La adjudicación de 1258 MW en la PEG-5 trasladó el foco del sector eléctrico guatemalteco hacia la infraestructura de transmisión. Para el Instituto Nacional de Electrificación (INDE), el próximo paso será acelerar las obras que permitan incorporar esa nueva capacidad al sistema y evitar futuros cuellos de botella.
"Tenemos que apoyar a todos estos inversores que fueron adjudicados en la PEG-5 para viabilizar los proyectos que permiten evacuar esa energía a la red", afirmó Armando Martínez, gerente general del INDE, durante Future Energy Summit (FES) Guatemala 2026.
El ejecutivo valoró el resultado de la licitación, que adjudicó 1258 MW en 57 proyectos, con cerca del 73% de participación renovable y un fuerte protagonismo de la energía solar con almacenamiento. Sin embargo, advirtió que el éxito del proceso dependerá ahora de la capacidad del país para ejecutar la infraestructura necesaria y acompañar el crecimiento de la demanda.
Martínez consideró que la licitación cumplió con el objetivo de garantizar el abastecimiento de las distribuidoras. "La adjudicación de más de 50 agentes en estos más de 1000 MW de energía que pudieron adjudicarse nos da la pauta de que logró el objetivo principal", sostuvo.

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No obstante, reconoció que el proceso dejó pendiente parte de la contratación de potencia firme, un aspecto que deberá abordarse en la próxima convocatoria. "La demanda firme fue un tema que seguramente quedó pendiente de completar al 100%, pero entendemos que hay una siguiente licitación que estará tratando de cubrir estos espacios para que se le dé esa sostenibilidad y seguridad al sistema eléctrico del país", indicó.
Ese escenario coincide con la hoja de ruta que prepara Guatemala para los próximos meses. La PEG-6 buscaría incorporar alrededor de 300 MW de potencia firme, mientras que la PET-4 redefinirá la expansión de la transmisión para acompañar el ingreso de la nueva generación renovable adjudicada en la PEG-5.
Para el gerente general del INDE, la expansión de la transmisión será determinante para conectar la nueva capacidad. Advirtió que hoy la oferta y la demanda prácticamente se encuentran equilibradas, por lo que la incorporación de nuevos proyectos deberá avanzar al mismo ritmo que la infraestructura eléctrica.
"La velocidad con que resolvamos la incorporación de generación implique que nosotros, como agentes en donde participamos en el tema de transmisión, resolvamos rápidamente esa conexión entre la oferta y la demanda", afirmó.
El planteo cobra relevancia luego de que la PET-3 fuera declarada desierta y mientras el Gobierno trabaja en una PET-4, que incorporaría más de 500 km de líneas de transmisión y más de 18 subestaciones, además de un nuevo esquema para distribuir mejor los riesgos entre el Estado y los inversionistas.
Martínez también planteó que el INDE deberá generar mejores condiciones para acelerar la ejecución de los proyectos. En ese sentido, remarcó la necesidad de agilizar permisos, fortalecer el acompañamiento institucional y reducir los tiempos administrativos.
"Debemos lanzar las señales adecuadas y recibir también la retroalimentación correcta de parte de las políticas de Estado. Esto nos debe permitir viabilizar y hacer de conocimiento de todos los agentes el acercar soluciones desde la dinámica de permisología, el acompañamiento sociopolítico, el hacer más accesibles y veloces las gestiones, desburocratizar realmente todo el tema del desarrollo de los proyectos", explicó.
El ejecutivo también sostuvo que será necesario fortalecer la confianza de los desarrolladores mediante mecanismos que permitan atraer inversión privada y financiamiento internacional.
"Tenemos que incorporar mecanismos más ágiles, generar confianza en los otros agentes, e incluso abrir el espacio a coinvertir, participar y generar alianzas en donde pueda traerse capital a través de hacer bancables los proyectos, con el acompañamiento de la banca multilateral que estará interesada en hacerlo", agregó.
Generación, electrificación rural y almacenamiento
Martínez identificó tres prioridades para el INDE en los próximos años: fortalecer la generación, ampliar la transmisión y avanzar en la electrificación rural.
Respecto del primer eje, aseguró que el organismo buscará impulsar alianzas que permitan sostener las futuras convocatorias de generación.
"Principalmente generación, desde la perspectiva de poder apoyar en generar alianzas para que puedan justamente haber participaciones en una siguiente licitación que permita dar esa sostenibilidad y seguridad energética a la red", señaló.
El tercer eje estará vinculado con el acceso a la electricidad. Según precisó, Guatemala todavía mantiene una deuda de 9% o 10% de electrificación, equivalente a alrededor de 340000 hogares, que en los próximos años deberán incorporarse al sistema mediante redes convencionales o soluciones específicas para zonas aisladas.
"Hoy resulta ser una variable en la que tenemos una deuda de aproximadamente el 9% o 10% de electrificación pendiente en el país, lo que redunda en unos 340000 hogares que, sin duda, serán parte de esa demanda que estará incorporándose a la red", sostuvo.
En ese proceso, el almacenamiento tendrá un papel central. Martínez explicó que, en la electrificación rural, las baterías resultan indispensables para garantizar el suministro en sistemas aislados, desde kits individuales hasta minirredes.
"El almacenamiento resulta ser una variable hoy importantísima para la satisfacción de cada hogar que va a ser electrificado", afirmó.
Además, consideró que esta tecnología también deberá incorporarse progresivamente al parque hidroeléctrico del INDE, especialmente en las centrales de filo de agua, para mejorar la disponibilidad de energía durante las horas de mayor consumo.
"El ir incorporando poco a poco almacenamiento, sobre todo en las que están a filo de agua, permitirá cubrir cierta parte de los horarios en donde evidentemente el caudal no lo tenemos disponible, y así dar soluciones en las horas en que el consumo sea más necesario", concluyó Martínez.

