Matías Araya, Application Engineer de Sungrow, advirtió en exclusiva durante Future Energy Summit (FES) Guatemala que los resultados de la PEG-5 obligan al país a anticipar los futuros requerimientos de estabilidad de su sistema eléctrico.
El especialista sostuvo que el almacenamiento asociado con la generación solar ya alcanzó la madurez necesaria para competir en licitaciones de largo plazo. Su incorporación masiva, sin embargo, demandará nuevas reglas, infraestructura de transmisión y capacidades técnicas para sostener la operación de la red.
“Hay muchas cosas importantes e interesantes de los resultados de la licitación, sobre todo para entender este concepto de almacenamiento junto con solar como si fuese una solución estándar o ya adoptada y completamente madura en el mercado”, afirmó Araya durante el encuentro.
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La advertencia surgió luego de que la PEG-5 adjudicara 1258 MW mediante 57 proyectos, con cerca de un 73% de participación renovable y un fuerte predominio de iniciativas fotovoltaicas híbridas con baterías. El proceso alcanzó un precio monómico promedio de 101 dólares/MWh, por debajo de los valores de contratación vigentes.
Las conclusiones del ejecutivo cobraron mayor relevancia ante los anuncios realizados en FES Guatemala. Las autoridades adelantaron una nueva licitación PEG-6 para contratar aproximadamente 300 MW de potencia firme, luego de que la convocatoria anterior no cubriera la totalidad de la demanda requerida.
También anticiparon otra compulsa para ampliar la transmisión tras el resultado de la PET-3. La PET-4 será prioritaria para incorporar la generación adjudicada, reducir posibles restricciones operativas y acompañar el crecimiento tanto del consumo como de la capacidad instalada.
La expansión de la oferta deberá avanzar de forma coordinada con el refuerzo de la infraestructura eléctrica. El ingreso de proyectos híbridos exige instalaciones capaces de gestionar flujos más variables, transportar la nueva producción y responder con rapidez ante contingencias.
DC Coupling y una nueva lógica para los proyectos solares
Para Sungrow, la configuración inicial del mercado guatemalteco favorece el desarrollo de soluciones DC Coupling, donde la planta fotovoltaica y las baterías comparten parte de la infraestructura en corriente continua.
Araya explicó que el ingreso de la energía solar estuvo condicionado por las características del terreno, la estructura de los desarrollos y las alternativas ofrecidas por los proveedores que comenzaron a operar en el país.
“Supongamos un caso de hecho que es muy cercano a la realidad de Guatemala, en el cual entraron primero las soluciones solares y, por condiciones de terreno de los proyectos y de cómo fueron ingresando los proveedores al país, predominaron las soluciones de tipo centrales”, señaló.
Sobre esa base instalada, el almacenamiento permite administrar la entrega de energía, aportar potencia en horarios específicos y sumar herramientas para sostener el sistema. El especialista indicó que ese escenario facilita la incorporación de configuraciones acopladas en corriente continua.
“Ahora que se quiere empezar a dar alternativas o herramientas para dar estabilidad al sistema, entonces se van adoptando de manera más cómoda soluciones tipo DC coupling”, precisó Araya.
La alternativa también presenta ventajas económicas. Al compartir equipos e infraestructura con la central fotovoltaica, el DC Coupling puede reducir componentes, optimizar la inversión inicial y mejorar el aprovechamiento de la generación, especialmente en instalaciones híbridas diseñadas desde su origen.
“Se empiezan a ver este tipo de alternativas que son más convenientes en torno al CAPEX de los proyectos”, afirmó el ejecutivo.
La PEG-5 confirmó además un cambio en los criterios de inversión. El mercado comenzó a considerar, junto con el costo de generación, la firmeza, la previsibilidad de entrega y la capacidad de adaptación de cada tecnología.
Ese giro ayuda a explicar por qué la energía eólica perdió competitividad frente a proyectos solares con almacenamiento, pese a conservar uno de los costos nivelados de generación más bajos a escala internacional.
El diseño de la convocatoria priorizó la entrega de energía firme en franjas horarias determinadas. Bajo ese esquema, las instalaciones fotovoltaicas con baterías ofrecieron una respuesta más previsible y convirtieron al almacenamiento en un atributo más determinante que el precio de producción por sí solo.
La competitividad económica deberá estar acompañada por prestaciones técnicas de largo plazo. Araya sostuvo que las soluciones seleccionadas tendrán que responder a futuras exigencias regulatorias y adaptarse a la evolución del sistema.
“Son capaces de entregar todos los requerimientos técnicos que van a exigir las normativas y van a estar preparadas también para lo que va a ocurrir con esta penetración de energías renovables en la red”, destacó el Application Engineer.
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De almacenar energía a prestar servicios a la red
Guatemala se posiciona como uno de los mercados más dinámicos de Centroamérica para el desarrollo de sistemas BESS. Mientras otros países de la región todavía dependen de marcos específicos o mercados de servicios complementarios, la PEG-5 demostró que las baterías pueden competir dentro de licitaciones de largo plazo.
