Uruguay trabaja en una reforma integral del régimen de microgeneración que comenzaría a aplicarse en 2027. El nuevo esquema mantendría el autoconsumo, pero incorporaría un cargo para cubrir los costos de red y respaldo, mientras que la energía inyectada dejaría de pagarse según la tarifa minorista y pasaría a tener como referencia el precio spot del mercado eléctrico.
La propuesta técnica ofrecería dos alternativas: migrar al régimen de Suscriptor con Generación, que separa los costos asociados al suministro, o conservar la tarifa actual y abonar un cargo por la energía producida y consumida dentro de la instalación. Para los excedentes, también se analiza un producto de UTE que estabilice el precio y facilite el financiamiento de los proyectos.
“Próximamente habrá un nuevo decreto que dejará claras las bases de cómo seguimos a partir de 2027. Para los nuevos proyectos habrá nuevas condiciones”, anticipó Arianna Spinelli, directora nacional de Energía, en diálogo con Energía Estratégica en el marco del XII Congreso LATAM Renovables.
La funcionaria dejó en claro que el esquema de incentivos diseñado hace más de una década será revisado. “Hoy en día la generación centralizada es lo más eficiente para el sistema. Por lo tanto, subsidiar la generación distribuida es en principio cuestionable”, sostuvo.

El diagnóstico oficial parte de que las condiciones del sistema eléctrico cambiaron sustancialmente desde 2010. En ese momento, una de las principales razones para promover la micro-generación era su potencial para desplazar generación fósil. Actualmente, con una matriz eléctrica prácticamente renovable, la DNE entiende que la generación distribuida sustituye, en gran medida, energía renovable por energía renovable, por lo que ese argumento perdió peso.
“No es la misma situación que tenía Uruguay en 2010, cuando no teníamos nada y necesitábamos que todo el mundo aportara. Hoy ya no es tan necesario promoverlo de la misma manera”, explicó Spinelli.
Los dos subsidios que la DNE busca eliminar
Durante el evento organizado por la Asociación Uruguaya de Energías Renovables (AUDER), Wilson Sierra, asesor de la Dirección Nacional de Energía (DNE), explicó que el régimen actual contiene dos componentes de subsidio.
El primero está relacionado con el autoconsumo. Parte de los costos de la red eléctrica y del respaldo se recauda mediante el componente de energía de las tarifas y no exclusivamente a través de cargos fijos.
Cuando un usuario instala paneles solares y reduce su consumo, también disminuye su contribución a esos costos, aunque conserve disponible la conexión, la infraestructura y el respaldo del sistema.
“La idea es que el autoconsumo va a seguir, pero afrontando los cargos que genera”, señaló Sierra.
La reforma no modificaría el pago por la potencia contratada ni la tarifa aplicada a la electricidad retirada de la red. El cambio aparecería sobre la energía autoconsumida, que comenzaría a afrontar un cargo específico.
Según el esquema presentado, ese valor surgiría de la diferencia entre el componente de energía de una tarifa energizada y el correspondiente a una tarifa desenergizada. De esa forma, el microgenerador contribuiría a cubrir los costos que actualmente deja de remunerar al reducir sus compras de electricidad.
Los excedentes dejarían de pagarse al valor minorista
El segundo componente identificado por la DNE está en la remuneración de los excedentes.
El Decreto 173/010 estableció un esquema por el cual la energía inyectada recibe un valor vinculado con la tarifa contratada por el usuario. Sin embargo, ese precio contiene componentes destinados a remunerar la red, el respaldo y otros costos que no corresponden estrictamente al valor de la electricidad generada.
De acuerdo con Sierra, este mecanismo puede llevar a pagar la energía inyectada entre cuatro y seis veces por encima de lo que podría recibir una central de generación en el mercado. Esa diferencia termina siendo cubierta por el resto de los suscriptores.
La propuesta es que los excedentes pasen a remunerarse tomando como referencia el precio spot horario.
No obstante, la DNE reconoce que exponer directamente a pequeños proyectos a la volatilidad del mercado puede dificultar su bancabilidad. Por eso se analizan dos modalidades.
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Una opción sería cobrar directamente el precio spot de cada hora. La segunda consistiría en contratar un producto comercial ofrecido por UTE, diseñado para estabilizar ese ingreso y ofrecer una referencia más previsible a las entidades financieras.
El diseño de ese producto todavía se encuentra en proceso de definición.
Dos alternativas tarifarias
El nuevo régimen no impondría una única modalidad para todos los microgeneradores.
La primera opción sería ingresar al esquema de Suscriptor con Generación, que discrimina los componentes tarifarios y permite asignar con mayor precisión los costos de red, energía y respaldo.
Según Sierra, esta alternativa resultaría conveniente para usuarios con un factor de utilización elevado, pero podría perjudicar a instalaciones con menor aprovechamiento de la potencia contratada.
Para evitar esa situación, la DNE incorporó una segunda opción: mantener la tarifa actual para la energía consumida de la red y sumar el nuevo cargo correspondiente al autoconsumo.
La conveniencia de cada régimen dependerá del perfil de consumo, la potencia contratada, el volumen de generación y el comportamiento horario de cada instalación.
Transición para las instalaciones existentes
Las nuevas condiciones se aplicarían a los proyectos que ingresen al régimen a partir de 2027. Para las instalaciones existentes que hayan completado los diez años de beneficios previstos inicialmente, el Gobierno proyecta una transición gradual.
“Vamos a buscar una gradualidad para que pasen, a lo largo de varios años, por un proceso de acercamiento al nuevo concepto”, explicó Spinelli.
La DNE todavía debe definir la duración y las condiciones de ese período. Sierra señaló que la premisa es que el cambio resulte “ordenado, prolijo y suave” y permita avanzar hacia un sistema tarifario más equilibrado.
Baterías y beneficios fiscales
Como contrapartida al cierre del régimen subsidiado, la propuesta abriría nuevas posibilidades comerciales para el sector.
Una de ellas sería levantar la restricción que actualmente limita la incorporación de baterías en instalaciones de microgeneración.
Para la DNE, si la actividad comienza a operar bajo condiciones que reflejen los costos reales del sistema, ya no existirían fundamentos para impedir el almacenamiento asociado a estos proyectos.
La habilitación permitiría gestionar los excedentes, desplazar consumos y elegir con mayor flexibilidad el momento de retirar o entregar electricidad a la red.
Además, al dejar atrás el esquema específico del Decreto 173/010, los proyectos podrían recuperar la posibilidad de presentarse ante la Comisión de Aplicación de la Ley de Inversiones (COMAP) para acceder a beneficios fiscales.
La DNE considera que ambas herramientas podrían sentar las bases para una nueva etapa de la generación distribuida, con incentivos vinculados con la inversión y la innovación, pero sin trasladar al resto de los usuarios las diferencias tarifarias del régimen actual.
El diseño todavía constituye una propuesta de las áreas técnicas y no cuenta con aprobación definitiva. Sin embargo, establece la orientación del próximo decreto: mantener la microgeneración y el autoconsumo, pero eliminar progresivamente los subsidios implícitos y acercar la actividad a las reglas del mercado eléctrico.

