La Comisión Europea endurecerá las restricciones al uso de inversores solares de fabricación china en proyectos energéticos financiados con fondos comunitarios, luego de que la portavoz Siobhan McGarry advirtiera sobre “graves riesgos económicos y de ciberseguridad” asociados a determinadas tecnologías utilizadas en infraestructuras críticas.
Según explicó, la evaluación del bloque se apoyó tanto en información clasificada como en datos públicos aportados por distintos Estados miembros, en un mensaje que apunta directamente a la creciente presencia de fabricantes chinos en el sistema energético europeo.
De acuerdo con funcionarios comunitarios, el peor escenario contemplado incluye posibles interrupciones o sabotajes sobre infraestructuras energéticas críticas. En ese contexto, la Comisión mencionó preocupaciones vinculadas a países considerados adversarios estratégicos, entre ellos China, Rusia, Irán y Corea del Norte.
La medida da continuidad a una línea política que la UE comenzó a delinear en 2025 para reducir la dependencia tecnológica de proveedores considerados de “alto riesgo”. En noviembre pasado, un grupo de 30 eurodiputados especializados en energía ya había solicitado restricciones más estrictas para el acceso de determinados fabricantes a infraestructuras europeas.

Restricciones a proveedores considerados “de alto riesgo”
Las nuevas directrices se aplicarán a todos los mecanismos de financiación de la UE, incluidos los programas administrados por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo (BERD).
En lugar de impulsar una nueva legislación específica, la Comisión utilizará herramientas regulatorias ya existentes para imponer requisitos adicionales de ciberseguridad y limitar la participación de proveedores considerados riesgosos.
Todos los proyectos financiados con recursos europeos deberán adecuarse a los nuevos estándares de seguridad informática. Para las iniciativas que ya se encuentran en etapas avanzadas se prevé un período de transición.
Según el cronograma preliminar, los proyectos evaluados a partir del 1 de noviembre de 2026 podrían verse obligados a incorporar medidas adicionales de ciberseguridad o incluso reemplazar proveedores catalogados como de alto riesgo.
Bruselas sostiene que la iniciativa responde a criterios de seguridad económica y no a una política de proteccionismo industrial. Por ello, empresas provenientes de países considerados socios confiables, como Japón o Corea del Sur, seguirán siendo elegibles para participar en proyectos financiados por la UE.
Reacción de China
La Cámara de Comercio de China ante la Unión Europea (CCCEU) rechazó las acusaciones y defendió el aporte de las empresas chinas al desarrollo de las energías renovables en Europa.
Desde la entidad señalaron que los fabricantes chinos han contribuido durante años a la transición energética europea mediante tecnologías “fiables, competitivas y ampliamente implementadas”, negando cualquier intención de utilizar la infraestructura energética con fines geopolíticos.

