El crecimiento del almacenamiento en baterías en América Latina obliga a los países de la región a acelerar una discusión técnica que ya no puede quedar para más adelante: qué servicios deberán prestar estos activos al sistema eléctrico.
Así lo planteó Gonzalo Feito, director para Latinoamérica de Sungrow, en una entrevista realizada en el marco de Future Energy Summit, donde advirtió que los nuevos proyectos BESS deberían contemplar desde el inicio exigencias mínimas de black start y grid forming, dos capacidades que serán cada vez más relevantes para sostener la estabilidad y seguridad de las redes.
“Que en la cláusula de red se consideren desde el primer momento unas exigencias, aunque sean mínimas, de black start y de grid forming”, planteó Feito durante la conversación con Energía Estratégica.
La advertencia apunta a evitar que los proyectos que hoy se están diseñando o licitando deban ser adaptados más adelante por exigencias regulatorias retroactivas.

“Si no, tarde o temprano las van a solicitar con carácter retroactivo”, indicó el ejecutivo.
Las baterías pasan a ser infraestructura crítica de red
El mensaje de Sungrow llega en un momento en que varios mercados latinoamericanos comienzan a incorporar almacenamiento como respuesta a la expansión renovable, los vertimientos, la congestión de redes y la necesidad de mayor flexibilidad operativa.
Para Feito, el almacenamiento ya no debe analizarse únicamente como una solución para desplazar energía o mejorar ingresos de proyectos renovables. Su rol también estará vinculado a la estabilidad del sistema.
“Esta tecnología va a tener muchísima importancia y mucha repercusión. La estabilidad y seguridad de red es lo más importante”, afirmó.
En esa línea, el ejecutivo consideró que los requerimientos técnicos deberían incorporarse desde las primeras etapas del diseño regulatorio y contractual, especialmente en países que están lanzando licitaciones o estructurando nuevos mecanismos para baterías.
Black start y grid forming: por qué importan
El black start permite que una instalación contribuya a restaurar el sistema eléctrico después de un apagón total o parcial, sin depender inicialmente de una red externa energizada.
El grid forming, en tanto, permite que los sistemas basados en electrónica de potencia contribuyan a formar tensión y frecuencia, una función clave en redes con mayor penetración de renovables variables.
Ambas capacidades empiezan a ganar relevancia a medida que los sistemas eléctricos incorporan más solar, eólica y baterías, y reducen la participación relativa de generación convencional sincrónica.
Por eso, Feito considera que los países de América Latina deberían anticiparse y definir exigencias mínimas antes de que el despliegue masivo de almacenamiento avance sin estos criterios.
De la licitación al contrato: qué miran los clientes
El ejecutivo también describió cómo comienzan las conversaciones comerciales para un sistema de almacenamiento en la región.
Según Feito, las primeras preguntas de los clientes suelen estar vinculadas a la potencia, el tamaño del proyecto y la licitación a la que se van a presentar.
“Siempre parte con qué potencia, qué tamaño de proyecto esperan. Normalmente suele ir ligado a una licitación”, explicó.
Antes de llegar a una oferta definitiva, Sungrow trabaja en el dimensionamiento técnico del sistema. Allí entran variables como degradación, potencia garantizada, capacidad, garantías de desempeño y condiciones de operación.
“La degradación desde el primer día es uno de los factores más importantes”, señaló Feito.
Contratos que pueden demorar hasta seis meses
El cierre comercial de un proyecto BESS puede tomar varios meses, sobre todo cuando se trata del primer contrato entre fabricante y cliente.
Feito explicó que estos procesos combinan análisis técnico, revisión contractual, evaluación financiera y definición de garantías.
“Con clientes con los que tenemos que conocernos, el primer contrato puede llevar seis meses”, indicó.
El ejecutivo remarcó que un sistema de almacenamiento no debe interpretarse como una simple compra de equipos, sino como un proyecto complejo en el que el componente tecnológico, logístico y operativo pesa sobre todo el CAPEX.
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Logística: el desafío de la última milla
Una vez firmado el contrato, Sungrow asigna un equipo de proyecto y un project manager para acompañar el proceso desde la fabricación hasta la entrega y conexión.
Uno de los puntos más sensibles es la logística.
Feito explicó que las baterías se transportan en contenedores de 20 pies, pero con un peso elevado y condiciones particulares de manejo. Eso convierte a la última milla —el tramo desde el puerto hasta el sitio del proyecto— en uno de los principales desafíos operativos.
“Son máquinas que van en contenedores de 20 pies, pero son muy pesadas. Donde más restricciones he visto es en la última milla, del puerto al sitio”, sostuvo.
Para evitar demoras, el sitio debe estar preparado antes de la llegada de los equipos: fundaciones listas, losas ejecutadas, cableado avanzado y subestación en condiciones de recibir la conexión.
Seis a ocho meses para conectar las baterías
Otro punto crítico es el tiempo entre la llegada de los equipos y su conexión.
Según Feito, las baterías no deberían quedar almacenadas indefinidamente antes de entrar en operación.
“Tenemos un tiempo limitado antes de conectar. De seis a ocho meses es el tiempo en que sí o sí tienen que ser conectadas las máquinas”, advirtió.
El riesgo está asociado a la degradación del sistema si los equipos permanecen demasiado tiempo sin conexión. Aunque Sungrow puede analizar casos particulares, el objetivo es reducir al mínimo ese período.
El ejecutivo aseguró que, hasta ahora, los clientes latinoamericanos han tomado este punto con seriedad.
“El cliente se lo ha tomado muy en serio. Siempre hemos estado en fecha o antes, incluso hemos acelerado”, señaló.
Seguridad: “El riesgo existe”
Feito también se refirió al debate sobre la seguridad de los sistemas de almacenamiento, especialmente frente al riesgo de incendios.
El ejecutivo reconoció que, como toda tecnología electroquímica, las baterías tienen riesgos que deben ser gestionados desde el diseño, la operación y los sistemas de protección.
“La seguridad es una de las cosas que Sungrow prioriza. Somos muy conservadores en ese aspecto”, afirmó.
Y agregó: “El riesgo está. Es una realidad”.
Sin embargo, Feito sostuvo que la compañía pone especial atención en la prevención y que, hasta el momento, no han registrado este tipo de eventos en sus sistemas regionales.
Chile como primera experiencia regional
Sungrow ya cuenta con experiencia operativa en América Latina, especialmente en Chile, donde la compañía ha instalado sistemas de almacenamiento en proyectos ya desarrollados o en operación.
“La primera experiencia que tenemos es en Chile. Ahí no hemos visto grandes desafíos, sobre todo porque son proyectos ya desarrollados y funcionando, donde se ha insertado una nueva tecnología”, explicó Feito.
El caso chileno muestra una tendencia que podría replicarse en otros mercados de la región: incorporar almacenamiento en proyectos renovables existentes para mejorar su operación, reducir vertimientos, optimizar ingresos y aportar servicios al sistema.
Regulación y coordinación regional
Feito observa que los países latinoamericanos empiezan a avanzar en mayor conocimiento técnico sobre almacenamiento y códigos de red.
También señaló que comienza a verse cierta coordinación entre centros de despacho, un punto clave para que las exigencias no se definan de forma aislada en cada mercado.
“Está habiendo cierta coordinación entre centros de despacho”, sostuvo.
Para Sungrow, esa coordinación será fundamental en una etapa donde los proyectos BESS dejarán de ser activos marginales y pasarán a cumplir funciones críticas para la operación eléctrica.

