La nueva ventana de expansión renovable que se abre en México ya no se parece a la de 2014-2018. Si en aquel ciclo el mercado se movía bajo la lógica de subastas y el ingreso acelerado de desarrolladores internacionales, hoy el escenario es otro: convocatorias más selectivas, criterios financieros y técnicos más exigentes, almacenamiento como variable estructural y, sobre todo, un ecosistema local que ganó musculatura.
Ese es el cambio de fondo que Patricia Tatto, CEO de Genux Power, puso sobre la mesa en el nuevo streaming de Energía Estratégica “Se tenía que decir y se dijo”, donde trazó una lectura que excede las oportunidades coyunturales del mercado mexicano: hay un reordenamiento competitivo donde los actores locales parten con ventaja.
“Los que sobrevivimos estos dos sexenios tenemos una visión mucho más madura del mercado y entendemos los verdaderos riesgos”, manifestó Tatto, sintetizando una idea que empieza a repetirse entre desarrolladores y proveedores: el nuevo auge renovable no se construirá desde cero ni replicará recetas importadas.

En momentos en que México vuelve a concentrar atención regional por nuevas convocatorias, esquemas mixtos de inversión y señales de expansión que apuntan a acercarse a los 16 GW durante el sexenio, Tatto advierte que los jugadores extranjeros ya no pueden aterrizar con la lógica del pasado.
“Si hay muchos extranjeros que quieren venir a México a hacer negocios, que se alíen con empresas mexicanas que ya tienen su track record”, sostuvo.
Durante años, buena parte de los EPCistas y desarrolladores que apostaron por el mercado mexicano atravesaron incertidumbre, cambios regulatorios y un freno prolongado a nuevas oportunidades. Para Tatto, ese proceso generó una depuración que hoy se transforma en fortaleza: “Los mexicanos nos hemos estado preparando”.
Cabe recordar que desde el sector señalan que ya emergieron más de 20 nuevas EPCistas locales, fenómeno que distintos actores identifican como uno de los cambios estructurales que podría redefinir el mercado solar mexicano, particularmente en este nuevo ciclo de convocatorias y despliegue asociado a demanda industrial y almacenamiento.
“Los que se fueron van a tener el reto de entrar en un país donde ya hay muchos locales y mucha empresa mexicana muy competitiva”, advirtió. Y allí vuelve a emerger una de las tesis centrales de la ejecutiva: el nuevo auge renovable mexicano no se explica sólo por nuevas convocatorias, sino por una relocalización de capacidades técnicas y experiencia acumulada que obliga a repensar las estrategias de entrada al mercado.
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Convocatorias, baterías y nuevos requisitos para competir
Esa dinámica empieza a convivir con otro fenómeno: el almacenamiento deja de ser accesorio y pasa a integrarse al modelo de negocio. En línea con las discusiones que atraviesan los nuevos esquemas de CFE, desde exigencias de 30% de baterías hasta nuevas señales regulatorias para BESS, Tatto subrayó que las baterías “ya están cobrando muchísima relevancia”.
No es un dato menor. El mercado que describe ya no es solo solar o eólico; es un mercado donde capacidad firme, flexibilidad y despacho empiezan a pesar tanto como el recurso. Más aún cuando en el sector ya se analiza la posibilidad de una convocatoria exclusiva para almacenamiento, una señal que reforzaría el lugar estructural que BESS empieza a ocupar dentro de la expansión del sistema.
Ese cambio de paradigma también atraviesa las nuevas convocatorias Fast Track y los esquemas mixtos impulsados por CFE, donde ya no alcanza con desarrollar proyectos; hay que llegar con activos maduros, financiamiento robusto y socios estratégicos sólidos.
En ese sentido Genux avanza en ese esquema con un parque eólico híbrido de 252 MW que fue adjudicado en la convocatoria de proyectos prioritarios en diciembre, experiencia desde la cual Tatto observa de primera mano cómo cambiaron los criterios para competir y anticipa además interés en participar de nuevas convocatorias.
“Ahora tienes que traer tu proyecto bien armad. Antes era llego, desarrollo donde hay recurso y luego veo a quién se lo vendo. Hoy las estrategias están amarradas a PPA y temas industriales donde la demanda es superalta”, apuntó la ejecutiva.
Y remarcó que las garantías de seriedad, la capacidad financiera y la velocidad de deployment empiezan a pesar tanto como el recurso mismo.
“Ya hay una conversación en el mercado, ya hay una integración con la administración, con la visión que traemos los privados y con las asociaciones”, afirmó. Lejos de ser una señal menor, ese entendimiento, añadió, empieza a dar previsibilidad en un momento donde México busca acelerar MW, almacenamiento e inversión industrial.
“Ya por lo menos nos estamos entendiendo y estamos entendiendo qué es lo que es bueno para México”, concluyó.
En este contexto de redefinición regulatoria, el sector tendrá un espacio clave de discusión el próximo 19 de mayo en el Future Energy Summit (FES) México, donde se espera la participación de 500 ejecutivos del ámbito público y privado. El evento se perfila como un punto de encuentro estratégico para analizar las nuevas convocatorias, los desafíos regulatorios y las oportunidades de inversión que emergen a partir de este nuevo marco para renovables y almacenamiento.

