías, el hardware no es el punto. El punto es cómo hago para que mi batería funcione realmente para lo que la necesito”, sostuvo.
Por eso insistió en que el enfoque debe centrarse en soluciones integrales y no únicamente en activos tecnológicos.
“No es una batería, es una solución”, resumió.
En ese sentido, defendió modelos como PPA o BOT, donde el desempeño operativo queda atado contractualmente a resultados concretos, en lugar de limitarse a un suministro bajo esquemas EPC tradicionales.
Incluso en República Dominicana, donde el mercado muestra señales de sofisticación, Esparza advirtió que persisten vacíos regulatorios relevantes.
“Aún no se entiende muy bien cómo se remunera eso, lo cual es básico para los modelos financieros, la viabilidad de los proyectos y la bancabilidad”, advirtió, en referencia a los servicios auxiliares.
El diagnóstico para el resto del Caribe es todavía más desafiante.
“Si miramos al resto del Caribe, muchísimas islas ni siquiera tienen todavía una regulación o capacidad para las baterías. Hay mucho por hacer”.