Su función puede ampliarse. Junto con el desplazamiento de energía entre horarios y el aporte de potencia firme, estos sistemas están en condiciones de participar en regulación de frecuencia, control de tensión e inercia sintética, siempre que la normativa reconozca y remunere esas capacidades.
Araya anticipó una evolución por etapas. Primero deberán actualizarse las reglas y habilitarse nuevos mecanismos comerciales. Luego, la mayor presencia de generación basada en inversores elevará la demanda de prestaciones destinadas a mantener el equilibrio y la seguridad operativa.
“Siempre lo primero, como mencionaba Adolfo, es que va a haber una transición en la cual se van a cambiar las normativas, se van a abrir nuevos mercados y van a aparecer servicios complementarios en los cuales pueda participar el almacenamiento”, expresó.
En ese proceso, los sistemas deberán responder a desequilibrios entre oferta y demanda, mantener las variables eléctricas dentro de los rangos requeridos y reproducir mediante electrónica de potencia parte de la reacción aportada históricamente por las máquinas rotativas.
“Entonces ahí empiezan a aparecer capacidades técnicas que tienen que tener los sistemas para poder hacer regulación de frecuencia, regulación de tensión y dar inercia sintética a la red”, explicó el ejecutivo.
Estas funciones cobrarán mayor relevancia a medida que la matriz incorpore más recursos variables. La planificación deberá contemplar no solo cuántos MW renovables pueden instalarse, sino también cómo reaccionará el sistema frente a oscilaciones, desconexiones o pérdidas repentinas de generación.
Araya advirtió que los problemas de estabilidad adquieren un peso central en sistemas con alta participación renovable. En ese contexto, las baterías pueden sostener las variables eléctricas durante perturbaciones, facilitar la recuperación y participar en la formación de red.
“Queremos redes que sean capaces de aguantar oscilaciones de potencia, que sean capaces de —supongamos el caso que ya tenemos una matriz completamente renovable— formar una red, que sean resilientes ante un blackout y que tengan la capacidad de hacer un arranque en negro”, enfatizó el especialista.
El arranque en negro permite restablecer partes del sistema sin depender de una fuente externa de electricidad. Esta prestación adquiere valor ante interrupciones generalizadas y refleja la evolución de las baterías desde activos comerciales hacia recursos estratégicos de resiliencia.
La transmisión como condición para sostener el crecimiento
El avance de la generación solar ya incrementó la presión sobre la infraestructura de transmisión en distintos mercados centroamericanos. Guatemala deberá evitar que la expansión renovable derive en congestiones, vertimientos o limitaciones para conectar los nuevos proyectos.
En ese sentido, la PEG-6 y la PET-4 atenderán necesidades complementarias. La primera buscará incorporar potencia firme, mientras que la segunda deberá crear las condiciones para transportar la generación adjudicada y reducir los cuellos de botella.
Durante FES Guatemala, la presidenta de la Comisión Nacional de Energía Eléctrica, Claudia Marcela Peláez, planteó que el desafío dejó de concentrarse únicamente en la incorporación de capacidad renovable. La operación segura también requerirá nueva infraestructura de transmisión y generación firme.
Por su parte, el entonces ministro de Energía y Minas, Víctor Hugo Ventura, confirmó que el Gobierno avanzaría con otra convocatoria tras la PEG-5 y anunció la intención de retomar la ampliación de la red incorporando las lecciones del proceso anterior.
El entonces viceministro de Energía, Juan Fernando Castro, también dejó como principales definiciones la continuidad de la agenda de expansión eléctrica, el impulso a nuevas inversiones renovables y de almacenamiento, y la necesidad de acelerar las obras para acompañar el crecimiento de la demanda.
Estas señales muestran que el desarrollo de BESS requiere una planificación integral. Las baterías pueden aportar flexibilidad y soporte, pero su despliegue depende de reglas claras, capacidad suficiente de conexión y una expansión coordinada entre generación y transporte.
Araya consideró que Guatemala puede apoyarse en la experiencia acumulada por otros mercados latinoamericanos, donde la regulación y los servicios de red se encuentran en una etapa más avanzada.
“Ofrezcamos soluciones que tengan la flexibilidad o la adaptabilidad para requerimientos técnicos que ya aparecen en otros mercados en la región, y que siempre tenemos la oportunidad de ver en países donde la normativa ya está más desarrollada”, sostuvo el representante de Sungrow.
Anticipar esas exigencias permitiría evitar modificaciones costosas y garantizar que los activos adjudicados puedan participar en nuevas prestaciones cuando se habiliten los mecanismos correspondientes.
El ejecutivo agregó que los antecedentes regionales ofrecen una oportunidad para tomar decisiones de mediano y largo plazo antes de que los cambios regulatorios se vuelvan urgentes. De esa manera, los desarrollos podrían estar preparados para los servicios y mercados que se abran en Guatemala.

