Mientras el mercado sigue enfocado en los grandes proyectos utility, el crecimiento del almacenamiento energético en México empieza a desplazarse hacia nuevos polos de demanda.
“Estamos viendo una demanda muy fuerte desde la industria. Con el autoconsumo de hasta 20 MW se abre la puerta principalmente para data centers, industrias de plásticos y automotriz, donde no puede haber interrupciones y todo debe operar 24/7”, aseguró Alejandra Matus, Sustainable Business Development de Siemens, empresa que lleva más de 130 años en el país.
Según explicó la ejecutiva, el interés no responde solo a la incorporación tecnológica, sino a una necesidad creciente de confiabilidad energética, impulsada por industrias que buscan esquemas behind the meter (detrás del medidor) y de microrredes para garantizar continuidad operativa, resiliencia eléctrica y capacidad para acompañar procesos de electrificación cada vez más intensivos.
Ante el crecimiento proyectado del almacenamiento energético en México y la creciente incorporación de sistemas de baterías en proyectos industriales y utility, Matus también fue consultada sobre los desafíos asociados a la seguridad de estas tecnologías.

“Nosotros en Siemens lo que hacemos es el dimensionamiento eléctrico para integrar las baterías a la red y poderlas llevar realmente a su máxima capacidad sin que existan estas fallas. Hay algo súper importante: el estudio de cortocircuito y el estudio de coordinación de protecciones, que van a prever un incidente. Teniendo eso en cuenta, yo creo que la probabilidad de que llegue a haber un fallo va a disminuir o, en caso de que lo haya, se van a activar estos protocolos de protección que ayudan muchísimo a evitar que se expanda el riesgo”, explicó.
Los sectores que aceleran la adopción de baterías en México
El crecimiento de los centros de datos se perfila como uno de los principales motores de demanda eléctrica en México durante los próximos años. Diversos análisis del sector estiman que los proyectos actualmente en desarrollo podrían requerir más de 1.500 MW de nueva capacidad energética, abriendo oportunidades para la integración de generación renovable, almacenamiento y esquemas de autoconsumo que permitan garantizar operaciones ininterrumpidas.
Más allá del fenómeno de los data centers, Siemens observa una transformación más profunda vinculada a la electrificación de los procesos industriales. La sustitución gradual de combustibles fósiles por electricidad en sectores manufactureros y productivos, como los siderúrgicos y cementeros, está incrementando los requerimientos energéticos y elevando el interés por soluciones capaces de gestionar esa nueva demanda.
“Estamos viendo una electrificación industrial que sí o sí va a pasar. Nosotros mismos lo vivimos en nuestras plantas: estamos cambiando los procesos, utilizando la transición de energéticos primarios hacia la electrificación como tal, y eso requiere aumento de demanda”, explicó Matus.
La tendencia encuentra respaldo en las proyecciones internacionales. Según BloombergNEF, los vehículos eléctricos ya representan alrededor del 8% de las ventas de automóviles nuevos en México, impulsados por la reducción del costo total de propiedad. Paralelamente, las importaciones vinculadas a esta tecnología se han multiplicado por diez desde 2020, mientras la industria automotriz mexicana fortalece su integración con las cadenas de suministro de América del Norte, un aspecto que podría adquirir aún mayor relevancia en futuras discusiones sobre el T-MEC.
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“Requieren, obviamente, mantener las operaciones estables y muchas veces esas operaciones se van a preservar con estos esquemas de almacenamiento, fotovoltaicos y de cogeneración”, sostuvo.
Utility, regulación y el desafío de preparar la red
Si bien el crecimiento industrial comienza a ganar protagonismo, el segmento utility continúa siendo uno de los principales impulsores del almacenamiento en el país. De acuerdo con Matus, la incorporación de baterías avanza de la mano de los requerimientos regulatorios establecidos para los nuevos proyectos.
“El dimensionamiento tiene que cumplir con el 30% de lo que te está pidiendo la regulación y eso viene muy fuerte. Tuvimos el año pasado los 18 proyectos que ya se adjudicaron con ese porcentaje de baterías”, destacó, recordando la convocatoria para privados del pasado diciembre en la que se adjudicaron casi 3 GW renovables y 1.2 GW en sistemas de baterías a 14 empresas.
La ejecutiva añade que la tendencia continuará profundizándose con los nuevos esquemas de inversión mixta impulsados por el Gobierno mexicano. Cabe recordar que recientemente se publicaron los resultados de la primera convocatoria mixta con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), mediante el cual se asignaron 7.400 MW distribuidos en 37 proyectos desarrollados por 31 empresas, consolidando una nueva cartera de inversiones para el sector eléctrico mexicano.
Si bien el objetivo principal es incrementar la capacidad de generación, el esquema también refuerza el papel que tendrán las soluciones de almacenamiento para garantizar flexibilidad operativa, integración renovable y confiabilidad del sistema ya que los proyectos deben contar con 30% de baterías como mínimo.
En paralelo, México continúa desarrollando el marco normativo específico para esta tecnología. Entre las disposiciones más recientes se encuentran nuevas exigencias para proyectos con sistemas de almacenamiento, incluyendo requerimientos asociados a estudios técnicos, análisis de riesgos y la obligatoriedad de presentar una Manifestación de Impacto Social (MISE) en determinados desarrollos. El objetivo es acompañar la expansión del mercado con mayores estándares de seguridad, planeación e integración territorial.
Sin embargo, para Siemens el desafío no se limita a la instalación de baterías. La capacidad de la infraestructura eléctrica para absorber esta nueva demanda será determinante para consolidar el crecimiento del sector.
“Es súper importante que si queremos implementar estos proyectos de almacenamiento con fotovoltaicos, la red esté preparada; que la infraestructura sí pueda soportar la capacidad que queremos inyectar”, advirtió Matus.
La compañía considera que el fortalecimiento de las redes de transmisión, las subestaciones y las microrredes será fundamental para evitar congestiones y garantizar la confiabilidad del sistema eléctrico.
“Yo espero que el próximo año también veamos el desarrollo en las redes de transmisión, en las subestaciones y en la parte de las microrredes”, afirmó.
Las perspectivas de crecimiento son significativas. BloombergNEF estima inversiones por 63.000 millones de dólares en nuevos activos de generación eléctrica en México hacia 2035 dentro de su Escenario de Transición Económica. En ese contexto, el almacenamiento se perfila como una de las tecnologías llamadas a desempeñar un papel central, no sólo para integrar energías renovables, sino también para acompañar la electrificación industrial, el crecimiento de los data centers y la transformación productiva que comienza a redefinir la demanda energética del país.

