Cotes, presidente del World Energy Council Panamá, compartió su visión para fortalecer la estrategia energética nacional tras los recientes anuncios del Ministro de Energía y del nuevo Secretario Nacional de Energía de Panamá de plantear una agenda centrada en la electrificación, la inversión privada y la integración regional.
En su análisis, destacó que Panamá tiene una oportunidad concreta de posicionarse como hub energético regional, siempre que se logren articular tres frentes clave: interconexión eléctrica con países vecinos, planificación robusta del sistema y un marco legal adaptado a los desafíos actuales.
"La integración regional es vital si queríamos fortalecer a Panamá como hub energético, manifestó Cotes, al señalar que las interconexiones eléctricas existentes ofrecían la posibilidad de conectar la generación local con el resto de Centroamérica.

De cara al futuro, el ejecutivo destacó también la importancia de concretar la conexión con Colombia, lo cual abriría la puerta a un mercado energético más robusto e interdependiente en toda la región.
Un punto central en la agenda energética del país fue la actualización del Plan de Expansión del Sistema Interconectado Nacional, herramienta que Cotes valoró positivamente. "Fue una herramienta de planeación para todos los actores e inversionistas interesados en participar en el sector, explicó.
Desde su perspectiva, el acceso a información actualizada, como los pronósticos de la demanda, la incorporación de nuevas plantas de generación y la planificación indicativa de la red de transmisión, permitía una toma de decisiones más informada y confiable. "Permitía tener una mayor certeza a la hora de realizar los análisis para establecer inversiones adicionales en el país, puntualizó.
La visión del presidente del World Energy Council Panamá coincidió con el enfoque estratégico adoptado por la Secretaría Nacional de Energía, que en entrevistas previas señaló que el nuevo plan buscaba priorizar inversiones en transmisión, digitalización y resiliencia operativa, alineadas con las metas de sostenibilidad y eficiencia.
Otro de los pilares señalados por Cotes fue la necesidad de reformas puntuales a la Ley 6 de 1997, normativa que regula el subsector eléctrico panameño.
Apoyó la propuesta del Secretario Nacional de Energía de avanzar en cambios "quirúrgicos" a la legislación vigente, particularmente orientados a la distribución eléctrica. "Estuvimos de acuerdo con el anuncio del Secretario de reformas puntuales o quirúrgicas para la Ley 6 de 1997, principalmente enfocadas a la distribución eléctrica, afirmó Cotes.
Desde su perspectiva, estos ajustes debían responder a un nuevo período de contratos de concesión, con foco en el usuario final y en la mejora de la calidad del servicio.
Para lograr una transición energética sólida y alineada con los compromisos climáticos del país, Cotes resaltó la importancia de no perder de vista la seguridad del suministro, la equidad y la autosuficiencia. "La Secretaría Nacional de Energía debía procurar que la misma considerara la debida diversificación de la matriz energética que garantizara seguridad y respaldo adecuado, sostuvo.
Además, remarcó que el acceso universal a la energía debía ser una prioridad transversal.
La energía, más allá de ser un recurso técnico o económico, era una herramienta concreta para cerrar brechas sociales. "Debía considerarse el acceso universal como herramienta para reducir la brecha no solo energética sino de la pobreza, indicó el directivo.
En esa línea, insistió en la importancia de reducir la dependencia de recursos externos, una medida que no solo fortalecía la soberanía energética sino que también contribuía a minimizar la volatilidad en los precios energéticos, un factor de riesgo recurrente en economías pequeñas y abiertas como la panameña. "La menor dependencia de recursos externos evitaba la volatilidad en los precios, sintetizó Cotes.
La posición geográfica de Panamá, sumada a su experiencia logística y su apertura comercial, la ubicaban como un actor natural para asumir un rol central en la integración energética centroamericana y suramericana.
Sin embargo, para concretar ese objetivo, sería clave combinar infraestructura, regulación y visión a largo plazo.
Las propuestas de Héctor M.
Cotes abordaron de forma integral los tres niveles clave de esta agenda: la infraestructura regional de interconexión, la planificación interna del sistema eléctrico y el marco normativo que regula al sector.
Si se lograba avanzar en estos frentes de forma coherente y articulada, Panamá estaría en condiciones de consolidar su liderazgo energético en la región y, al mismo tiempo, asegurar que la transición energética fuera también una oportunidad de desarrollo económico y justicia social.

