Ecuador empieza a enviar una señal clara al mercado renovable regional: “Es momento de entrar”, aseguró Stalin Vaca, gerente en el país de Grupo Sisener Ingenieros. La combinación entre urgencia energética, apertura regulatoria incipiente y necesidad de nueva capacidad comienza a reconfigurar un mercado que hasta hace poco permanecía prácticamente cerrado a la inversión privada.
“Donde hay crisis hay oportunidades. La necesidad hace esta emergencia y esta avidez de contar con soluciones ya. Los empresarios necesitan soluciones con fechas, con plazos concretos, y se están moviendo”, sostuvo Vaca durante su participación en el streaming de Energía Estratégica “Se tenía que decir y se dijo”.
Una de las señales más claras de ese cambio comienza a verse en el empresariado local. El ejecutivo aseguró que grupos económicos que históricamente estuvieron fuera del negocio energético ahora avanzan con inversiones en renovables, ya sea para garantizar abastecimiento en sus propias operaciones o para capitalizar una oportunidad que empieza a tomar forma.
El detonante de este movimiento es una crisis energética que expuso las debilidades estructurales del sistema eléctrico ecuatoriano. Entre octubre y diciembre de 2024, el país atravesó apagones nacionales de hasta 14 horas diarias, afectando hogares, industrias y comercios, en una situación que impactó directamente sobre la actividad económica.

Actualmente, Ecuador enfrenta un déficit de aproximadamente 1000 MW, mientras la demanda continúa creciendo entre 200 y 300 MW por año. Pero el problema, según el referente de Sisener, va mucho más allá de la falta de generación.
“Es un déficit de generación, expansión y mantenimiento en los sistemas de distribución y transmisión. Se necesitan inversiones millonarias para restablecer el sistema”, apuntó.
Sin embargo, Ecuador comienza a captar atención fuera de sus fronteras. La dolarización aparece como uno de sus principales diferenciales frente a otros mercados latinoamericanos, al ofrecer un marco de mayor previsibilidad para inversiones intensivas en capital.
“La estabilidad de la moneda atrae mucho”, destacó Vaca, al señalar que ese atributo empieza a inclinar la balanza para compañías internacionales que evalúan ingresar al mercado ecuatoriano.
En paralelo, el Gobierno comenzó a mover fichas para atraer inversión privada en generación. Lanzó una regulación que habilita proyectos de hasta 10 MW y otra que amplía el esquema para iniciativas de entre 10 y 100 MW, con tarifas definidas para incentivar capital privado.
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“La tecnología que más está reaccionando es la fotovoltaica porque es la más rápida y económicamente más asequible”, explicó Vaca. Según detalló, ya existen entre 50 y 60 proyectos en desarrollo de hasta 10 MW y que los primeros podrían comenzar a construirse hacia finales de este año.
Más allá de ese nuevo marco regulatorio, el mercado ya venía mostrando movimiento en el segmento comercial e industrial. Durante los últimos años, empresas ecuatorianas desarrollaron cerca de 100 proyectos solares sobre techos industriales, principalmente en escalas de entre 1 y 3 MW, una señal de que el sector productivo comenzó a buscar soluciones propias frente a la crisis energética.
Si bien el almacenamiento todavía tiene baja penetración en el país, con apenas algunos casos puntuales, el especialista aseguró que el interés comienza a crecer a medida que madura el mercado.
El siguiente paso apunta a proyectos de mayor escala “Los proyectos recién se están gestando, recién están en trámite, todavía no está efectiva una primera concesión”, precisó Vaca. Según explicó, estas iniciativas se encuentran en etapas preliminares de estudios y gestiones administrativas, por lo que los primeros proyectos comenzarían a materializarse recién durante el segundo semestre de 2026.
Sisener acompaña el desembarco en un mercado en construcción
En este escenario, empresas especializadas comienzan a posicionarse para acompañar el desarrollo del nuevo mercado renovable ecuatoriano. Una de ellas es Grupo Sisener Ingenieros, firma de origen español que ya participa en etapas tempranas de estructuración de proyectos en el país.
“Nosotros ayudamos a identificar los proyectos, hacer los primeros estudios e incluso acompañar algunos trámites”, explicó Vaca. La compañía cuenta con presencia en mercados como España, Estados Unidos, México, Colombia, Perú y Chile, además de un equipo de alrededor de 300 profesionales con experiencia en tecnologías como solar fotovoltaica, eólica, hidroeléctrica, térmica e hidrógeno.
Desde esa experiencia internacional, el ejecutivo considera que Ecuador tiene incluso una ventaja estratégica: llegar más tarde le permite observar errores ajenos y acelerar su curva de aprendizaje.
“Estamos aprendiendo más rápido porque tenemos ejemplos ajenos”, sostuvo el ejecutivo, al señalar que el mercado ecuatoriano puede nutrirse de experiencias previas en países como Perú, Chile o Colombia para evitar errores regulatorios, comerciales y tecnológicos.
En un negocio donde muchas veces la diferencia está en anticiparse, el mensaje desde el sector privado es claro: la ventana de oportunidad ya comenzó a abrirse.
Con este escenario en desarrollo, las próximas paradas de Future Energy Summit (FES) en Guatemala, el 14 de mayo, y en México, el 19 de mayo, podrían convertirse en un termómetro para medir hasta qué punto Ecuador comienza a captar el interés de desarrolladores, fabricantes y fondos de inversión internacionales. En los encuentros participarán más de 500 ejecutivos del sector público y privado.

