Sudáfrica prepara una nueva etapa de contratación de infraestructura energética con 4600 MW de sistemas de almacenamiento en baterías (BESS) y 5000 MW de generación eléctrica a gas, mientras posterga para una instancia posterior la incorporación de nueva capacidad solar y eólica.
La decisión fue comunicada el 7 de octubre por el ministro de Electricidad y Energía, Kgosientsho Ramokgopa, quien confirmó el enfoque previsto para la primera determinación ministerial bajo el Plan Integrado de Recursos 2025 (IRP 2025).
El programa contempla una asignación conjunta de 9600 MW, con el objetivo de responder a las necesidades inmediatas de flexibilidad, almacenamiento y generación gestionable del sistema eléctrico sudafricano.
A diferencia de otros procesos de expansión energética, esta primera etapa no incluirá nueva capacidad eólica ni fotovoltaica. Ambas tecnologías serán consideradas en una determinación posterior, que también podría incorporar proyectos híbridos con almacenamiento y nuevas instalaciones hidroeléctricas de bombeo.

El cambio de prioridades responde a una problemática creciente: Sudáfrica dispone de electricidad que no siempre puede aprovechar debido a restricciones de transmisión, condiciones operativas o períodos en los que la oferta supera la demanda.
Según explicó el Ministerio, estos recortes de generación, conocidos como curtailment, generan costos adicionales para el sistema, ya que parte de la electricidad disponible no llega a consumirse, mientras se mantienen los compromisos contractuales y los costos asociados a la infraestructura.
Por ese motivo, el Gobierno busca mejorar primero el aprovechamiento de la energía existente antes de avanzar con nuevas contrataciones de generación renovable variable.
El almacenamiento toma protagonismo con 4,6 GW
Los sistemas BESS ocuparán un lugar central en esta estrategia, al permitir almacenar electricidad que, de otra manera, podría ser desaprovechada y entregarla posteriormente durante los picos de consumo o cuando disminuye la producción renovable.
Además de trasladar energía entre diferentes horarios, las baterías podrán prestar servicios de respuesta rápida, regulación y soporte a la red eléctrica.
Sin embargo, el Ministerio advirtió que la localización y operación de los proyectos serán determinantes para alcanzar estos objetivos.
Las instalaciones deberán ubicarse en puntos donde puedan acceder a los excedentes de electricidad y descargar posteriormente sin reproducir las restricciones de red que buscan solucionar.
En consecuencia, las futuras contrataciones deberán responder a los requerimientos de carga y descarga del operador del sistema e incorporar obligaciones verificables de disponibilidad y desempeño.
El objetivo será evaluar el aporte de las baterías no solamente por su potencia instalada, sino también por la cantidad de electricidad que logren trasladar hacia períodos de mayor necesidad y por los servicios de confiabilidad que proporcionen.
La nueva asignación representa un salto de escala respecto de las primeras contrataciones de almacenamiento del país.
De acuerdo con la información oficial, los cinco proyectos adjudicados en la primera ronda de BESS, que suman 513 MW, habían alcanzado el cierre financiero y comenzado su construcción para junio de 2025.
Estas iniciativas movilizaron inversiones por aproximadamente 15400 millones de rands sudafricanos, estableciendo una primera base para el desarrollo de almacenamiento a gran escala.
Frente a ese antecedente, los 4600 MW ahora priorizados ampliarían considerablemente el volumen de capacidad que Sudáfrica busca contratar.
No obstante, la determinación anunciada constituye una instancia de planificación y habilitación de futuras contrataciones, por lo que todavía no implica que esa potencia haya sido licitada o adjudicada.
Otros 5.000 MW a gas para respaldar la generación renovable
El Gobierno complementará la expansión del almacenamiento con una asignación de 5000 MW de centrales eléctricas a gas, destinadas a proporcionar capacidad gestionable cuando disminuya la producción renovable o aumente la demanda.
A diferencia de las baterías, estas instalaciones no podrán absorber los excedentes de generación. Su función será aportar electricidad adicional cuando el sistema lo requiera.
Por ello, el diseño de las contrataciones deberá considerar aspectos como los tiempos de arranque de las centrales, la velocidad de respuesta ante variaciones de demanda y los niveles mínimos de operación.
También se evaluarán conjuntamente la disponibilidad y el precio del combustible, la infraestructura portuaria y de gasoductos necesaria, las conexiones eléctricas y los plazos de puesta en servicio.
El Ministerio señaló que la viabilidad económica de estos proyectos deberá analizarse de acuerdo con su perfil operativo previsto, en lugar de considerar únicamente su capacidad nominal.
Transmisión e inversiones, las otras condiciones para reducir los vertimientos
Aunque el almacenamiento aparece como una de las principales respuestas a los recortes de generación, el Gobierno reconoce que las baterías no resolverán por sí solas las limitaciones estructurales de la red eléctrica.
Por este motivo, las contrataciones de BESS y generación a gas se integrarán en una estrategia más amplia que contempla la expansión de la transmisión, el desarrollo de nueva demanda eléctrica industrial y el intercambio regional de electricidad.
La ampliación de la infraestructura de transporte será necesaria para que la energía disponible pueda llegar efectivamente a los centros de consumo.
El programa también buscará impulsar la fabricación local de equipamiento, la ingeniería, la construcción y la capacitación de trabajadores, junto con compromisos destinados a ampliar la participación en la propiedad de la infraestructura energética.
Con esta primera determinación del IRP 2025, Sudáfrica modifica la secuencia de sus próximas contrataciones eléctricas: antes de incorporar nuevos volúmenes de generación solar y eólica, pretende ampliar la capacidad de almacenamiento y la flexibilidad operativa para aprovechar mejor la electricidad que ya produce.
La próxima etapa será la definición de los procesos competitivos que permitan transformar los 4,6 GW de BESS y 5 GW de generación a gas en proyectos concretos.

