El plan 2025-2030 de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) representa un punto de inflexión para el sistema eléctrico mexicano.
Así lo considera Javier Martínez, gerente de Riesgos y Operaciones de Acclaim Energy, quien señala que el documento oficial aborda dos de los principales cuellos de botella: la saturación de la red de transmisión y el rezago en la capacidad de generación.
Según el ejecutivo, la implementación efectiva del plan podría "desatorar" el crecimiento de las energías renovables en el país.
"Hoy en día existen proyectos de generación parados en etapa de planeación por la incapacidad del sistema para recibir esa energía", manifestó Martínez en diálogo con Energía Estratégica.

En ese sentido, considera que el primer avance del plan es impulsar la infraestructura, con una inversión de 8.000 millones de dólares para nuevas líneas de transmisión y refuerzos.
De no solucionarse este aspecto, advirtió que incluso proyectos ya listos no podrán conectarse, lo que representa un riesgo financiero crítico: "Pedirle al proyecto que instale su propia red mata financieramente a la iniciativa.
El segundo componente destacado por el especialista es el incremento proyectado en capacidad instalada: 28000 MW nuevos, repartidos entre la CFE y el sector privado, en distintas tecnologías.
Este volumen busca aliviar la presión sobre un sistema cuya demanda ha alcanzado el límite de generación, provocando eventos como fallos en líneas y cortes programados. "La demanda nacional ha puesto bajo fuerte estrés al sistema eléctrico.
Si se logran resolver estos dos puntos, será un gran avance para la situación actual", afirmó Martínez.
Uno de los elementos más relevantes del plan es la apertura concreta al sector privado para instalar 6000 MW renovables.
El especialista considera que esta apertura puede ser una oportunidad, pero exige condiciones claras para que los inversionistas se animen a participar.
En particular, identificó tres elementos clave que aún deben definirse: las reglas de despacho, la integración del almacenamiento energético, y la certeza de entrega física de energía a la red.
"Si CFE y el Gobierno garantizan estos tres puntos, se puede dar certeza financiera al proyecto.
Es una buena puerta a la inversión privada en generación sustentable", sostuvo Martínez.
En su análisis, señaló además que la meta general de CFE que incluye 22000 MW adicionales construidos por el propio organismo parece difícil de alcanzar en soledad: "Es muy ambicioso y complicado que CFE pueda cumplir esta meta sin colaboración privada.
La integración de sistemas de almacenamiento energético aparece como una condición crítica para la estabilidad del sistema.
Desde Acclaim Energy vienen siguiendo la evolución regulatoria de esta tecnología, que ha pasado de estar desregulada a integrarse de forma gradual, especialmente en el uso industrial.
Sin embargo, Martínez subrayó que aún falta conocer cómo se compensará su operación desde el punto de vista de los generadores.
"Estamos esperando la publicación de los manuales donde se indique la contraprestación y reglas de operación.
Aún no podemos calcular la rentabilidad de los proyectos, explicó.
Esta indefinición también afecta el atractivo de los proyectos intermitentes, como la solar o la eólica, que dependen de un respaldo fiable para poder competir.
Mientras tanto, lo que hay son estimaciones, sin bases oficiales.
Otra variable que complica la inversión es la exigencia de contenido nacional del 65% en los proyectos.
El representante de Acclaim Energy considera que esta medida, aunque busca fortalecer la cadena de suministro local, representa un gran reto para los inversionistas. "No existe un concepto per se para centrales eléctricas y demostrar ese 65% será complicado.
Habrá que esperar si existen excepciones que permitan bajar esa vara", expresó.
En cuanto a los compromisos ambientales de México, el ejecutivo ve con buenos ojos el enfoque del plan hacia tecnologías más limpias.
En particular, destacó la incorporación de ciclos combinados de alta eficiencia, que comparados con el portafolio actual implican una reducción directa de la huella de carbono.
No obstante, reiteró que sin resolver la transmisión ni liberar proyectos renovables frenados, los avances serán limitados: "Si logramos destrabar la red y la incertidumbre regulatoria, abrimos la llave a las renovables y al cumplimiento de los objetivos de transición, indicó.
Entre los proyectos señalados recientemente por el Gobierno, como las centrales termosolares en Baja California Sur, Martínez apunta que si bien son innovadores, también suponen desafíos por su alto costo: "Una central de ciclo combinado cuesta entre 800000 y 1.000.000 de dólares por MW.
La termosolar proyectada en La Paz costaría ocho veces más", detalló.
Sin embargo, justifica la elección por tratarse de un sistema eléctrico aislado, sin interconexión al nacional, donde no hay muchas opciones disponibles.
Finalmente, al evaluar el ánimo del sector privado ante el contexto actual, desde Acclaim Energy detectan una dualidad.
Por un lado, los clientes muestran preocupación por los altos costos de energía registrados en los últimos dos años, impulsados por el precio de la capacidad.
Por otro, ven con esperanza las señales de que esos precios podrían bajar en el mediano plazo si las nuevas centrales comienzan a operar. "Les da tranquilidad saber que si estamos en niveles aceptables y la tendencia será a la baja, entonces vamos por buen camino, comentó.
Además, existe interés creciente por los esquemas de autoconsumo, especialmente entre empresas con capacidad de inversión.
Sin embargo, el entusiasmo está atado a la publicación de la metodología oficial: "Sabemos que entre 7 y 20 MW será más fácil tramitar permisos, pero los detalles finos aún no están disponibles", advirtió Mientras tanto, crece la expectativa por resolver los cuellos de botella que han limitado el desarrollo del sector en los últimos años.
SVemos con buenos ojos este plan.
Es un primer paso.
No resolverá todo, pero al menos se desatora la renuencia del Gobierno a invertir en infraestructura", concluyó Martínez.

