El mercado fotovoltaico español ya no enfrenta únicamente el desafío de instalar más capacidad. Ahora, el principal reto consiste en sostener la viabilidad económica de los proyectos hasta que la demanda eléctrica crezca al ritmo que el sector prevé.
Ese es el diagnóstico que realiza José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), quien considera que la industria atraviesa una etapa de transición marcada por precios cero, precios negativos y unos PPAs que ya no ofrecen las condiciones financieras que impulsaron el crecimiento de los últimos años.
"Ahora mismo el mercado está pidiendo proyectos fotovoltaicos con almacenamiento. PPAs sin almacenamiento es muy difícil", afirmó Donoso en diálogo con Energía Estratégica.
La reflexión llega apenas dos semanas después de que Iberdrola y Statkraft advirtieran que la rentabilidad de la energía solar dejará de depender exclusivamente de producir más megavatios y pasará a construirse mediante almacenamiento, servicios de ajuste y productos energéticos más sofisticados.

Para UNEF, esa transformación ya comenzó.
El cambio ya no responde únicamente a una cuestión tecnológica, sino financiera.
Los niveles actuales de precios capturados y de contratación dificultan la financiación de nuevas plantas exclusivamente fotovoltaicas, mientras que los proyectos que incorporan almacenamiento consiguen ofrecer perfiles de suministro más valiosos para el sistema eléctrico.
"El mercado está demandando proyectos fotovoltaicos con almacenamiento porque permiten dar una solución tanto en las horas solares como en las horas punta. Ahí el almacenamiento de cuatro a seis horas se convierte en un elemento fundamental", sostuvo Donoso.
El planteo coincide con la evolución que viene observando el mercado.
Mientras numerosos PPAs solares standalone se negocian en torno a 27-30 euros/MWh, los contratos híbridos ya logran superar los 40 euros/MWh, al tiempo que ganan protagonismo los acuerdos de tolling para sistemas BESS.
Un "puente" financiero hasta que llegue la nueva demanda
Sin embargo, para UNEF el problema no termina en el diseño de los proyectos. La patronal considera que existe un desajuste temporal entre el fuerte crecimiento de la generación renovable y una demanda eléctrica que todavía no acompaña ese ritmo.
"Tenemos una demanda impresionante de fondo, pero va a tardar tres o cuatro años en aflorar. Necesitamos durante ese tiempo instrumentos que permitan financiar los proyectos, especialmente el servicio de la deuda", explicó Donoso.
Por ese motivo, UNEF propone la creación de líneas específicas del Instituto de Crédito Oficial (ICO) que permitan sostener financieramente los activos durante este período de transición.
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La organización también reclama otras medidas regulatorias, como la retribución de los vertidos técnicos cuando las limitaciones de la red impiden evacuar la energía generada.
"Si Red Eléctrica todavía no ha encontrado una solución, lo lógico es que esos vertidos técnicos sean retribuidos, como sucede en otros países europeos", señaló.
A estas medidas se suma la valoración positiva de la eliminación progresiva del impuesto del 7% a la generación eléctrica, aprobada recientemente por el Gobierno.
El problema no es que sobre fotovoltaica
Pese al escenario actual de precios deprimidos, Donoso rechaza la idea de que España haya instalado demasiada generación solar.
Su diagnóstico apunta en otra dirección.
"Hemos avanzado mucho en la descarbonización del sector eléctrico, pero no hemos avanzado al mismo ritmo en la electrificación de los consumos finales. Ahí está el verdadero retraso", afirma.
A ello suma la demora que sufrió el desarrollo regulatorio del almacenamiento, especialmente para la hibridación de plantas, una herramienta que el sector llevaba años reclamando.
Como resultado, hoy existe un exceso temporal de oferta respecto de la demanda.
Pero UNEF cree que ese equilibrio podría invertirse en pocos años.
Según recuerda Donoso, actualmente existen 43 GW de puntos de conexión de demanda ya concedidos, además de nuevos proyectos en distribución y otras solicitudes en trámite vinculadas principalmente a procesos industriales, electrificación y centros de datos.
"Estamos probablemente ante una de las mayores revoluciones industriales de la historia de España. Si esa demanda se desarrolla, dentro de tres o cuatro años incluso podríamos encontrarnos con un problema de exceso de demanda", sostiene.
Mientras ese escenario termina de materializarse, la prioridad pasa por otra parte.
"Ahora la prioridad del sector es invertir en almacenamiento, gestionar mejor los activos y desarrollar los mercados auxiliares para llegar preparados a ese momento", concluye.

