Tailandia propuso destinar aproximadamente USD 2230 millones a financiar la ampliación de su programa público de energía solar, denominado People’s Solar, con el objetivo de acelerar la instalación de sistemas renovables en hogares y ampliar el acceso de la población a este tipo de generación.
La propuesta contempló alrededor de USD 1486 millones para una primera fase y USD 743 millones para una segunda, según informó The Nation. El esquema apuntó inicialmente a un millón de hogares, mientras una segunda etapa podría incorporar otros 500.000 beneficiarios.
El Gobierno planteó además un subsidio de aproximadamente USD 1.486 por hogar para instalaciones solares elegibles. Los sistemas podrían ubicarse en tejados, sobre suelo o en modalidad flotante y alcanzar una capacidad máxima de 10 kW.
Los hogares participantes también podrían vender al sistema la electricidad excedente generada por sus instalaciones a alrededor de USD 0,065/kWh, mediante contratos con una duración de 20 años.

Créditos al 2,5% y pago con los ingresos de la energía
El esquema financiero también incorporó la participación de tres bancos estatales: Government Housing Bank, Government Savings Bank y Bank for Agriculture and Agricultural Cooperatives.
Las entidades ofrecerían préstamos para financiar las instalaciones solares con una tasa anual de 2,5% y plazos de hasta siete años.
Los ingresos obtenidos mediante la venta de electricidad se utilizarían automáticamente para amortizar esos créditos. En caso de existir un excedente, podría destinarse también a reducir otras deudas bancarias del beneficiario.
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La propuesta financiera llegó después de que Tailandia decidiera en septiembre de 2026 duplicar la capacidad prevista de su programa solar público desde 5 GW hasta 10 GW.
La ampliación también modificó el alcance tecnológico del esquema. Inicialmente centrado en sistemas sobre tejado, el programa incorporó instalaciones sobre suelo y flotantes, con el objetivo de permitir la participación de hogares que no dispusieran de suficiente superficie disponible en sus cubiertas.
La red también tendría que adaptarse a los 10 GW
El crecimiento de la generación distribuida obligó además a Tailandia a preparar su infraestructura eléctrica.
Las autoridades ordenaron avanzar con mejoras vinculadas con pronóstico de generación, monitorización en tiempo real, sistemas de control, integración de medidores inteligentes y almacenamiento con baterías, con el objetivo de absorber el aumento de capacidad sin comprometer la estabilidad de la red.
Dentro del programa ampliado, las ventas elegibles quedaron limitadas a 5 kW por medidor.
“Expandir a 10.000 MW abrirá más oportunidades para que el público participe en la producción de energía limpia, pero esto debe hacerse junto con la preparación de la red para garantizar que el aumento de capacidad no afecte la estabilidad del sistema eléctrico”, había señalado Lalida Periswiwatana, portavoz adjunta de la Oficina del Primer Ministro.
En paralelo, el National Energy Policy Council (NEPC) encargó al Ministerio de Industria la elaboración de un plan específico para el reciclaje de paneles solares y baterías, incorporando también el tratamiento de los equipos al crecimiento proyectado del mercado.

