El fuerte avance del autoconsumo solar empieza a modificar el debate sobre la planificación eléctrica en Panamá. En ese escenario, la Cámara Panameña de Energía Solar (CAPES) sostuvo en conversación con Energía Estratégica que los próximos procesos de contratación deberían incorporar nuevas variables, como la demanda neta, la generación distribuida y el almacenamiento, para responder a la transformación que atraviesa el sistema eléctrico.
La postura del sector llegó luego de que Panamá adjudicara 2,26 TWh en la LPI ETESA 01-25 con un precio promedio de 23,86 USD/MWh, resultado que consolidó la competitividad de las tecnologías renovables. Sin embargo, para CAPES el desafío ya no pasa únicamente por sumar nueva generación, sino por adaptar la planificación a un sistema donde cada vez más usuarios producen parte de la electricidad que consumen.
"Reconocemos el esfuerzo que realiza ETESA para actualizar sus modelos de planificación y demanda. Sin embargo, consideramos que el acelerado crecimiento de la generación distribuida representa un desafío para todos los operadores de sistemas eléctricos a nivel mundial", manifestó Jesús González, Director Ejecutivo de la Cámara Panameña de Energía Solar (CAPES).
Panamá ya supera los 196 MW de autoconsumo distribuidos en 7195 sistemas, impulsados por el aumento de las tarifas eléctricas, la reducción de los costos de la tecnología fotovoltaica, el acceso al financiamiento y una mayor confianza del mercado. Desde la Cámara proyectan que esa expansión continuará a tasas de doble dígito durante los próximos años, impulsada por el almacenamiento, el segmento comercial e industrial y el avance de la electrificación.

El crecimiento de la generación distribuida, advirtió González, avanza a un ritmo superior al previsto hace apenas cinco años, por lo que las metodologías de planificación deberían incorporar escenarios más dinámicos que contemplen el autoconsumo, la eficiencia energética, el almacenamiento y la movilidad eléctrica.
"Una planificación moderna debe considerar no solo la demanda bruta, sino también la evolución de la demanda neta y los cambios en los patrones de consumo derivados de los recursos energéticos distribuidos", afirmó.
A juicio del ejecutivo, incorporar estas variables permitirá que las próximas licitaciones respondan mejor a la realidad del mercado eléctrico y contemplen un sistema donde la generación distribuida gana cada vez más protagonismo.
Límites regulatorios y almacenamiento, los próximos desafíos
La Cámara también consideró oportuno revisar los límites regulatorios para la penetración de la generación distribuida. Según explicó González, esos topes fueron diseñados cuando el autoconsumo tenía una participación mucho menor y las herramientas de monitoreo, control y almacenamiento disponibles eran considerablemente más limitadas.
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"Los topes fueron diseñados en un contexto donde la generación distribuida tenía una participación mucho menor y donde las capacidades de monitoreo, control y almacenamiento eran más limitadas que las actuales", remarcó.
Desde CAPES sostienen que la experiencia internacional demuestra que las inversiones en digitalización de redes, sistemas avanzados de gestión y almacenamiento permiten integrar porcentajes significativamente mayores de generación distribuida sin comprometer la confiabilidad del sistema eléctrico.
"El objetivo debe ser garantizar la estabilidad de la red, pero evitando que límites regulatorios desactualizados se conviertan en una barrera para nuevas inversiones, innovación y competitividad energética", advirtió González.
Otro de los cambios que impulsa el sector apunta al diseño de las futuras licitaciones. Para la Cámara, el mercado eléctrico evoluciona hacia un esquema más descentralizado, donde además de la energía generada también deben valorarse los servicios que aportan la generación distribuida y los sistemas de almacenamiento.
En ese sentido, González planteó que los procesos de contratación podrían reconocer beneficios como la reducción de pérdidas en transmisión y distribución, el diferimiento de inversiones en infraestructura, una mayor resiliencia del sistema y la capacidad de gestionar la demanda durante las horas críticas.
"Las futuras licitaciones podrían incorporar mecanismos que reconozcan los beneficios que aportan la generación distribuida y los sistemas de almacenamiento", planteó.
Entre esos atributos, CAPES destacó la reducción de pérdidas en transmisión y distribución, el diferimiento de inversiones en infraestructura, la mejora de la resiliencia del sistema y la gestión de la demanda durante las horas críticas.
"Las baterías jugarán un papel fundamental en la integración de energías renovables y en la seguridad energética del país", concluyó González.
La Cámara estima que el mercado panameño de autoconsumo continuará creciendo a tasas de doble dígito, impulsado por la incorporación de baterías, una mayor participación de los sectores comercial e industrial y el avance de la electrificación. En ese escenario, considera que la planificación del sistema eléctrico y las futuras licitaciones deberán evolucionar al mismo ritmo que el mercado.

